Irene González-Vozpópuli

  • Si te toca una desgracia, y cada vez tienes más papeletas por la degradación de todo, estás solo

Vivimos en el tercer mundo más caro del planeta. Elevados impuestos, elevados precios, masificación de servicios privados por saturación de públicos, como sucede en la Sanidad. Un régimen corrupto, un Gobierno que roba a espuertas y ahoga a impuestos a los trabajadores para que tu vida sea una ruleta rusa del PSOE. Si te toca una desgracia, y cada vez tienes más papeletas por la degradación de todo, estás solo, no esperes resarcimiento, ni justicia, ni pidas esclarecimiento de lo sucedido, serás buscado por la policía de Marlaska por poner en duda la confianza en unas instituciones corruptas

Hay que insistir en el hecho de que el PSOE es una “compañía” con fines privados que ejerce su función desde instituciones públicas a costa del interés nacional, del bien común. Una organización cuyo fin social es el expolio del presupuesto público mediante la ocupación de las instituciones de un régimen diseñado para ello. Es el modo de remunerar con incentivos a quienes debiliten la unidad y prosperidad nacional creando un régimen que se sostiene por la corrupción al que llaman democracia.

Cuando escuchen hablar de partidos de Estado se refieren a las organizaciones del bipartidismo y resto de partidos de la anti-España, para mantener la ficción y con ella el negocio del saqueo de forma interna y externa. Para alcanzar este fin social con impunidad, la actividad del PSOE ha de centrarse en el monopolio del relato, en la creación de narrativas que les permitan alcanzar el poder, mantenerlo, succionar con impunidad los recursos de los trabajadores, perseguir la verdad y hundir a cualquiera que amenace el “negocio”.

Lo único que importa ante una desgracia como la del descarrilamiento del tren en Adamuz, Córdoba, con 43 fallecidos hasta el momento, para la “compañía” que ocupa el poder es el relato. El puesto de mando es un gabinete de comunicación, el motor principal de la organización al servicio del líder. Su objetivo no es solucionar el daño que hayan sufrido los españoles, minimizarlo y tomar medidas para que no vuelva a suceder, lo vimos en las riadas de Valencia, en el apagón, en la pandemia… el puesto de mando tiene como único objetivo sacar rédito político, hundir a un rival, lavarse las manos en la más absoluta opacidad cuando no pueden conseguir ninguna de las anteriores, y sobre todo hacer callar a toda costa con una campaña de acoso y derribo personal a todo el que diga la verdad que amenaza la ficción que mantiene el negocio.

Para ello inician una campaña salvaje para imponer silencio, campaña que todo el Partido Popular acata de forma obediente y se une a señalamiento de quienes pedimos responsabilidades al Gobierno por el estado de ruina de los servicios públicos, en su estilo de mirar por encima del hombro a quienes no pueden alcanzar. Sólo se puede entender su comportamiento desde su papel de cómplice cuyo fin social último es interpretar la ficción que mantenga el negocio del que también esperan llevarse algo.

“Todos amiguitos por la unidad” que es como se refieren a la impunidad del negocio cuando hay muertos sin identificar clamando justicia ante una muerte anunciada e innecesaria. Exigir responsabilidad política y penal de quienes ocupan puestos de alta responsabilidad política cuando ha ocurrido una tragedia no es politizar a las víctimas, es el comportamiento normal de una persona intelectual y moralmente cuerda no sumisa al régimen, es el comportamiento normal en una democracia.

Hay que nacionalizar el Estado, recuperarlo para el bien común. Un Estado que incluso ha privatizado mal los ferrocarriles dividiendo la gestión de la infraestructura y el operador. ¿Las compañías privadas pagan un canon de mantenimiento a Adif, dónde está ese dinero? Nadie en su sano juicio querrá meter sus trenes sobre vías mantenidas y gestionados por estos corruptos. Dedicaron el ministerio de transportes al gran saqueo y las consecuencias las paga el pueblo.

No puede ser que todas las instituciones sean asaltadas, se nombre a toda prostituta y militante del PSOE en algún cargo de Renfe, Adif, empresas adjudicatarias investigadas por mordidas, que no son lugares donde se hacen cursos de colorines de género, que hay responsabilidades serias ahí. No puede ser que haya incidencias continuas por falta de una actuación global profesional para mantener el tren en España, a pesar del expolio impositivo a la clase trabajadora y que cuando hay muertos bajo su responsabilidad den la orden de silencio, que nos callemos, que hagamos dibujitos de solidaridad.

De eso nada. Son ellos los que no han hecho otra cosa que política de burdel desde puestos importantes, y ahora la caterva criminal que como hienas han politizado hasta la muerte de un perro, el Prestige, el 11M, las residencias… utilizando e incluso buscando muertos para llegar al poder. Ahora nos ordenan silencio quienes dejaron morir ahogados en coches en Valencia a personas negándoles el auxilio para culpar a un rival político hace un año.

En dos días han muerto dos maquinistas de tren y su sindicato no paniaguado pide ir a la huelga y medidas de seguridad. Los directivos, en la cadena de mando del Gobierno les amenazan para que callen y se jueguen la vida y la nuestra, para que estos golfos sigan cobrando y robando con impunidad.

Lo urgente en España no es la unidad, ni el relato, ni el amarillismo de los medios, ni actos masónicos de estado pretendiendo sustituir un funeral católico, sino el procesamiento penal de la clase dirigente actual y del pasado reciente que sirva para poner punto final a una corrupción que nos expolia y pone en riesgo nuestra vida. Una corrupción que mata. No solo el personal ferroviario ha de ir a una huelga general indefinida, sino todos nosotros. Nos jugamos la vida.