Teodoro León Gross-ABC

  • Tal vez en el futuro, con Feijóo como transición natural, la política sea de los juanmamorenos y los carloscuerpos

«¿Qué ha hecho Cuerpo para merecer esto?». Es tentador fantasear con Óscar Puente retorciéndose como Gollum por las grutas de las Montañas Nubladas sin el anillo del poder, preguntándose qué méritos ha acreditado el ministro de Economía para ser el elegido y sentarse a la derecha del Puto Amo, mientras él vaciaba indignamente su cargador una y otra vez por pura fidelidad, convertido en el ariete del sanchismo dispuesto a sacrificar todo por servir a la causa… También estarán atormentados otros sanchistas de pedigrí que se han dejado muchos pelos en la gatera, pero Sánchez ha bendecido a Carlos Cuerpo, un tipo que ni siquiera tiene carnet del partido. Es lo que hay. Sánchez, convertido en activista de éxito pero cada vez menos respetado en las cancillerías, se enmienda para volver a Nadia Calviño, su primera ministra de Economía en el «Gobierno bonito» a la que también acabó haciendo vicepresidenta. Las señales invitan a purificar el clima degradado con un giro tecnocrático. Tal vez ahora Puente recuerde que él también fue Sméagol alguna vez en Valladolid, antes de corromperse moralmente y convertirse en esa suerte de Gollum a golpe de tuit bajuno. Ahora ven que Sánchez ha escogido al menos sanchista de los sanchistas para sustituir a la más sanchista de los sanchistas. Y no es por azar. Sánchez debe de intuir que él mismo acabará por no ser demasiado sanchista al final.

El hartazgo de la política perruna empieza a aflorar. Desde hace meses, los socialistas han ridiculizado a Juanma Moreno por la tournée editorial con su ‘Manual de convivencia’ evangelizando sobre lo que él bautizó como «la vía andaluza». Con el libro, titulado por oposición al ‘Manual de resistencia’ de Sánchez, Moreno ha defendido que la política sea moderada y conciliadora, sin levantar muros ni envenenar los cauces del diálogo. Mientras la izquierda caricaturizaba ese mensaje, ahora Cuerpo va y dice de sí mismo que «ser político no tiene por qué decir salirse de lo moderado o del diálogo. Ese va a seguir siendo mi ideal, mi objetivo, mi forma de ser al enfrentarme a este cargo. Es como soy». Más allá de su impronta tecnocrática, ahí están las similitudes con Moreno, que en el último sondeo de Gad3 supera la nota insólita de 6. El propio Narciso Michavila recuerda que «tener más de un 6 en el mundo occidental es muy raro». Pero Michavila apunta además otro enfoque: «Las redes han creado mucha crispación artificial, fabricada, y la mayoría del electorado está ya muy harto» para añadir que la IA va a ayudar a «sacar de las redes esa polarización de forma acelerada». Tal vez en el futuro, con Feijóo como transición natural, la política sea de Moreno y Cuerpo, de los juanmamorenos y los carloscuerpos. O tal vez sea mucho esperar. De momento Sánchez se asoma aunque es demasiado escorpión para cruzar ese río.