- Ministro, con todo el respeto: vaya usted a asustar con el espantajo de la ultraderecha a quien se trague esos rollos. Aquí hay cuarenta y seis muertos sobre la mesa y no los ha matado la ultraderecha.
1.»Doscientas diez víctimas directas, cuarenta y seis personas fallecidas. Ninguna cifra explica por sí sola lo ocurrido. Detrás de cada cifra hay un nombre y una historia, una vida que no volverá a ser la misma»
Qué lírico. ¿Es un fragmento de la nueva novela de David Uclés? Pero tiene razón, ministro. Detrás de cada cifra hay un nombre.
Y detrás de cada nombre hay un carril que ustedes no cambiaron, una soldadura que no revisaron y un ministro que mintió diciendo que la vía estaba “completamente renovada”.
Esas víctimas merecían algo más que retórica de todo a un euro.
2. «La mayor garantía para no equivocarse es esconderse. He cometido errores, pero no de mala fe, no tengo intención de ocultar nada»
Sepultar la verdad bajo toneladas de palabras también es mentir.
Como decía el editorial de EL ESPAÑOL del pasado 24 de enero, “descartado el factor humano, la velocidad, la inversión insuficiente y cualquier responsabilidad gubernamental, ¿qué queda? Según el ministro, estamos ante ‘un problema mucho más complejo’, ‘un problema que nunca hemos vivido antes en nuestra red’. Un misterio encerrado en un enigma, parafraseando a Churchill”.
3. «En una renovación integral de su casa no se tiran todos los muros, no se tiran las columnas o incluso se conservan las ventanas, depende del estado en el que se encuentren”
Cuando yo renuevo mi casa «integralmente» no le digo a mi familia que cambié todas las tuberías si dejé las de 1989. Y si revienta una cañería vieja y se inunda la casa, no salgo en la tele diciendo ‘es que integral no significa total’.
A eso, ministro, se le llama estafa. O en su caso, «negligencia con metáfora doméstica».
4. «¿Los muertos del accidente de Angrois no merecían la comparecencia del presidente del Gobierno? Si no, llegaremos a la conclusión de que les interesa la ley del embudo”.
En Angrois murieron ochenta personas por un error humano del maquinista. En Adamuz han muerto cuarenta y cinco por una infraestructura que el PSOE gestionaba y que usted dijo que estaba perfecta.
Rajoy no compareció y eso estuvo mal en su momento. Pero al menos Rajoy no salió mintiendo durante once días seguidos. Usted ha convertido la comparecencia verborreica en un arte.
5. “No tengo todas las respuestas. Se va rellenando con el tiempo, comparecí el mismo día del accidente y dije en ese momento lo que sabía”
Nadie le pide todas las respuestas, ministro. Pero tampoco todas las mentiras.
El primer día dijo que la vía estaba “completamente renovada”.
Luego que era “integral”.
Luego que “integral no significa total”.
Después fue «un defecto de fábrica”.
¿Acabarán quizá culpando al soldador?
Ministro, usted no va rellenando respuestas con el tiempo. Va cambiando de excusa según le pillan.
6. «Una cosa es la crítica y otra muy distinta la desinformación planificada, un fenómeno históricamente vinculado al ascenso de regímenes totalitarios y que hoy responde a la irrupción de un neofascismo que busca aniquilar la convivencia, minar la confianza en las instituciones y propagar el miedo”
Ministro, con todo el respeto: vaya usted a asustar con el espantajo de la ultraderecha a quien se trague esos rollos. Aquí hay cuarenta y seis muertos sobre la mesa y no los ha matado la ultraderecha. Mucho menos la prensa.
7. «Son bulos conscientes tras los que se encuentra la derecha política y mediática. Este es el juego de la ultraderecha y lamentablemente a veces de la derecha también”
El hecho de que la “derecha mediática” se corresponda con precisión cuántica con la prensa que ha publicado las principales revelaciones sobre la corrupción del gobierno, del PSOE, de la mujer y del hermano del presidente, de su ex fiscal general y del Ministerio de Transportes que usted dirige, ¿no le parece una llamativa casualidad?
¿Por qué será que la “derecha mediática” trabaja y encuentra basura por doquier mientras que la “prensa progresista” parece dormitar en la inopia y no descubre nada?
8. «Debo empezar subrayando que he contemplado este debate inicial sobre la presencia o no de Sánchez con cierto estupor. Parece razonable que quien debe dar explicaciones es el ministro”
El “estupor” lo vivimos nosotros viendo cómo Pedro Sánchez se esconde una vez más detrás de un ministro sabiendo que es usted un fusible quemado.
Sánchez le mandó al Senado como quien manda a la asistenta a recoger el periódico bajo la lluvia. Así que al galgo de Paiporta habrá que llamarle ahora también el galgo del Senado.
9. «Quiero resaltar que el compromiso del Gobierno con el esclarecimiento de lo sucedido es total. Los afectados tienen el derecho de conocer la verdad y con ello restaurar la confianza de la ciudadanía en la red ferroviaria”
El compromiso de su gobierno con “la verdad” es tan total que su propio gestor de infraestructuras, Adif, tuvo que desmentirle públicamente.
Ministro, ustedes no buscan la verdad. La esquivan como si fuera un carril roto.
10. «Las ayudas ascienden a veinte millones de euros. Se abonarán en un único pago, serán compatibles con los seguros obligatorios y estarán exentas de tributación. Debemos aprender de accidentes pasados en el que algunas víctimas tardaron mucho tiempo en recibir indemnizaciones”.
