Editorial-El Debate
- La explicación completa del compromiso de España para garantizar un alto el fuego es el primer paso para obtener el apoyo del Parlamento
La guerra desatada por Vladímir Putin para apoderarse de Ucrania cumplirá pronto cuatro años. Pero en realidad el intento de Rusia de terminar con la soberanía e integridad del país vecino arrancó en 2014, con la anexión ilegal de Crimea y la ocupación parcial del Donbás, territorio que todavía hoy se obstina en reclamar como propio. Desde el 24 de febrero de 2022, los ucranianos luchan por su supervivencia y por la de la Europa en la que aspiran a integrarse y que el Kremlin busca controlar. Ahora que el respaldo de Estados Unidos se ha vuelto limitado e inestable, el esfuerzo sostenido de la mayoría de los países miembros de la Unión Europea mantiene a Kiev en disposición de seguir plantando cara a un enemigo despiadado. Pero a un terrible coste en vidas y sufrimiento de sus ciudadanos y su economía.
El esfuerzo por forzar a Putin a desistir de su expansionismo y detener la guerra culmina en la cumbre del martes en París. El encuentro llegaba precedido por una interminable serie de reuniones entre Ucrania y EE UU con un objetivo paradójico: el de asegurar que los ucranianos no serán atacados por Rusia en el futuro, cuando todavía la agresión con drones y misiles devasta sus ciudades casi cada noche. El compromiso alcanzado en la capital francesa por los 35 países de la Coalición de Voluntarios incluye garantías de seguridad para proteger a Ucrania después de un alto el fuego; entre ellas, la presencia de tropas sobre el terreno. Un mensaje contundente que llega a Moscú casi a la vez que la incautación por fuerzas estadounidenses del petrolero ‘fantasma’ que escapó del cerco en Venezuela y cambió la bandera iraní por la rusa. El envío de un submarino para blindar el carguero no evitó a Putin verse humillado ante el mundo al perder, siquiera por un momento, el favor de la Casa Blanca.
Como miembro de la Coalición de Voluntarios, España está dispuesta a contribuir a las garantías de seguridad para Ucrania, en el marco de su pertenencia a la UE y a la OTAN. Una voluntad que necesita el máximo consenso en el Parlamento, en un momento de gran inestabilidad de la mayoría que ha venido sosteniendo al Gobierno de Pedro Sánchez. Aciertan el PP y el PNV cuando muestran cautela hasta conocer la explicación completa sobre la participación española en la posguerra ucraniana. El Ejecutivo debe ofrecerla cuanto antes a los representantes de los ciudadanos.