Almudena Martínez-Fornés-El Debate
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Mohamed VI admitió sin represalias que el Rey de España fuera a Argelia y visitara Ceuta y Melilla
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El Monarca alauí se desvivió con Don Felipe en la visita de Estado a Marruecos de 2019
Hasta hace cinco años, las relaciones entre España y Marruecos funcionaban relativamente bien, a pesar de las habituales tensiones fronterizas, de las reivindicaciones territoriales de Rabat sobre Ceuta y Melilla y de las peculiaridades de Mohamed VI. Surgían crisis y conflictos, como el de Perejil, pero se acababan arreglando y los Reyes de ambos países escenificaban los reencuentros en visitas oficiales en las que se firmaban acuerdos sobre terrorismo, pesca, inmigración o energía.
«Es mucho más fuerte lo que nos une que lo que nos ha podido separar», afirmó el Rey Juan Carlos en Marraquech en 2005. Y Mohamed VI, en un gesto de deferencia, le respondió en español: «Nuestros dos países, a pesar de los avatares de la política, han sabido preservar un diálogo constructivo y una confianza recíproca».
En aquella época, los Reyes de España viajaron a Argelia e, incluso, visitaron Ceuta y Melilla, como hicieron Don Juan Carlos y Doña Sofía en 2007, sin que Marruecos enviara como protesta una legión de jóvenes a las ciudades autónomas españolas. Los Reyes de ambos países se llamaban «queridos hermanos» y aquella relación personal trascendía a las relaciones bilaterales.
Cuando en 2011 un atentado terrorista acabó con la vida de 16 personas en una cafetería de Marraquech muy frecuentada por turistas, el primer jefe de Estado que visitó esa ciudad para transmitir un mensaje de normalidad fue el Rey Don Juan Carlos. Y cuando se produjo el relevo en la Corona una de las primeras visitas al exterior que realizaron Don Felipe y Doña Letizia tuvo como destino Marruecos, tras el Vaticano y Portugal.
Felipe VI y Mohamed VI se conocían desde niños. Cuando el Príncipe de Asturias tenía siete años, Mohamed, que tenía 12, viajó a España para asistir a la proclamación de Don Juan Carlos y, con el paso de los años, se sucedieron nuevas visitas del Heredero marroquí en las que Don Felipe ejercía de anfitrión. Mientras Don Juan Carlos forjaba una amistad personal con el padre, Hassan II, sus respectivos hijos aprendían el oficio de Rey e iban tejiendo unos lazos que, hasta que irrumpió Sánchez, fueron muy eficaces para la política exterior de los dos países vecinos. Marruecos respetaba a España.
La visita de Estado de 2019
El momento en el que mejor se escenificó la buena relación entre España y Marruecos fue durante la visita de Estado que Don Felipe y Doña Letizia realizaron a Rabat en febrero de 2019, en la que Mohamed VI se desvivió en gestos de aprecio al Rey de España.
En países como Marruecos, la importancia que el Rey da a una visita se puede medir por el número de personas de las que se hace acompañar; es decir, por el tamaño de su séquito. Y, en aquella ocasión, el Monarca alauí quiso que todos los miembros de la Familia Real –incluida su hija, la Princesa Jadija, que entonces tenía 11 años– estuvieran presentes en la doble bienvenida que ofreció a los Reyes: la primera, más íntima, en el aeropuerto de Rabat Sale, a pie de avión, y la segunda, más institucional, en la Plaza de la Armería del Palacio Real de Rabat, donde el Rey de Marruecos reunió también a su gobierno al completo.
Mohamed VI, que ya estaba separado de la Princesa Salma, se hizo acompañar de sus dos hijos, sus cuatro hermanos y su cuñada. El Heredero, Mulay Hassan, también estuvo presente en la firma de los once acuerdos entre los Gobiernos de Marruecos y España y, por la noche, en la cena de gala que Mohamed VI ofreció a los Reyes en el Palacio Real de Rabat.
En aquel viaje Don Felipe estuvo acompañado por una amplia comitiva de cinco ministros: los de Exteriores, Josep Borrell; Interior, Fernando Grande-Marlaska; Industria, Reyes Maroto; Agricultura, Luis Planas, y Cultura, José Guirao.
Con el afán de agradar, la Corona alauí hizo saber a los periodistas que también el Príncipe Hassan hablaba español y que tres años antes, en diciembre de 2016, había visitado territorio español: el buque escuela «Juan Sebastián de Elcano», aprovechando la escala que el velero hizo en Casablanca. Fue una visita privada, pero Mulay Hassan firmó en el libro de honor del barco.
Y Mohamed VI tuvo un caballeroso gesto con la Reina. Doña Letizia sintió frío tras la cena a la salida del palacio. El Rey de Marruecos le ofreció su capa (selham) para que se abrigara y, cuando la Reina intentó devolvérsela, Mohamed se la regaló.
Pero todo se estropeó en abril de 2021, cuando Pedro Sánchez tomó una arriesgada decisión sin medir las consecuencias: autorizó el ingreso en secreto y con nombre falso del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, en un hospital español. Aquel episodio fue interpretado por Marruecos como un acto hostil y grave, y dinamitó la buena relación bilateral que habían tejido cuidadosamente durante décadas los Reyes de España y de Marruecos.
Las humillaciones a Sánchez
A partir de ese momento, Sánchez se convirtió en el interlocutor con Rabat, y Mohamed VI le sometió a todo tipo de humillaciones: durante una visita a Ceuta le instaló Pegasus en el teléfono móvil y tuvo acceso a todo su contenido, conversaciones y desplazamientos; le hizo viajar a Rabat con doce ministros para luego dejarle plantado y no recibirle, le sometió a exigencias inadmisibles como la cesión del Sáhara, le obligó a comparecer en público con un retrato del Rey de Marruecos detrás, le recibió con el escudo de la bandera de España al revés y le envió varias invasiones de inmigrantes a Ceuta y Melilla.
El mismo hombre que sorprendía por su hospitalidad cuando recibía a los Reyes, empezó a mostrar con Sánchez el peor de sus rostros. De momento, solo ha insinuado hasta dónde es capaz de llegar.