- ¿Dónde estuvo Pérez? Su cara, sobre el texto de Entrambasaguas, evoca Bélmez. Aún no está claro si la desaparición es para Iker en Cuarto Milenio o es para Iker en Horizonte. Que esto le cae a Iker está claro, pero, ¿fue una desaparición paranormal o cobardica? ¿Lo abdujo un OVNI o se escondió debajo de la cama?
Cuando empecé a leer la crónica de Alejandro Entrambasaguas, que sigue siendo el mejor periodista de investigación de España ahora que el género ha renacido, me dio la sensación de estar en una novela corta de García Márquez. El colombiano ordeñó el periodismo hasta sacarle una literatura que nos fascinó cuando rondábamos los veinte, y a la que prefiero no volver para no derribar otro mito juvenil. Recuerdo sus relatos largos, o novelas cortas, o nouvelles; tenían la forma de las crónicas. En un salto temporal, me pareció ficción del boom este principio: «Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, estuvo incomunicado durante 9 horas el día de la avalancha mientras se producía la entrada masiva de inmigrantes ilegales en la ciudad».
No me negarán que es un extraordinario principio de novela. Abstráiganse un momento. Imaginen que no saben nada sobre la invasión sufrida por la plaza española, ni sobre las mentiras del ministro del Interior, ni sobre las patrañas del aludido delegado Pérez. Con la memoria deliberadamente suspendida, «el día de la avalancha» anticipa acontecimientos asombrosos, y a la vez presupone un conocimiento que ahora mismo usted hace ver que no tiene. No en balde «Muchos años después» es uno de los más recordados inicios de novela, pues el inevitable «¿después de qué?» –aunque no se formule– inunda nuestra percepción lectora, que seguirá al desconocido «qué» como siguen los galgos la liebre de trapo.
Sigamos simulando. Imaginemos que forma y fondo son cosas distintas y que ahora abordamos la segunda. La desaparición del representante del Gobierno en Ceuta, después de haber sido advertido de lo que se venía, exige explicaciones. Las exige su cargo institucional, y, como no podrá darlas, deberá dimitir. Pero también las exigen los espectadores de la obra, los lectores de la crónica infinita del abandono socialista. Lo que nos han hecho puede mirarse por ese lado. Se han abandonado en lo concerniente a la moral, a la honradez, al cumplimiento de la ley, a la estética básica. ¿Cómo no van a abandonar las responsabilidades inherentes a sus cargos? Al abandonar todo, todos, sin excepción (no, Margarita no lo es), la abandonada es España. Un destino de conde don Julián esperaba a Pérez. Pero más allá de las traiciones, de las ausencias, de las huidas, nuestra curiosidad nos pide concreción, y no podemos dársela.
¿Dónde estuvo Pérez? Su cara, sobre el texto de Entrambasaguas, evoca Bélmez. Aún no está claro si la desaparición es para Iker en Cuarto Milenio o es para Iker en Horizonte. Que esto le cae a Iker está claro, pero, ¿fue una desaparición paranormal o cobardica? ¿Lo abdujo un OVNI o se escondió debajo de la cama? ¿Yació en un quirófano ante doctores verdes de medio metro, o se sentó en la taza, incontinente e incontenible? La primera línea de investigación apunta a una comida de tres horas, pero, según la Delegación, no comió. Algunos santos pueden estar en dos sitios; Pérez estuvo en ninguno.