Juan Soto Ivars.ABC
- La llamada ‘fontanera’ resume estos ocho años, es el Frankenstein con pedazos del resto y la asombrosa ausencia de escrúpulos morales de Sánchez. Si el PSOE tomase forma humana, saldría Leire
Leire Díez no es ninguna tontería. Como personaje, está desaprovechado en las crónicas. Da para novela de Pío Baroja, quien la hubiera despedazado con frases cortas. Mucha gente no entiende que esa señora zafia haya dirigido un comando secreto del PSOE para torpedear causas judiciales con ayuda de garbanzos negros, empresarios y periodistas. ¿Cómo una organización tan poderosa –se preguntan– no encontró otra más apta? Pero obtenemos la respuesta fulminante si nos fijamos bien. No es Leire lo que no cuadra. Ella es pura congruencia. Una roca.
Bajo su apariencia de peluquera de tu pueblo, tras su prosodia de Telecinco, al otro lado de esa mirada bizqueante, está el sanchismo entero. Leire resume ocho años, es el Frankenstein con pedazos del resto. La vulgaridad de Ábalos, el dogmatismo primitivo de Koldo, el cálculo de Cerdán, la arrogancia de María Jesús Montero, la pachorra de ZP, la doblez de Marlaska, el patetismo de Óscar López, la avidez de Begoña, el oportunismo de Rufián, el populismo de Santaolalla, la agresividad de Puente, la superficialidad intelectual de Javier Ruiz, la grisura de Aldama y la asombrosa ausencia de escrúpulos morales del presidente Pedro Sánchez: todo eso encarna Leire Díez, que suma al pack sus propios recursos. Si el PSOE tomase forma humana, saldría Leire.
Es la que te coge por banda en la barra libre de la boda de un amigo y te suelta una turra demencial dándote con el índice en la solapa, porque ella sabe más que nadie. Es la que se mete en la rotonda sin mirar y te mira con cara de perro cuando pegas un bocinazo, porque ella tiene derechos especiales. Es la que cree que su hermana no le habla porque le ha tenido siempre mucha envidia, porque no entiende nada. Es la que aprovecha una penumbra para decirte a media voz: yo soy un poco brujita, porque su ego la hace creer investida de poderes suprahumanos. Se ha dicho que la militante empezó como teniente de alcalde en el ayuntamiento de Vega de Pas y que con la presidencia de Sanchez la colocaron en ENUSA, la empresa del uranio. Pero está claro que ahí faltan piezas, porque una cosa termina en 2014 y la otra empieza en 2018. Un lector mío muy amable que la conoció ayuda con el rompecabezas. La primera noticia de su nombre en la prensa nacional es de 2016, cuando OkDiario informó de la existencia de una red de troles de Twitter que operaba al servicio de Sánchez para insultar a Susana Díaz. Ahí estaba Leire Díez, haciendo méritos.
Optaba entonces a la plaza de lacayo y se la granjeó soltando mierda de los enemigos del candidato, especialidad de la casa. De esa época son sus fotos de grupi con pesos pesados, que luego decían no conocerla, pero sí la conocían. Leire, en estado de larva, exhibía sus talentos para el cotilleo, la difamación y la calumnia. Debió captar la atención de Cerdán o Ábalos, no lo sé a ciencia cierta, y por medio de Vicente Fernández tuvo acceso a una empresa de la SEPI, y luego a ENUSA y relaciones institucionales de Correos. No es impensable que se estuviera empleando ya como fontanera, aunque la cloaca que hemos conocido todavía no existía.
Ese comando de ataque a la separación de poderes mediante la calumnia nace oficialmente en 2024, cuando Pedro Sánchez finge que reflexiona. A la sombra de una carta de amor, el núcleo duro planea clavar en picas las cabezas de los jueces y los agentes de la UCO. A quién recurrir para esta tarea, sino a una cotilla con experiencia garantizada a la que nadie conoce todavía. De cara al público, todos fingen que la causa contra la esposa y el hermano de Sánchez son ‘lawfare’ cogido por los pelos, pero tienen pavor, y por eso sacan a bailar a Leire. Que usaran a Leire demuestra lo que de verdad pensaban sobre la «inocencia» de David Sánchez, Begoña Gómez y demás. No podían permitirse procesos de investigación normales y trataron de envenanarlos. Eso es incriminatorio.
Leire salió a bailar. Las anotaciones de sus cuadernos no me parecen concluyentes porque es una egocéntrica, pero sí elocuentes: expresan un plan de ataque directo contra la democracia y la separación de poderes, y es la versión detallada de lo que el mismísimo Pedro Sánchez estaba lanzando aquellos días. El «quien pueda hacer, que haga» verdaderamente peligroso. Una llamada a la guerra santa, como ha dicho Arcadi Espada, que funde el destino de Sánchez con el de Leire.
Mientras derriban el edificio me deleito con sus audios y sus notas. Cual mediocre villareja, Leire se dirigía a personas con responsabilidades muy altas con el tono de la funcionaria chula que te desprecia porque no has traído no sé qué impreso. Peroraba a empresarios como si tuviera dinero para enterrarlos, a fiscales como Hannibal Lecter transmitiendo su conocimiento del crimen, a guardias civiles como si se dispusiera a multarlos en la carretera, a políticos como si mandase ella.
En los audios, se oye el sonar de sus pulseras cuando gesticula, y los golpes que pega en la mesa para clavar las sílabas, y las interrupciones altaneras con que corta a gente de la que exige información. «Para que yo te proteja a ti, lo que necesito saber es quién, qué, cómo, cuándo y por qué. Las cinco w del periodismo», le dijo a Yepes. Y se permitía soltar que la directora de la Guardia Civil era una persona de «su» confianza, y que ella pone y quita al DAO si le sale de las narices.
El poder real que tuvo esta señora inenarrable es algo que todavía no podemos saber a ciencia cierta. Mi apuesta es que tuvo mucho más del que admite el PSOE, pero mucho menos del que ella creía tener.
Hay quien no entiende todavía cómo alguien tan mostrenco pudo asumir una tarea tan delicada como brazo operativo de la organización secreta que el PSOE empleó para torpedear el trabajo honrado de la guardia civil, los fiscales, los jueces y ciertos periodistas. Yo lo veo al contrario: ¿quién, sino Leire? ¿Quién, sino una charo embravecida? ¿No es esa la figura que el sanchismo ha promovido con más ahínco? Lealtad ciega, dogmatismo infantil, arrogancia insoportable. Para entender el ascenso de ese engendro hasta una posición dominante y amenazadora basta con mirar el Twitter de Óscar Puente o sintonizar Televisión Española en cualquier momento del día. He aquí la perfecta mujer socialista.