Gorka Maneiro-Vozpópuli
- Crecen los críticos entre las filas socialistas que claman por un adelanto electoral que detenga la sangría que Sánchez está provocando en sus siglas
El PSOE de Sánchez siempre termina superándose, aunque parezca imposible; bien podría parafrasear a Groucho Max para definir su propio comportamiento desde que Sánchez se hizo el amo del cotarro y fue convirtiendo al PSOE en una secta cada vez más ensimismada y, como suele ser habitual, cada vez más ufana: «Surgiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria».
A Óscar López, culmen de la tosquedad, la falta de empatía y las malas artes en política, y por ello emblema del sanchismo, no se le ocurrió otra cosa que responsabilizar a un fallecido que ya no puede defenderse del estropicio electoral en Aragón: según el prohombre Óscar López, al que no se le conoce éxito electoral alguno, Javier Lambán, en lugar de hacer una labor de oposición al PP para lograr su desgaste, se dedicó «a otras cosas», entre las que intuyo está pensar y ser lo más razonable posible, actividades que no frecuentan ni Óscar López ni, a día de hoy, demasiados dirigentes socialistas. Es difícil demostrar en apenas unos segundos, los que tardó en verbalizar semejante dislate, que uno es tan limitado de entendederas políticas como miserable.
Que uno no sea capaz de entender por qué el PSOE pierde todas las elecciones que se celebran desde que Sánchez optó por gobernar España con quienes quieren destruirla explica su sectarismo y su nula capacidad de análisis y de autocrítica; que se responsabilice de ello a un difunto que además fue de los pocos que se opuso a la degeneración socialista, nos recuerda por un lado la miseria moral del PSOE de ahora, y por otro que ya sólo queda hacer todo lo posible para lograr que Sánchez abandone pronto la Moncloa, objetivo al que deberían sumarse sin disimulos los críticos socialistas que existan antes de que sea demasiado tarde.
En esta ocasión, dos políticos han resumido perfectamente la situación en la que se encuentra el socialismo: Feijóo explicó que el problema del PSOE actual es que en él cabe gente como Óscar López y ya no cabe gente como Javier Lambán; y García-Page recordó que «no se puede pretender ser mejor político a base de ser peor persona». Ni esto logra López, de cuya incapacidad política sabíamos y cuya miseria moral confirmamos ahora.
Abascal supera al PSOE
Sin embargo, los mandamases socialistas insisten en el dislate. Si según Óscar López el fallecido Lambán hacía el juego a la derecha, la secretaria de organización del PSOE nos cuenta en una entrevista que «hay compañeros como García-Page que compran el marco del PP». Y dice no entenderlo. Al parecer, no entiende que haya socialistas que se opongan a amnistiar a delincuentes que trataron de dar un golpe de Estado y declarar ilegalmente la independencia, o a conceder privilegios fiscales a los más ricos a costa de los más pobres, o a conceder las competencias de inmigración a Cataluña como si fuera un Estado independiente, o a traspasar las competencias de política penitenciaria al País Vasco para facilitar que etarras presos salgan antes de la cárcel, y un largo etcétera; por resumir, que se oponen a gobernar con quienes quieren lo peor para España sólo para seguir unos meses más en la Moncloa. Pero la actual secretaria de Organización socialista, heredera de dos presuntos delincuentes, no lo entiende.
El PSOE lleva cuatro años perdiendo todas las elecciones que se celebran salvo las de Cataluña, y todas las encuestas apuntan no sólo a que PP y Vox superarán ampliamente los 200 diputados en cuanto se celebren las generales, sino que la formación de Abascal comienza a superar al PSOE en algunas capitales de provincia. Pero al PSOE sólo se le ocurre decir que el culpable de sus fracasos en todas las elecciones que se celebran es quien las convoca, apoteosis del sectarismo más ridículo semejante a responsabilizar de la derrota propia a quienes han ganado ampliamente. Porque la culpa de todo es del PP y la extrema derecha, el disco rayado que no cesa, cantinela que ya sólo cala entre los más tontos, a falta de saber si estos serán suficientes como para que el PSOE al menos no desaparezca, único objetivo con el que empiezan a conformarse cada vez más socialistas, vista la terquedad de sus dirigentes y la cobardía de la militancia. No hay más ciego que el que no quiere ver.
Votantes que huyen del PSOE
Según los finos analistas socialistas, lo que les falta para ganar las elecciones es movilizar a los suyos, en la creencia ingenua de que los que antes les votaban siguen siendo suyos aunque ya no quieran, como si votar a un partido significara formar parte de una secta y no dedicarse más que a aplaudir las ocurrencias de sus dirigentes, como hacen los que todavía aspiran a sacar cierto provecho pecuniario de su militancia. Y si deciden votar otra cosa, es que son extrema derecha, hacen el juego a la extrema derecha o han comprado el marco mental de la extrema derecha. O hay que movilizarlos, como si fueran tontos. Pero ¿cómo van a votar al PSOE los que lo votaron precisamente para que no se amnistiara a golpistas o para que se defendiera la igualdad entre territorios y entre ciudadanos si el PSOE ha hecho justo lo contrario? No es que haya gente de izquierdas que ya no se movilice votando al PSOE sino que, coherentemente, ya se está movilizando para quitarse de en medio a Sánchez votando otras opciones. Si uno no te vota no es que se haya despistado sino que ya no quiere hacerlo o que prefiere votar a otros que lo convencen más por las razones que sean, cosa que tampoco es muy difícil. Parece mentira que uno tenga que escribir semejantes obviedades.
Al parecer, crecen los críticos entre las filas socialistas que claman por un adelanto electoral que detenga la sangría que Sánchez ya está provocando en sus correspondientes ámbitos geográficos. Pero igual es que ellos también son de extrema derecha, como Felipe González.