216.000 por español muerto. Permítame hacer un poco de demagogia para darle salida al político que llevo dentro: con sesenta y cuatro españoles muertos podrían ustedes comprarse una temporada de David Broncano. Con sólo cuarenta y seis, habría que despedir a Grison.
María Caballero explica a Óscar Puente por qué debería dimitir y le recuerda: «Lo que más urge a las víctimas es saber por qué ocurrió, no la cuantía de su indemnización»
«Usted es el responsable último del servicio de ferrocarril, que hoy por hoy funciona mal o muy mal» pic.twitter.com/dr0WweQSS9
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) January 29, 2026
11. “He asumido riesgos y seguramente cometeré errores, pero ninguno de mala fe. No tengo ninguna intención de ocultar nada”
Felicidades, ha conseguido usted convencer de sus buenas intenciones a todos los periodistas de su cuerda y a unos cuantos de esos que fingen no serlo, pero que no han acabado de comprender que lo de poner el cuerpo está muy bien en una plaza de toros, pero no sirve de mucho en un político si no va acompañado de respuestas diez días después del accidente.
No diez horas. Diez días.
Claro que si todavía estamos esperando a conocer la causa del apagón de abril de 2025, diez días no parecen tanto tiempo.
12. «La línea de alta velocidad Madrid-Sevilla no es una infraestructura abandonada ni olvidada. No se toman decisiones aleatorias, sino que se hace conforme a un criterio técnico”
Esta respuesta sería perfectamente válida si no hubieran existido docenas de avisos de pasajeros, técnicos, ingenieros y trabajadores de la red ferroviaria alertando del peligro.
Un accidente ferroviario no es un fenómeno meteorológico.
13. «Soy consciente de que no hay palabras para describir adecuadamente el dolor que causan estas tragedias, pero también permiten medir la capacidad de respuesta de una sociedad, y la nuestra ha estado a la altura. Entre todos los servidores públicos que han participado en las tareas de rescate, ha sido ejemplar”
Un recurso muy barato, señor ministro. “Atacarme a mí es atacar a los funcionarios que han respondido de manera ejemplar tras el accidente”.
A usted no se le ataca por no haber ayudado a retirar cadáveres, sino por su trabajo antes del accidente. Mazón debía dimitir por irresponsable. Usted, debe dimitir por responsable.
14. «Nos hemos dado un plazo de diez días para realizar la obra y poner en marcha la infraestructura, pero todavía está en el aire”
Ministro, lleva usted diez días diciendo que ‘en breve’ se restablecerá la circulación. Media España lleva diez días desconectada por tren.
Pero todos tranquilos, porque el ministro está ‘dando la cara’. Lástima que no dé también soluciones.
15. «El accidente de Gelida se produce como consecuencia del derrumbamiento de un muro, producido por el peso de un talud como consecuencia de las lluvias, que ni siquiera pertenece a la red ferroviaria. Es decir, ni es de Adif ni es de Renfe”.
Qué conveniente. En Adamuz, la culpa es de la soldadura. En Gelida, la culpa es del muro. Al menos no ha recurrido usted a la socorrida excusa del clima.
Ministro, usted es el responsable de Transportes. Todo lo que ocurre en una red ferroviaria es responsabilidad suya.
Aunque el muro no sea de Adif, el muerto sí es responsabilidad de su ministerio.
16. «Desde que se produjo el accidente, he hecho cuatro ruedas de prensa. Además, he participado en dieciséis entrevistas con medios de comunicación. Seguiré trabajando en esa línea”
Cierto. Muy comentada fue su frase final tras la entrevista con Silvia Intxaurrondo, donde ella le llegó a preguntar, genuinamente fascinada, cómo soporta usted la montaña de bulos de la oposición y la derecha mediática.
Su frase final tras la entrevista fue “así da gusto”.
A usted no le ha entrevistado nadie durante estos diez días. A usted le han blanqueado.
17. «Los sensores no detectaron anomalías relevantes. La fisura es de tan pequeña entidad que no produce ningún aviso sobre el sistema de circulación”
Pues entonces los sensores no funcionan.
O eso o la inversión en mantenimiento predictivo es cero.
Usted presume de una red de alta velocidad de “primer nivel mundial” que no puede detectar una fisura antes de que mate a cuarenta y cinco personas. Ministro, eso no es una red de primer nivel. Es una ruleta rusa a 300 km/h.
18. “He leído y escuchado auténticas barbaridades, como que derivamos cientos de millones que debían emplearse en el mantenimiento de nuestra red ferroviaria a impulsar el ferrocarril en otros países como Marruecos”
Ministro, nadie dice que hayan “derivado” dinero a Marruecos. Lo que decimos es que mientras ustedes anuncian inversiones millonarias en el AVE a Marrakech, aquí tenemos carriles de 1989.
No es desvío de fondos, ministro. Es una cuestión de prioridades.
Pero si quiere hablamos de cooperación internacional y de los “proyectos” financiados por su gobierno a lo largo de los últimos siete años.
19. “Incluso aunque a veces me pueda precipitar aportando alguna información y luego tenga que corregirme, prefiero pecar de eso que no de todo lo contrario”
Ministro, “precipitarse” es decir 300 km/h cuando eran 280. “Precipitarse” es confundir Adamuz con Villa del Río.
Pero mentir sobre el estado de la vía, cambiar de versión cinco veces y acusar de “bulos” a quien le corrige no es precipitación. Es mala fe. Es incompetencia.
Y en democracia, eso se paga dimitiendo. No dando muchas ruedas de prensa para que todo continúe como estaba (salvo en Cataluña donde sí han cesado, vaya usted a saber por qué, a dos medios cargos).
20. “El tren en España está cerca del riesgo cero”
A la vista está.