Pablo Martínez Zarracina-El Correo
- Educación propone una hora diaria de «lectura pausada» en los colegios
Hay dos cosas sorprendentes tras cada informe PISA. Una es que los resultados parecen golpearnos por sorpresa, como si nadie tuviese trato con jóvenes de quince años o con sus profesores. La otra es que entre nosotros los profesores prefieran no dar su nombre cuando emiten opiniones críticas con el sistema educativo, siempre que estas se refieran a la inmersión lingüística y no a la óptica neoliberal del informe PISA. Curiosamente, los alumnos vascos pueden elegir responder a las pruebas de PISA en su lengua materna. Se intenta así que demuestren del mejor modo posible sus conocimientos. Tiene sentido: está en juego la calificación del sistema educativo. Cuando lo que está en juego es algo menos importante, su propio futuro, los alumnos vascos deben atenerse al idioma vehicular, que en el 70% de los casos no es el que hablan en casa.
Puede, sin embargo, que esto no sea tan importante. La educación vasca opera en términos de estricto bilingüismo y parece estar consiguiendo que los muchachos sean ampliamente incompetentes en los dos idiomas. Ahora PISA certifica el desplome catastrófico de la comprensión lectora y suenan todas las alarmas. Se repite con buen criterio que entender lo que se lee es uno de los pilares de la educación. Y se pasa un poco más por alto que llevamos al menos una década con las alarmas sonando por este asunto. Eso explica que el Gobierno vasco pusiese en marcha un Plan Lector en 2018 y que lo actualizase hace dos años con instrumentos «prácticos y tangibles». Que la comprensión lectora no haya hecho en este tiempo más que empeorar invita a pensar que el plan no funciona del todo, aunque no lo sabemos porque el Gobierno vasco no informa de sus resultados. Ayer la consejera Pedrosa habló de reservar una hora diaria en los colegios para la «lectura pausada» y no sabemos si la idea forma parte de un plan o es en cambio un instrumento. Si me preguntan cómo se puede conseguir que los adolescentes entiendan textos de una cierta complejidad, les diré que no tengo la menor idea y que, a diferencia de los adultos, los nativos digitales ni siquiera recuerdan que un día sí tuvieron capacidad de concentración. Un profesor ha querido explicarme gráficamente cómo está la comprensión lectora en las aulas. Y, al parecer, no es que los chicos sí entiendan los textos de menos de cuatrocientas palabras, sino que a partir de esa extensión existe el peligro de que les explote la cabeza como a los marcianos de ‘Mars Attack!’. La moral en la sala de profesores tampoco se intuye exuberante.
Ceuta
Acción u omisión
Dos partidos se muestran inflexibles con Marruecos tras el asalto a la frontera de Ceuta. Uno lidera la oposición y el otro está en el Gobierno. Podría ser, por tanto, una respuesta de Estado y tendría lógica: reaccionar con cohesión a un intento externo de desestabilización parece buena idea. Por supuesto, eso no ocurre. El partido del Gobierno inflexible con Marruecos es Sumar, que exhibe firmeza mientras el socio mayoritario hace lo contrario. En el PSOE aún no tienen ninguna certeza sobre lo ocurrido en la frontera, excepto que el vecino del otro lado no tuvo nada que ver. Mientras tanto, la sintonía entre el PP y Sumar es tal que ayer utilizaron la misma fórmula para definir la responsabilidad de Marruecos: «por acción u omisión». A este tipo de declaraciones se refiere como «retórica populista e irracional» el ministro de Exteriores marroquí, que ha señalado al PP en un comunicado pasivo-agresivo en el que parece amenazar con «tensiones recurrentes» en la frontera. Qué más quiere el líder de la oposición. Feijóo está embarcado en la construcción de una imagen presidencial y la tentación de convertirse en el interlocutor verdaderamente patriota de un vecino problemático puede ser irresistible. Convendría, sin embargo, no exagerar con la exhibición de virtudes hipotéticas. Por un mínimo de lealtad, en este caso, y también por puro cálculo. Al fin y al cabo, una estrategia para llegar al Gobierno debería contemplar la posibilidad de que llegues efectivamente al Gobierno, y de que ese día Marruecos siga estando exactamente donde está.