Francisco Rosell-El Debate
  • Culpa a los demás tarareándoles el chachachá del cambio climático como si no lo propiciara él moviendo 18 veces el Falcon, 10 en vacío, para su selfi de la España socarrada y regresar al solaz de La Mareta

Para festejar una de sus escapadas, la exdiputada de ERC Pilar Rahola, anfitriona de aquella jornada de vino y guitarra con el mayor Trapero cantando por Serrat, jaleó al prófugo Puigdemont en X: «Es el puto amo», expresión que luego popularizaría el ministro tuitero Puente para vindicar a un Pedro Sánchez tan escapista como aquel. De hecho, ambos aventureros de la política han unido su destino diferenciándose, si acaso, en que el primero es un fanático de una sola idea y el segundo no conoce principio andando de prometer poner a recaudo de la Justicia al prófugo a mercadear con él la Presidencia del Gobierno a cambio de una amnistía que antes entendía anticonstitucional.

En verdad, se trata de una extraña pareja de Houdinis de pacotilla. Así, el primero salió pitando en un capó con la lenidad de Rajoy al juzgar que «enemigo que huye, puente de plata» para luego volver clandestinamente y evadirse a las pocas horas en el coche de una nadadora paralímpica con la complicidad esta vez de Sánchez para que no saboteara la investidura de Illa con los votos de ERC. Por su parte, su alter ego monclovita sobrevive en la cuerda floja sin la confianza de la Cámara, pero sin caerse de ella al no existir tampoco una mayoría alternativa para una moción de censura que lo desaloje de donde se coló por la gatera de la sentencia falsa contra Rajoy. Sin moción de confianza ni de censura, la legislatura es una partida en tablas con un presidente ahogado, pero sin derribar. Con esperpentos como suspender el Pleno del Congreso este 11-S, en el que Begoña Gómez declara por malversación, para que la Diada sea fiesta de guardar en toda España, a diferencia del resto de onomásticas autonómicas, y no perder votaciones.

A la espera de la foto que desencalle la legislatura y reemplace a aquella del vecino de Waterloo con el hoy presidiario Santos Cerdán bajo una inmensa estampa de manifestantes portando una urna-papelera del referéndum ilegal del 1-O, el maridaje entrambos ha supuesto que el «procés catalán» sea «el proceso español» al haber puesto ambos huidos del Estado de Derecho -uno intramuros del sistema y otro allende sus fronteras- en almoneda una de las naciones más antiguas del orbe. Uno protagonizó un golpe desde la Generalitat con la «suspendencia» y otro lo oficia desde La Moncloa configurando dos caras de la misma falsa moneda. De ahí, el crítico devenir español.

Por eso, al aguardo de esta cita de ególatras que impediría un anticipo de urnas, luego de amputar al Estado para que Pedro sin Tierra se aferre a La Moncloa, quien sólo manda donde le dejan sus extorsionadores, pero sin gobernar que es cosa diferente, marea la perdiz y huye de la quema acogiéndose a un «Manual de Ausencias» que él reviste de épica llamándolo de Resistencia. Como hogaño en la España que arde y antaño con el COVID, la Dana o el Gran Apagón. Primero se inhibe o demora su retorno como con la gota fría que le pilló en el Bollywood hindi para que se achicharren otros, luego aterriza a modo de Aviador Dro en Falcón, pero sin lugareños en derredor para no emular como en Paiporta a Cagancho en Almagro. Y a continuación culpa a los demás tarareándoles el chachachá del cambio climático como si no lo propiciara él moviendo 18 veces el Falcon, 10 en vacío, para su selfi de la España socarrada y regresar al solaz de La Mareta.

Hasta esa hora, disfrutó en esos aposentos reales de diez días de llamas como Nerón en Roma asomado al ventanal televisivo de la Caja Tonta de RTVE que le procura gozar sin contratiempos del espectáculo al sujetarla con la Caja del Presupuesto, mientras achaca a los medios libres unos bulos que son, como diría José María García, antesala de la noticia. Ante esas revelaciones, la cloaca de La Moncloa, usando RTVE como albañal, aplica la máxima de Bannon, exasesor de Trump, de que, como «la auténtica oposición son los medios, la manera de lidiar con ellos es inundar toda la zona de mierda» para enfangar la verdad.

A la expectativa de hacia dónde inclina el pulgar «el pastelero loco de Amer», con sus socios en modo electoral, Sánchez consuma esas horas muertas hasta entonces haciendo como que hace. Como ha pormenorizado Ana Martín en El Debate, engrosa una maraña de comisiones interministeriales enredadas con otras preexistentes bajo comisariados de dudosa utilidad, pero paga cierta. Y ese pastel administrativo pretende plantarle la guinda de un pacto de Estado cuando él solo los suscribe contra ese Estado.

A este respecto, «Noverdad» Sánchez sigue las andanzas de Zapatero contra la Transición y contra una Constitución que enterró las dos Españas al no ser fruto de imposición de los Hunos contra los Hotros, al modo unamuniano. España no es país para pactos para quien se sacó este conejo de la chistera para coger el paso con unos incendios que aviva con su postizo cambio climático. Lejos de frenar la destrucción forestal, la agrava con ocurrencias y vaniloquios, a la par que fomenta el abandono del agro donde los fuegos se sofocaban sin agua antes de que la ideología que ennegreciera lo verde y encizañara el campo.

Los Pactos de Estado -un oxímoron con Sánchez- no basta con invocarlos, sino que exigen una auctoritas ayuna en quien hace santo y seña de la división y la polarización desde que asaltó La Moncloa con neocomunistas, golpistas catalanes y bilduetarras. Como Sánchez no dejará de ser tal ni pariéndolo otra vez, seguirá abrazado a quienes subvierten el orden legal y fracturan España. Si Virgilio le señala a Dante en la «Divina comedia» unos condenados por ir a lo suyo y le recomienda que siga su camino como si tal cosa al no merecer estos siquiera sus palabras de repudio, la oposición debe hacer igual con la componenda de quien persigue atrincherarse en La Moncloa ante el crudo invierno político y judicial que avizora. No puede apelar a la «lealtad institucional» quien le prende fuego para que, en lo peor, no haya final, aunque en horas de dolor por el óbito de Manolo de la Calva -integrante del Dúo Dinámico- deba blandirse su «Resistiré».