Juan Van-Halen-El Debate
  • El golpe avanza y Sánchez, el golpista jefe, persevera. Insisto: Feijóo y Abascal deberían reflexionar y obrar en consecuencia. Una oposición que cree que es normal lo anormal y actúa como si lo fuese, mirándose la retambufa, supone un fiasco para muchos electores

Sigo con atención los comentarios de los lectores. A veces no solo suponen aprendizaje, también sorpresa. No suelo referirme a los comentarios que recibo, pero hoy lo haré. Tras mi artículo «Feijóo, Abascal y nuestro zorro rojo», no entendí, obviamente por mi torpeza, que no se entendiese mi petición a Feijóo y a Abascal, a quienes conozco desde hace muchos años, para que reflexionen sobre la realidad que vivimos. Y sus estrategias, que deben descartar atacarse. El adversario común es Sánchez.

Algunos comentaristas opinan que Abascal ya reflexiona, y piden que alerte solo a mi «adorado Feijóo»; olvidan cuando discrepo de sus decisiones. Otros consideran mi artículo un «desastre» que «no hay por donde cogerlo» y aducen que la Constitución se hizo mal, lo que yo denunciaba, y me advierten: «No se cansa de equivocarse» porque el Rey «ni tiene pito ni arbitra». Esa función regia figura en la Constitución, por lo que pido, entre otras evidencias, su revisión a fondo. Sobre mi deseo de que Feijóo y Abascal reflexionen, alguno se pregunta: «¿Pero de qué tienen que reflexionar?». Una pregunta retórica. Consiguiendo una estrategia conjunta para no darle bazas al sanchismo.

Algunos comentaristas señalan «apoyos» del PP a Sánchez, pero olvidan que el mayor apoyo a Sánchez en el Congreso se debió a Vox votando contra la existencia de un organismo independiente controlador del destino de los fondos europeos, como ocurre en la UE. El Gobierno los emplea sin control alguno. Vox adujo un error en la votación. Fueron los votos que decidieron. Aprendo de quienes me leen con atención, de quienes me leen sin ella, de quienes llegan al fondo y de quienes se quedan en la superficie.

Ahora lo fundamental es parar el golpe; no será fácil. La Policía detecta más de 400.000 inmigrantes optantes a la regularización procedentes de países europeos; España es un coladero. Y la mal llamada «ley de nietos», inexistente, no puede basarse en la Ley de Memoria Democrática. La posterior decisión que abrió de par en par las puertas se debe a un alto cargo, la hermana de Puente, y suma millones de potenciales nuevos votantes. Pensemos en los procedentes de dictaduras como Cuba. Un fraude. Y todo controlado por una empresa de la casa y bastando un certificado del partido.

Los socialistas ven la realidad en tecnicolor, pero es en blanco y negro, sobre todo en negro. Cada día hay más imputados. Leire detrás, los últimos, la directora general de la Guardia Civil y el teniente general DAO de la Benemérita, que según su Ley de Régimen de Personal debería ser apartado; ocurre con cualquier guardia civil. Se anuncia que no dimitirán y que Ferraz solo pedirá dimisiones después de sentencias. Ya olvidaron a Máximo Huerta, expulsado del Gobierno por un asunto de diez años atrás que estaba resuelto. ¿Era otro Sánchez? ¿Qué tapa realmente Marlaska? Es juez. La ejemplaridad ha dejado de existir. La Guardia Civil ha sido dañada como una vuelta al tiempo de Roldán. Otra vez Sánchez pone la mano en el fuego; son ya demasiadas manos quemadas.

Cerdán ha publicado un libro. Lo juro. Es incapaz de colocar seis palabras seguidas sin una falta de ortografía; ejemplos hay. Milagros del sanchismo. Otro milagro: las ridiculeces que oímos a Patxi López. Debería escucharse. El milagro no es que las piense, sino que pueda decirlas en el Congreso investido de autoridad. Exagerada sumisión para hacerse perdonar por el jefe por enfrentamientos pasados. Así está el patio.

La actualidad es un pasmo. Évole ataca al programa Horizonte de Iker Jiménez porque «no es muy normal que, en este país, el señor que nos explicaba que venían los ovnis ahora nos esté explicando la corrupción». No es él, son sus periodistas invitados. No entiendo la sorpresa. ¿Deberían consultársele los contenidos de las teles? ¿O le molesta que se hable de corrupción en lugar de ocultarla? Ya tenemos una TVE sumisa. Además, el mundo de los ovnis se acerca a nuestra realidad en la que casi todo es orwelliano.

El golpe avanza y Sánchez, el golpista jefe, persevera. Insisto: Feijóo y Abascal deberían reflexionar y obrar en consecuencia. Una oposición que cree que es normal lo anormal y actúa como si lo fuese, mirándose la retambufa, supone un fiasco para muchos electores.