Una catedrática y un doctor. Los chiringuitos, ya lo dice el Felón.

Un sagaz y veterano participante en mi blog bajo el nick ‘belisario’ sentenciaba la polémica que sobre el modelo universitario ha encendido el Gobierno para camuflar sus cosas: no hay color entre la Universidad pública y la privada, argumentaba. La Complutense inventó una cátedra para Bego, mientras a Pedro solo le regalaron un doctorado falso en la Camilo José Cela.

Hay en esto, como en todo, una cierta querencia de Pedro Sánchez por mentar la soga. Él fue un estudiante mediocre en el instituto Ramiro de Maeztu y en el Real Centro Mª Cristina, adscrito a la Complutense, opción a la que podían acceder los estudiantes cuyas notas no les permitían estudiar en ésta. De aquí pasó a la Camilo José Cela, donde matriculó su tesis doctoral y en este punto, en fin, qué quieren que les diga.

Otra cuestión sorprendente es que haya comparecido Pilar Alegría para hablar del tema. No por su condición de ministra portavoz, ojo, sino en tanto que ministra de Educación: es la única entre sus homólogos que no tiene una titulación superior, comm’il faut, sino un diploma de Magisterio con especialidad en Educación Primaria, un primer ciclo, vamos. En su cometido de portavoz la espera un gran futuro el día que aprenda a hablar y conozca el significado de las palabras. Siempre será un misterio para mí la predilección de Sánchez por los tartamudos para encargarles las portavocías: Isabel Celáa, Mª Jesús Montero, Isabel Rodríguez y Pilar Alegría. No digo más, aunque si podría si me extiendo por los portavoces del partido y del Grupo parlamentario en el Congreso.

Y resulta que el Gobierno ha mediado en el problema para denunciar el deterioro de la Universidad pública por cuenta de la privada. La número 2 del Gobierno llegó a decir en Málaga el pasado fin de semana que la Universidad privada es “una amenaza directa para la clase trabajadora». En Universidades privadas han estudiado el presidente y algunos de sus ministros, como Marlasca y Albares. Su señora no, ella accedió a la cátedra por vías alternativas.

Universidades privadas se han creado en las Comunidades gobernadas por el PP y también en las gobernadas por el PSOE. En la Canaria de Ángel Víctor Torres, pongamos por caso. Por impulso de Josean Querejeta, dueño de los equipos Deportivo Alavés y Saski Baskonia de baloncesto, se impulsó en Vitoria la European University Gasteiz  con apoyo socialista.

El universitario no es el único charco en el que se ha metido María Jesús Montero en este fin de semana. Ella ha conseguido poner de acuerdo a las siete asociaciones de jueces y fiscales españolas de uno y otro signo contra su descalificación de uno de los principios de la democracia consagrado en la Constitución, artículo 24: el derecho a la presunción de inocencia. Tengo para mí que esta pobre mujer y las otras tres ministras (Yolanda Díaz, Ana Redondo y Elma Sáiz) que han escondido la presunción de inocencia detrás de lo que para ellas es el principio superior de la credibilidad de las mujeres, siempre que no sean las tres magistradas que absolvieron a Dani Alves, claro. Sucede que al decir ‘víctima’ ya se ha prejuzgado el caso, no tiene sentido valorar pruebas y juzgar si ha habido delito y quién lo ha cometido. Convertir a la denunciante en víctima es acabar con el proceso y en este asunto las pruebas (huellas dactilares, ADN y grabaciones) no dan la razón a la denunciante. ¿No puede hablarse de víctima entonces? Sí, pero la única realmente existente ha sido el propio Dani Alves.