Mikel Buesa-La Razón
- Weber cree estar ante un demócrata. Desengáñese, Sánchez no es eso. Es un autócrata en construcción
El presidente del PP europeo, Manfred Weber, imbuido de ese espíritu germánico basado en profundas convicciones, se preguntó en su reciente visita a Ceuta si «Sánchez busca mantener este caos» –o sea, el desbarajuste provocado por la invasión marroquí de nuestra ciudad española– y, sumido en el desconcierto, exclamó: «¡No lo puedo entender!» Después, más calmado, con lógica teutónica, señaló que «cualquier primer ministro habría defendido la frontera y aplicado el Pacto Migratorio». Muy razonable, como el lector apreciará, pero muy lejos del personaje central de este drama, pues a Sánchez todo eso le resbala mientras pueda sostener que la algarabía ceutí no tiene nada que ver con él y que la culpa es de otro. Da igual quién: los rusos, Israel, Trump, las mafias migratorias, Vivas o el sursuncorda; cualquiera menos su patrón Mohamed. Y lo puede afirmar porque, en realidad, él acumula trienios en el gobierno de excepción; o sea, en eso que el derecho romano denominaba como «iustitium» y que, constatada una situación de emergencia, entraba en acción una vez declarado el «tumultus». Claro que Sánchez se lo guisa y se lo come él solo, porque, después de la tormentosa experiencia del «estado de alarma», cuando lo de la pandemia, elude cualquier control del Congreso, tal como ordenan la Constitución y la ley sobre los estados excepcionales. Alejado del Parlamento, gobierna por decreto; evita presentar sus cuentas al escrutinio de los diputados y senadores, y las modifica a su conveniencia en el Consejo de Ministros; promete de todo, pero los ciudadanos aguardan que llegue ese maná e incluso muchos, como los de la ELA, perecen en la espera; tiene aversión a los órganos consultivos del Estado; vive enfrentado con el poder judicial, al que aún no ha podido doblegar, aunque haya copado el Tribunal Constitucional, la Fiscalía General y la Abogacía, que trabajan a su dictado; no le hace ascos a los nacionalistas que desean fragmentar el país con sus independencias; y le envuelve la corrupción. Todo esto es lo que Weber no concibe, pues cree estar ante un demócrata. Desengáñese, Sánchez no es eso. Es un autócrata en construcción.