- Su programa es el único lugar del planeta donde sueltas a Sánchez y recibe una salva de vítores en lugar de una sinfonía de abucheos
El madrileño José Miguel Monzón, alias Wyoming, licenciado en Medicina, veterano cómico televisivo de 71 años y socialista magnate con 19 propiedades inmobiliarias en su haber, ha entrevistado a Sánchez. La acidez vitriólica que muestra desde hace décadas contra los partidos de derechas desapareció por ensalmo. El tigre del humor faltón mutó en un gatito, que ronroneaba de emoción observando a su ídolo en carne y hueso. Sabido es que Wyoming es un busto parlante, un actor al que los guionistas le escriben los chistes. Pero aun así llamaba la atención su absoluta falta de mordiente.
El programa ofreció dos portentos. El primero fue casi un milagro: entró Sánchez al plató y la grada del público se deshizo en vítores y aplausos acalorados de apoyo. El Intermedio de Wyoming se convierte así en el único lugar del planeta donde aparece Sánchez y no recibe un solo abucheo, sino todo lo contrario. La cadena no ha facilitado la lista de espectadores. Pero a tenor de lo visto puede que estuviese compuesta por familiares de Óscar Puente y Óscar López, primos de Begoña traídos del pueblo en microbús, representantes de la ACCR (Asociación Confederal de Charos por la República) y afiliados de Bildu.
El segundo portento llegó cuando el magnate inmobiliario Monzón, alias Wyoming, y su copresentadora tuvieron el cuajo de preguntar a Sánchez muy compungido por el problema de la vivienda, con el inevitable señalamiento a Madrid. Damos por descontado que el solidario sanchista José Miguel, que ya gana un pastizal con la tele, pondrá sus propiedades en el mercado a precio módico bajo la etiqueta de «alquiler social asequible» (incluyendo, por supuesto, el chaletazo de Arturo Soria, donde a buen seguro acogerá más pronto que tarde a algunos «menores migrantes» de Ceuta para predicar con el ejemplo y echar una mano).
Ay, la izquierda caviar, siempre «cabalgando sobre contradicciones», como decía nuestro inolvidable Pablo Iglesias, el único vicepresidente de la historia que logró trabajar menos que el ficus que adornaba su despacho.
Para no mojarse, en el balneario «progresista» de Wyoming le alquilaron las únicas preguntas incisivas de la velada a vecinos de Ceuta. Y ahí pudimos ver la pasmosa desconexión de Sánchez con la realidad, o quizá su jeta infinita. Elogió al invasor, Marruecos, destacando su «inteligencia» durante el asalto a la plaza española. Soltó una chapa evasiva cuando un ceutí le preguntó si está «acojonado» con los datos de su móvil que guarda el taimado Mohamed. Y se quedó tan ancho proclamando como todo un éxito que Ceuta podría recuperar la normalidad «a final de año». Es decir, los ceutíes se van a pasar como mínimo cinco meses con su ciudad okupada por hordas de inmigrantes traídos por Marruecos, con problemas de seguridad y salud pública y el consiguiente daño económico y reputacional para la ciudad y para España.
Sánchez es recibido con silbidos cada vez que pisa una acera o una tasca (algo que ya no hace). Pero el gastado cómico de los tirantes muestra con su servilismo que no merece mucho más aprecio. El humor de mérito, como el periodismo de valía, es aquel que desnuda los rincones oscuros del poder. Pero el magnate inmobiliario de los tirantes se ha quedado en un canciño de palleiro, como dicen en Galicia, que solo ladra a la oposición y se acobarda ante el que realmente está destrozando el gallinero. Si añadimos que los chistes que le escriben son cada vez peores y que sus muecas teatrales son las mismas de hace treinta años, le recomendamos que vaya colgando los tirantes y se dedique a vivir de rentas, que bien puede. A diferencia de él, no somos socialistas y no estamos en contra de que la gente disfrute de lo que ha adquirido con su éxito profesional y su esfuerzo.