En este proceloso mar de la idiotez en el que siempre cabe un tonto más porque están hecho de un material muy elástico, de vez en cuando salta una sorpresa, que alguien de quien no te lo esperas hace una intervención razonable, llena de sentido común y fuera de la previsible corriente mayoritaria de pensamiento, llamémoslo así. En este caso ha sido un actor, guionista y director vasco para más señas, llamado Karra Elejalde. Karra, que fue guionista de Airbag, da un toque de atención: “No puede ser que cada película tenga que tener un chico con síndrome de Down, uno que tiene un muñón, otra que habla azí, con la z, otro que es transexual…Tampoco es reflejo de la sociedad.

Hablemos más de amor y menos de odio, dijo ayer Pedro Sánchez en esa cumbre contra el odio en la que se hizo acompañar por la denunciante falsa. Marta Sevilla planteaba si cuando Pedro se refiere al amor, incluye el amor venal, el de los burdeles, paradores, saunas y catálogos… Yo entiendo que sí, que el amor pagado proporciona una idea más precisa de lo que vale. O por lo menos, de lo que cuesta, ya dijo Antonio Machado que ‘todo necio confunde valor y precio’. En ‘Proverbios y Cantares’ exactamente.

Alégrame el día apostillaba con pertinencia: “El cine no busca reflejar la realidad, sino reconstruirla. Si quisiera reflejar la realidad, en cada película debería salir un diabñetico y una señora con juanetes, no un transexual”.

A propósito del último caso de un socialista que se ha declarado mujer para cobrar ayudas, fray Josepho. Escribía en X: “Lo de poder hacerte mujer a voluntad es un disparate. Pero nadie repara en otro disparate previo, que por ser mujer tengas derecho a unas ayudas que a los hombres se les niegan”.

Ester Muñoz se manifestaba un poco atónita ante el espectáculo que ofrece el palacio de la Presidencia dl Gobierno y sus increíbles moradores: “Moncloa es una fantasía: un hermano de Sánchez escondido y su caravana allí aparcada, el marido de un ministro guardando armas, la mujer haciendo negocio con membrete de Moncloa, un señor amigo de Sánchez bajándose la bragueta y simulando felaciones por allí. Lo cuentas y no te creen. Es la decadencia absoluta.”

Ignacia de Pano, nuestra gran Ignacia ,colocaba un tuit postrero sobre esa desdichada criatura enchufada por su novio en las tertulias: “lo que no puede negarse a es que a Javier Ruiz le gustan las mujeres elegantes y refinadas”. Exacto. Fíjate que la primera vez que vi a la mitad y mitad la confundí con Audrey Hepburn…

El odio de Pedro Sánchez empieza por hache, que es por donde termina Sarah, como ha sabido ver Marcos Ondarra en The Objective.

Aykarmela escribía: “me pregunto si Javier Ruiz no estará empezando a plantearse si esas tetas realmente compensan la vergüencita”.

Montesquieu daba cuenta de su última performance: “Una niñata televisiva sale llorando y dando golpes de un plató porque no le gusta escuchar lo que le dicen. Y como premio le ponen escolta. La distopía es absoluta”.

Antonio Naranjo, cuyas palabras ofendieron tanto a Sarah que se marchó llorando, decía: “A mí, que Sarah diga tonterías me es indiferente. Pero que todo un presidente del Gobierno ampare y use a una pobrecilla para vender la idea de que él sufre odio y legislar contra la democracia me parece gravísimo”.

José Miguel Vallejo colgaba una foto de Sarah con el brazo izquierdo en cabestrillo y la mano izquierda sosteniendo graciosamente el móvil, co el siguiente comentario: “Nueve de cada diez traumatólogos recomiendan coger el móvil con la mano del brazo lesionado”.

Alejandro Entrambasaguas  hacía ayer una revelación sorprendente: “El Falcon del Gobierno voló hasta la frontera con Venezuela con el localizador apagado para no dejar rastro. Como en otros casos, en el plan de vuelo no se declaró la identidad de las personas que viajaban en el avión”.

Jorge Vilches: “Sánchez se ha convertido en el gobernante gamberro de la Unión Europea, pero no por el fraude en su tesis, las saunas con prostitución, el sistema de corrupción en su Gobierno, el hermanísimo, Forestalia, coger los fondos europeos y correr, sino por el ‘No a la guerra’.

Ayer traíamos a colación a Charo Villacastín, que cada día se suelta más. De tal palo, tal HDP, escribe refiriéndose a Ayuso. Esta es la gran democracia del Mundo? La que tiene en la Casa Blanca a un personaje siniestro que da órdenes de bombardear una escuela con 168 niños y niñas, además de los profesores. Mientras eson niños/as morían su hijo jugaba a ganador en bolsa”. Ayer la citábamos porque había elevado la cifra de niñas asesinadas a 186. Hoy la ajusta un poco, a 168.

Pero como las paridas nunca vienen solas, ayer mismo, esta Charo nacional decidía pasar a mayores y ajustarle cuentas a Donald Trump: “A Trump no le gusta Pedro Sánchez. Lo que no sabe este mamarracho es el asco que me da. Y que mientras sea presidente de EEUU no pisaré su país. Espero que acabe en la cárcel”. Las cosas como on, el Pentágono le daba ayer la razón al admitir que el bombardeo de la escúdela gu un error de EEUU.

Cristian Campos pondera con justicia un tuit de Alberto Núñez Feijóo que clava, con muy pocas palabras a Pedro Sánchez: “Aquí lo tienen. El presidente del muro, el socio de Otegi, el amigo de Maduro, sentando cátedra sobre una materia que sí domina: el odio…”

Alfonso Rojo coincidía en el diagnóstico: “Odio es deberle el puesto a Otegi, Puigdemont y Junqueras. Odio es permitir cuentos de homenajes a etarras y no reunirse con sus víctimas. Odio es Hamás, Hizbulá e Irán. Odio es volver a la guerra civil.”

Sobre lo de Sánchez y el odio hay que leer a Arcadi Espada en su columna de El Mundo.