Del Blog de Javier Elorrieta
Se estuvo a punto de ganar. Un problema interno del PSE en la margen izda. de la Ría tuvo su incidencia negativa. Pero menos que González y Cebrián en El País pusieran dificultades a la alternativa constitucionalista.
Aún así ETA-HB, ETA matando y HB aún legalizada, perdieron 80.000 votos y 7 parlamentarios. Votos que se trasladaron a la candidatura conjunta PNV-EA.
De haber seguido los acuerdos y pactos de estado  entre el PSOE y el PP, como el de «Por las libertades y contra el terrorismo», hoy la política general en España hubiera sido infinitamente más acorde con los principios de articulación institucional democrática. Se hubiera conjugado la victoria contra el terrorismo y los objetivos antidemocráticos por los que se practicaba.
Pero todo esto se frustro con ZP y Maragall y su antidemocrático «Pacto del Tinell». Les supongo a Felipe González y Cebrián arrepentidos. Pero siguen sin reconocer sus enormes errores que tanto han contribuido al deterioro de la articulación institucional del Estado.
El nombramiento de Patxi López como Lehendakari y sus efectos quedan reducidos al hecho incontrovertible de una inutilidad cuya expresión más asquerosamente política es que mostraba más odio a quienes le hicieron Lehendakari que a los que asesinaron a compañeros de su Partido.
La indolencia e inutilidad política del mayor poder institucional posterior que consiguió el PP con Rajoy, es otro de los grandes despropósitos políticos. La gestión política de Soraya Sáez de Santamaría, destruyendo, entre otras cosas, las plataformas constitucionalistas, lo que obligó a la propia Fundación para la Libertad, perder el Estatus Consultivo especial (Ecosoc) en Naciones Unidas, cuya labor de defensa del Estado de Derecho frente a la propaganda organizada en el ámbito internacional del terrorismo de ETA y el secesionismo en general, era de lo más eficaz que había en política exterior en España.
El Gobierno Rajoy -Santamaría, al que voté para que no dependiera de los nacionalistas y secesionistas, fue un disparate. Que no sé porqué razones no hay que esperar que tenga efectos electorales negativos. Por cierto como todas la políticas en materia de inmigración y energéticas en el ámbito europeo. Al menos en los sectores informados y no sectarios del electorado. Dando por hecho ( aunque sé que es mucho dar) que en esos sectores tienen ya objetivizada la realidad que el gran enemigo de España y su articulación institucional democrática es el PSOE surgido de ZP y Pedro Sánchez.
Por eso destaco el artículo de Ignacio Camacho, al que le discutiría algunas apreciaciones. Pero no se pierdan el resto.