Juan Carlos Girauta-El Debate
  • Del mismo modo que las gimnastas de suelo olímpicas adoptan posturas inhumanas gracias a un entrenamiento implacable, así ella tuerce los hechos. Sorprende la naturalidad con que vierte sus patrañas

Que La 1 se vaya a negro es una buena noticia. Lo que desea quien se está quemando es que el fuego se extinga súbitamente, y lo mejor que le puede pasar al acosado es que sus acosadores pierdan el autobús. TVE está inyectando su veneno cotidiano, que tala el entendimiento e invierte los valores, cuando de repente la bestia se va a negro. La oportunidad de liberarse dura veinte minutos. Veinte minutos para sacudirse la modorra del alma. Se ha interrumpido la dosis de ponzoña que administra la jefa de propaganda de la partida sanchista, poseedora de un raro don: nadie la ha igualado justificando lo injustificable.

Tal pericia exige una especial acomodación de las articulaciones éticas e intelectuales. Del mismo modo que las gimnastas de suelo olímpicas adoptan posturas inhumanas gracias a un entrenamiento implacable, así ella tuerce los hechos. Sorprende la naturalidad con que vierte sus patrañas. Escandaliza el encadenamiento de maldades mientras esboza media sonrisa. Si esta fuera levemente más marcada, se notaría la burla y los daños ya no serían catastróficos. Al triturar los cánones de la honradez (no digo la deontología, que desconoce), tampoco es plan de aparecer completamente seria, pues hay caras que cuando intentan no decir nada expresan hostilidad. Eso pondría en marcha un mecanismo de defensa en el espectador.

Por eso el proyecto de eliminación de lo fáctico, siendo imposible, le funciona provisionalmente. Es ese aire de persona de fiar. No. Más que de fiar, de no desconfiar: ¿por qué iba a engañarnos esta señora de manera tan bestial cuando basta con acceder a cualquier otro medio para desmentirla? Cualquier otro medio incluye los de su cuerda, que no cuentan con la ganadora permanente del Bolón de oro. Te decía que la cadena se va a negro. La cadena de los esclavos se va a negro (sin ánimo de ofender). La cadena de trolas se va a negro. La cadena del váter se va a negro. Una cadena que imagino como de letrina de estación de los años cuarenta: es lo que me viene cuando digo, como antes, «la primera cadena». Un mecanismo de mala mención. Contextualízalo con los viajeros haciendo de cuerpo puestos en pie. Tipo cine español de la Transición. La España negra.

Solo que en la posguerra la gente no tenía televisor. En cuanto lo tuvo todo el mundo, no hubo lugar al engaño: las noticias eran un parte, se daba por descontada la parcialidad, así como la existencia de zonas de la realidad que nunca aparecerían. Respecto a las loas al régimen, eran ineficaces por exageradas. Pero la cadena del váter sigue ahí en 2026, en la era del botón y del sensor. Nada, que los pobres televidentes tuvieron 20 minutos para escapar del pozo de su perdición, pero por lo visto se quedaron ahí mirando la nada en pantalla, porque se los apuntó también, como audiencia suya, la jefa de propaganda de la partida sanchista.