Álvaro Martínez-ABC
- La respuesta es sencilla: de usted y de mí. Y lo que es más cruel, incluso de los de dentro del Muro, aunque estos aún no se den cuenta
La foto de la portada del ABC de ayer, en la que aparecen Sánchez, Montero y Díaz literalmente descojonándose en el banco azul del Congreso, retrata cómo los madamases del movimiento sanchista afrontan esta hora de España y del mundo. La imagen que captó magistralmente con su cámara Jaime García atrapó en un instante toda la grave enjundia del momento y define, en todo caso, la pasta de la que está hecha la troika gobernante y su irresponsabilidad, casi mitocondrial, que nos señala por dónde respira el sanchismo desde que se instaló en La Moncloa para desventura directa de los que nos hallamos extramuros de la fortaleza que se propuso levantar y ha levantado para resistir en formato salvapatrias. Elección tras elección, queda demostrado que ahora «somos más» los expulsados del ‘paraíso’. Según le caían chuzos de punta del pedrisco de la corrupción (su partido, su Gobierno, su señora, su hermano, ‘su’ fiscal general…) la cosa se ha extendido a toda la humanidad, apareciéndose Sánchez como un presunto mesías (laico por supuesto) que ha de salvar al mundo de las garras de Trump: «Estoy muy enfadado con la situación que está viviendo el mundo y a la que nos llevan determinados gobiernos». Entre tanto, los misiles que lanzan los ayatolás al cielo del estrecho de Ormuz y aledaños van ‘serigrafiados’ con citas panegíricas de Sánchez, al modo y manera que los terroristas de Hamás agradecieron el conmovedor apoyo del presidente español. Algo es algo y paso a paso para colocarse en «el lado correcto de la historia», como diría Susan Sarandon.
Según nos muestra la foto de Jaime, ni una semana le ha durado el hondo y amargo enfado que escenificó Sánchez tras el último Consejo Europeo, que bien le podría valer una nominación para los próximos Goya en la categoría de actor revelación. Recordó la severidad de su rostro, su desabrido rictus, a aquella cara que puso el día del «son las cinco y no he comido» con el que remató sus explicaciones (es un decir, claro) sobre la caída de Santos Cerdán, el segundo secretario de Organización del PSOE que le salía rana y aperitivo del tercero con el que poco después se desayunaba el sapo de Paco Salazar y su inquieta bragueta. No confundir con la carita de ‘cordero degollao’ de cuando confesó que es «un hombre profundamente enamorado de mi mujer» previa al paripé de los cinco días de reflexión.
¿En qué quedamos? ¿Está «muy enfadado» en Bruselas el viernes o tronchándose a carcajada limpia en el Congreso días después con Marisú ‘Salvaora’ [en feliz hallazgo de García Reyes] y Yo-Yolanda ‘Restar’? En todo caso, ¿de qué demonios se ríen? La respuesta es sencilla: de usted y de mí. Y lo que es más cruel, incluso de los de dentro del Muro, aunque estos aún no se den cuenta.