- Yo me pregunto hoy si Trump no podría escuchar un poco y entender lo que es el Papa. Pero supongo que, si lo hiciera, no sería Trump
Cuando en las últimas elecciones presidenciales Trump obtuvo el 55 % del voto católico contra el 43 % que logró Kamala Harrris según Pew Research Services, quedó claro que el voto religioso había sido muy relevante en su victoria. También entre las iglesias protestantes. Con una base electoral así ¿a quién se le ocurre arremeter contra el Papa? Y no solo eso, difundir una imagen creada por inteligencia artificial de sí mismo con apariencia de ser Jesucristo, rodeado de un resplandor, con una mujer a su lado con las manos en posición de estar orando, él mismo tocando la frente de un (aparente) enfermo –hay una enfermera al lado– con supuesta intención sanadora y cazas de combate, además de extrañas figuras en el cielo. Cómo sería la cosa que a las pocas horas de colgarlo en su red social lo retiró.
Y no era la primera vez que Trump subía a la red imágenes casi blasfemas. El año pasado publicó otra imagen de sí mismo vestido como Papa. La retiró, claro. Ahora ha dicho que León XIV no sería Papa «si yo no estuviera en la Casa Blanca». O sea, no es que no lo haya elegido el Espíritu Santo, es que los cardenales querían hacerle la pelota al presidente de los Estados Unidos eligiendo un cardenal de cuya existencia Trump probablemente no tenía ni noticia. No paramos de mejorar.
Y la última imagen llegó unas horas después de que Trump arremetiese contra el Papa León XIV por haber criticado la guerra en Irán. El presidente acusó al Papa de ser débil con el crimen y de estar al servicio de la izquierda. Yo he apoyado el ataque de Estados Unidos e Israel en Irán. Creo que era imprescindible. Pero entiendo que la doctrina católica no promueve ninguna guerra. Y a mí me crea conflictos de conciencia saber que no estoy alineado con mi Iglesia a la que pertenezco libremente. Aunque también pienso que la posición del Papa en esta materia no es dogma de Fe.
En estas horas me acuerdo de mi buen amigo Vernon Walters (1917-2002). Era un católico devoto, que sirvió a siete presidentes de los Estados Unidos. Fue director adjunto de la CIA con cuatro directores diferentes, lo que demuestra quién mandaba allí de verdad. Su último director fue George Bush padre. Este lo nombró después embajador en Alemania durante la reunificación de las dos Alemanias. Antes, con Ronald Reagan, fue embajador en la ONU, cargo que en ese tiempo conllevaba estar sentado en las reuniones del Gobierno. Ronald Reagan era presbiteriano, como Trump, pero entendió desde el primer momento la trascendencia del papel del Papa Juan Pablo II. Y encargó una misión muy especial a Vernon Walters. Cada tres meses debía ir al Vaticano, acompañado de un ayudante militar, y explicar con documentos a san Juan Pablo II los movimientos de las tropas soviéticas como forma de hacerle entender la razón de ser de la llamada Guerra de las Galaxias. San Juan Pablo II nunca criticó aquel programa armamentístico. En su última visita al Papa, Walters fue solo y contó a san Juan Pablo II que su ayudante había entrado en el seminario con el objetivo de ordenarse sacerdote.
Yo me pregunto hoy si Trump no podría escuchar un poco y entender lo que es el Papa. Pero supongo que, si lo hiciera, no sería Trump.