

Ayer publicaba Javier Gómez de Liaño en El Debate una carta abierta a la juez Biedma, con la que me identifico desde la explicación de propósito hasta la despedida. Decía en la primera: “como preámbulo, sepa que somos muchos quienes le expresamos una infinita gratitud por su ejemplo y otros tantos los afanados por acertar a pagárselo”.
Y luego ya venía lo que transcribo, todo seguido: “lo ocurrido con usted, doña Beatriz, es, sin duda alguna, el suceso más grave de la historia judicial española desde que la democracia existe, pese a que algunos se nieguen admitirlo, entre los que merecen ser incluidos los nueve vocales del Consejo General del Poder Judicial que se negaron a firmar un comunicado de apoyo y respaldo presentado por sus compañeros y que a muchos produjo la impresión de estar ante sujetos que sólo entienden la justicia en clave ideológica y especulan con ella alterando su pureza.”
The Objective cuenta que en México se está concediendo la nacionalidad española a personas que no deberían estar amparadas por la ley de nietos y pone como ejemplo que «El Gobierno ha nacionalizado a un mexicano de 93 años sin tener padres ni abuelos españoles».
Se da noticia de que se está concediendo la nacionalidad española a personas que no deberían estar amparadas por la ley de nietos, por ser hijos o nietos de ciudadanos mexicanos nacidos en México antes de 1920, años, incluso décadas antes de la dictadura franquista.
Contaba yo hoy en mi columna que por primera vez parece que la oposición está actuando como se esperaba, al menos de palabra, anteponiendo la necesidad de sacar a Pedro Sánchez de la Moncloa a cualquier otra consideración de rivalidad entre ellos, que venía a ser el rasgo característico de su comportamiento hasta la fecha. A eso hay que añadir la elección por Feijóo y Abascal de dos número 2 de altura. Siempre me había quejado de que el PP no colocara de Portavoz en el Congreso a Cayetana Álvarez de Toledo, aunque es obligado reconocer que Ester Muñoz ha cumplido el papel con brillantez y esmero. Abascal va a llevar como número 2 por Madrid a Montserrat Lluis, un acierto que no me canso de aplaudir. Yo la conocí hace bastantes años en El Correo, cuando ella era una periodista jovencita y uno un columnista ya maduro. Un buen día leí una noticia firmada por ella y no tuve más remedio que llamarla para felicitarla y conocerla. Estaban todos los datos necesarios, en el orden adecuado y escritos con buena prosa, algo verdaderamente infrecuente en cualquier otro periódico de la época. ¡Y de ahora!
Lucía Méndez Prada sacude un poquito al primer candidato del PP por Guipúzcoa por la cosa de la edad: “El cabeza de lista del PP por Guipúzcoa tiene 22 años y está estudiando la carrera”. Marta Pastor replicaba aportando a Lucía otro motivo para el descontento: “Vale, el cabez de lista del PSOE en Vizcaya, también está estudiando una carrera: la empezó hace 47 años y ya ha cumplido 67”.
Cristian Campos volvía a comentar el beso de Pedro y Bego en Fuenlabrada: “Es llamativo que el mejor actor de este país, capaz de sonreír y hablar bajito y suave mientras organiza cloacas, también tenga su talón de Aquiles: es absolutamente incapaz de fingir amor…” El ingenio lego de Bolaños había tratado de usarla foto del beso como bandera electoral, contraponiendo una foto de Feijóo serio, casi mustio. Cayetana destacó la ridiculez del intento: “Bolaños pide el voto para el PP. Gracias Félix”.
Lupe Sánchez, en el arte Proserpina, titula afortunadamente: ‘Ley de Nietos, el crimen electoral perfecto’ y retrata así el desafuero: “Se engorda fraudulentamente ek censo haciendo que cada inscripción parezca formalmente impecable porque descansa en una nacionalidad ya concedida. Ese sería el crimen perfecto: no deja rastrio en la urna porque se consuma mucho antes de abrirla”. Y señala al criminal: “Cuando quien está llamado a ser el árbitro del sistema se convierte en un jugador más, ya no queda red bajo nuestros pies” Efectivamente.
Hora 25 criticaba a un severo acusador de la ex portavoz del Comité Federal del PSOE: “Para poder insultar a Mínguez has tenido que asumir la posición de la izquierda que siempre has combatido. Que me explique alguien esta contradicción…”
Elisa de la Nuez le explicaba la cuestión: “Yo diría que basta con señalar la contradicción entre lo que se dice y lo que se hace (si bien es cierto que en este caso es su pareja). No hace falta compartir el punto de partida, sino sencillamente pensar que, el que sí lo tenga, se lo debería tomar un poco más en serio”.