MARISA CRUZ-EL MUNDO

Generales, europeas, autonómicas y localesse solapan enredando más los pactos de Gobierno

La primavera en España se presenta revuelta y no es un pronóstico meteorológico, sino político. Nunca antes los ciudadanos habían sido convocados dos veces a las urnas con un mes de diferencia. La convulsión en las próximas semanas se presiente de alto voltaje porque el final de un proceso electoral tenso y complicado se superpondrá al inicio del siguiente, provocando una mezcla que puede llegar a ser venenosa.

Esta noche los españoles renovarán su representación política. 350 personas que ocuparán escaño en el Congreso. Algunos repiten, otros muchos se estrenan. De acuerdo con la ley electoral, la representación mínima por circunscripción es de dos diputados, excepto Ceuta y Melilla, que eligen uno cada una. De esta forma quedan asignados 102 de los 350 asientos de la Cámara Baja. El resto se distribuye en función de la población. En esta ocasión, el rango se mueve entre los dos diputados que tendrá Soria y los 37 que tendrá Madrid.

Las nuevas Cortes, Congreso y Senado, tendrán que constituirse el día 21 de mayo, tal y como está establecido en el decreto de convocatoria. Ésta será una fecha clave, no sólo porque los diputados juran o prometen servir al interés general, sino porque además les corresponde elegir a la tercera magistratura del Estado, la persona que presidirá el Congreso, así como los seis miembros restantes que conformarán la Mesa de la Cámara Baja (dos vicepresidencias y cuatro secretarías).

Las negociaciones para llevar a cabo esta elección ofrecen una pauta fidedigna de los posibles pactos de gobierno. Esta vez, dada la fragmentación que se espera en el Hemiciclo, los apoyos para la investidura de un presidente de Gobierno se venderán carísimos y los puestos de la Mesa del Congreso serán monedas de cambio muy apreciadas.

Este proceso que, normalmente se desarrolla en paralelo a las negociaciones de investidura, topará además en esta ocasión con un obstáculo de gran envergadura: la celebración de las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo.

La constitución del Congreso está fechada para cinco días antes de que se abran de nuevo las urnas, justo en la recta final de una segunda campaña –la de las municipales, autonómicas y europeas– que ya se presume una suerte de revancha entre partidos en función de los resultados que arrojen hoy los comicios nacionales. Y el enredo promete continuar con el solapamiento de los pactos para formar el Gobierno central, los Ejecutivos autonómicos y conformar los nuevos Ayuntamientos.