- Grupos de extrema izquierda, envalentonados por las concesiones del sanchismo, que es parte integral de ellos, amenazaron con boicotear el encuentro. Y ya se sabe que cuando esta gente habla de boicotear, quieren decir romper la cara a quien no se someta a sus exigencias
Cada día hay más ejemplos de la degradación política de España. Acabamos de vivir la cancelación de un seminario que debía tener lugar la próxima semana en Sevilla bajo el título de ‘1936: ¿La guerra que todos perdimos?’, dirigido por Arturo Pérez Reverte y Jesús Vigorra. Y el desencadenante de esto ha sido un escritor de gran fama –y de cuya existencia yo no tenía noticia: David Uclés. Para mí Uclés no pasaba de ser un gran monasterio castellano-manchego al que dos de mis hijos fueron a algún campamento de verano y la localidad natal del general Félix Sanz Roldán.
Ahora me entero de que este otro Uclés ha decidido retirarse del seminario como manifestación de repulsa a que participen en el mismo José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros. Son gente con la que Uclés considera que no se puede dialogar. Esta es la democracia en la que cree la extrema izquierda española. Ellos están en posesión de la verdad. Y como es lógico cuando se cree proclamar la verdad, ¿qué sentido tiene sentarte a dejar que te la discutan?
Un tipo que vende muchos libros –de calidad literaria muy cuestionable, según me dice de quien me fío– cree tener más autoridad moral para hablar de la historia de España que José María Aznar, que ha ganado dos veces las elecciones generales, una de ellas con mayoría absoluta. Es decir, una persona que estará en los libros de Historia. Donde me atrevo a apostar que David Uclés no estará nunca. Ni falta que hace.
Este Uclés es el perfecto hijo ideológico de Pedro Sánchez. El fruto emblemático de la polarización de España que ha buscado por todos los caminos a su alcance. Esa España en la que se niega el derecho a existir a los que no piensan como tú. Iván Espinosa de los Monteros tenía todo el derecho del mundo a promover un partido como Vox, donde estuvo entre los más altos responsables. Y también a apartarse y crear un centro de pensamiento. Pero la bazofia de la historia a la que pertenece y promueve David Uclés no cree que Espinosa de los Monteros tenga derecho a tener sus propias ideas. Si no eres como él, con un poco de suerte te dejan vivir, pero lo más arrinconado posible, no vayas a pegar tus ideas a alguien y se puedan ir difundiendo por España. Vade retro, Satana. Tipos como él son el fruto de ocho años de sanchismo.
Otra cuestión no menor es la cancelación o aplazamiento del seminario. Sinceramente, creo que es un error. Grupos de extrema izquierda, envalentonados por las concesiones del sanchismo, que es parte integral de ellos, amenazaron con boicotear el encuentro. Y ya se sabe que cuando esta gente habla de boicotear, quieren decir romper la cara a quien no se someta a sus exigencias.
Hubo varios participantes que se achicaron y prefirieron retirarse, como Carmen Calvo. Y hubo quienes dieron un paso al frente para sustituir a Uclés, como fue el caso de la periodista Ana Romero, doctora en Periodismo por la Universidad Complutense con la tesis ‘Los últimos niños de la guerra en España: memorias simétricas y narrativas enfrentadas en la generación final de 1936’. Pero la ultraizquierda ha impuesto su ley y no habrá seminario por ahora. Una muestra más e incontestable de la degeneración de la democracia española. ¿A qué espera para actuar la Fiscalía General del Estado? ¿Se imaginan la que se hubiera organizado en España si un grupo de extrema derecha hubiera amenazado la celebración de cualquier seminario de Historia? Vivimos la degradación permanente.