Jesús Cuadrado-Vozpópuli

  • Se ignora el orden constitucional desde el propio gobierno, desde dentro

¡Mira, sin tanques! Si la guerra es híbrida cuando no parece guerra, los golpes de Estado que se disimulan serían igualmente híbridos. En Hungría o en España, con Orbán o con Sánchez, la hoja de ruta es conocida. Se ignora el orden constitucional desde el propio gobierno, desde dentro, provocando un deterioro progresivo de las instituciones, como el de las termitas en un edificio. Veamos.

Uno. Cuando el prófugo Puigdemont anuncia que Sánchez y el PSOE tienen un compromiso con él para resolver “en verano” lo de la amnistía en el Tribunal Constitucional, lo extraordinario es que a nadie sorprenda la sumisión al dictado del Gobierno sanchista del órgano que preside Cándido Conde-Pumpido. Como ocurrió en Polonia y Hungría, por ahí empieza el asalto a las democracias constitucionales.

Dos. Entre los golpes “blandos” sanchistas, se suele pasar por alto la manipulación de los servicios de Inteligencia del Estado para facilitar por exigencias del independentismo sus prácticas anticonstitucionales diarias y como castigo por espiarles cuando organizaban su golpe del 1-0 contra España. El cese y persecución de la directora del CNI Paz Esteban certificó el peor golpismo de Sánchez y el PSOE contra el Estado.

Tres. La coalición sanchista no desconoce el peso del Parlamento en democracia, simplemente han decidido un golpe contra la Constitución para alargar su permanencia en el poder sin legitimidad parlamentaria. La argumentación de la ministra portavoz Pilar Alegría para incumplir la obligación de presentar presupuestos –“no perder el tiempo”- es una exhibición obscena de golpismo híbrido.

Cuatro. Salvador Illa ha visitado Madrid con el único fin de santificar el golpe contra la democracia constitucional española desde el “procés”, que ahora impulsa él. En un alarde de golpismo híbrido, proclamó en el Círculo de Bellas Artes que España es “un Estado compuesto y plurinacional”. La crema del socialismo le aplaudió a rabiar. De paso, anunció un plan de 18.000 millones que pagarán extremeños o gallegos vía “financiación singular”. Para “reducir las desigualdades”, aclaró.

Cinco. Habrá que recordarlo cada día: perseguir el español en España -en escuelas o en rótulos comerciales- es un golpe contra la Constitución. Antes de convertirse en los responsables de la eliminación total del castellano como lengua vehicular en las escuelas, los socialistas también lo creían y hacían campañas para evitar que la imposición del vascuence impidiera que “el 70% de los vascos no puedan ser funcionarios”. ¡Golpe híbrido!

Con su “es una vergüenza que la presunción de inocencia valga más que lo que dice una mujer”, la vicepresidenta Montero certificó en Sevilla en qué se ha convertido el PSOE.

Seis. Sánchez compite en Europa con Orbán a la hora de intentar controlar desde el Gobierno a los jueces. Como demuestra el caso de la Audiencia de Sevilla -¡los ERE!, obligada a defenderse de las interferencias de un TC capturado por el sanchismo, la defensa del Estado de Derecho español depende cada día más de la Unión Europea. Con su “es una vergüenza que la presunción de inocencia valga más que lo que dice una mujer”, la vicepresidenta Montero certificó en Sevilla en qué se ha convertido el PSOE.

Siete. Del nulo respeto de Sánchez por la Constitución da idea exacta el desprecio hacia sus obligaciones indelegables en materia de Defensa. Es presidente del Consejo de Seguridad Nacional, quien debe proteger a 50 millones de españoles de los riesgos y amenazas especificados negro sobre blanco en la Estrategia de Seguridad Nacional. De todo ha ido desertando, en el Covid, la Dana, la inmigración ilegal desbordada, capacidades militares, en todo.

Ocho. Contra lo que la Constitución del 78 mandata sobre la política económica que debe implementar el Gobierno nacional, Sánchez y el PSOE han convertido al Estado en una vaca lechera para beneficios personales, en un régimen patrimonialista. Lo que los españoles pueden ver diariamente es cómo, en empresas privadas y públicas, una casta sanchista interfiere con prácticas propias de bucaneros.

La simple lectura del catálogo de contratos jugosos en RTVE regalados a los más acérrimos activistas sanchistas, por serlo, ejemplifica el capítulo periodístico de golpes híbridos

Nueve. Contra la libertad de prensa, Sánchez ha superado al húngaro Orbán en lo que a control de medios privados y públicos se refiere. La simple lectura del catálogo de contratos jugosos en RTVE regalados a los más acérrimos activistas sanchistas, por serlo, ejemplifica el capítulo periodístico de golpes híbridos.

Diez. En Marruecos o en Venezuela, la Política Exterior de España es un secreto para el Congreso de los Diputados, es decir, para los españoles. Las interferencias de Rodríguez Zapatero ante la dictadura comunista china alinean al Partido Socialista sanchista -¡no hay otro!- con el castrochavista Grupo de Puebla, y sin control democrático.

Quienes se pregunten de qué se ríen Otegi y Puigdemont en Waterloo ya conocen la respuesta.