- La decisión de rescatar a Plus Ultra no dependía de ZP, sino del Gobierno. Si ZP ha sido remunerado por la gestión, ¿el Gobierno se ha contentado con la gratitud de Zapatero?
La primera fase se desarrolló el martes: Pedro Sánchez ordenó a sus lacayos proteger a su ‘pana’ Zapatero.
1. Lacayos del partido
Elma Saiz dijo que no era más que una querella «de una organización ultra como es Manos Limpias».
Pachi López, más trabado de lo habitual, se manifestó sobre la «procesión, uh, situación procesal» del expresidente y dijo: «no me creo que sea corrupto ni que se haya corrompido; al revés». A continuación, deslizó sibilinamente la posibilidad de connivencia entre el Poder Judicial y Aznar: «el que pueda hacer que haga».
Con esta frase, Aznar llamó a la movilización contra la amnistía en 2023. Pero ahora se suele presentar como evidencia de lawfare, es decir, cualquier acción judicial contra delitos cometidos por la izquierda.
Gabriel Rufián usó exactamente el mismo argumento y la misma frase.
Rafael Simancas aportó su versión de los hechos: «la ultraderecha ha llevado al presidente Zapatero a los tribunales por su compromiso firme con los derechos y las libertades de las mayorías».
Montse Mínguez dijo «no pararán», que es como una mezcla de «no pasarán» y «parará, Patxín, parará».
Y Óscar Puente, que es un hombre de acción más que de pensamiento, se limitó a llamar «imbécil» al líder de la oposición.
2. Lacayos de los medios.
Silvia Intxaurrondo le quitó importancia al asunto: no es más que una querella de Manos Limpias basada en declaraciones de un delincuente y un youtuber.
Javier Ruiz insistió en esta línea.
Se pidió la opinión de los jueces, de los tres: Vicky Rosell (el blanqueo se deshincha enseguida), Martín Pallín («yo ahí no veo actividad ilícita ninguna») y Pérez Royo («es un mal auto, con muchos árboles pero sin bosque»).
Jordi Évole se puso dramático, y con música de los Doors de Jim Morrison (The End) dijo: «por primera vez se condena al fiscal general del Estado; por primera vez se imputa a un expresidente del Gobierno». Exacto, eso es.
Mercedes Milá recriminó a Broncano el escaso celo que mostraba al defender al expresidente, y protagonizó un intercambio con el público que recordaba un poco a la Revolución Cultural.
Luego salió el pana Zapatero, e hizo una declaración perfectamente insulsa pero con pajaritos.
El miércoles pasaron varias cosas, y la primera fue que Mercedes Milá anunció su nuevo programa en RTVE. Se llama Me meto en el jardín, aunque habría sido más preciso Me meto en la butxaca.
Por su parte, Rufián, que no parece un gran lector, sin duda había metido el auto en ChatGPT. Y lo que había visto no le había gustado: «estoy jodido» porque «tengo ojos en la cara».
Una conversión similar experimentó Ione Belarra: el auto no pinta bien.
El único que manifestó su apoyo sin fisuras fue Pedro Sánchez, en la sesión de control.
Realmente, el auto no pinta bien. Se investiga a Zapatero por pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Por construir un entramado societario instrumental para canalizar fondos hacia sí mismo y sus ‘cuates’ (casi podemos escuchar al ‘pana’: las sociedades instrumentales no pertenecen a nadie, señor juez, salvo al viento).
¿Hay pruebas? Hay indicios sólidos: contratos de asesoría sin contenido real, y coincidencia en el tiempo entre gestiones, resultados y flujos económicos.
Aparece Venezuela, claro. Zapatero es mencionado en relación con el saqueo, blanqueado a través de Plus Ultra del CLAP (los Comités Locales de Abastecimiento y Producción), un programa para atenuar las carencias de los venezolanos. Al parecer Zapatero no se habría limitado a blanquear la dictadura, sino a enriquecerse con el hambre.
Quédense con los nombres de Camilo Ibrahim Issa y Alex Saab.
Me interesa especialmente Plus Ultra. El auto detalla conversaciones entre trabajadores, directivos y propietarios de la línea aérea, intervenidas con ayuda, no de un youtuber, sino de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
De estas grabaciones se extraen varias cosas: que todos ellos sabían que los pagos no correspondían a servicios reales; y que sabían que debían camuflarlos, y por eso pedían instrucciones para hacerlo de la mejor manera y no meter la pata con las fechas.
En estas conversaciones se habla del rescate y de las gestiones que hay en marcha, y se mencionan pagos para «quien nos esta ayudando con lo de la SEPI».
En 2021, Luis Garicano expresó su perplejidad ante el rescate de una línea aérea que no cumplía ninguno de los requisitos establecidos para ello (pueden verlo en las redes). Desde entonces, era uno de esos rompecabezas en los que, si bien faltaban piezas, las imágenes que se podían construir con las existentes eran siempre feas.
Los indicios del auto tal vez no sean pruebas en sentido procesal, pero aportan unas piezas adicionales que encajan perfectamente en el peor escenario posible. Coinciden, por cierto, con las que ya había propuesto Víctor de Aldama, un indicio adicional.
La cuestión es que la decisión de rescatar a Plus Ultra no dependía de Zapatero, sino del Gobierno. Si Zapatero ha sido remunerado por la gestión ¿qué ha recibido el Gobierno? ¿Se ha contentado con el afecto y la gratitud de Zapatero?
De momento, el auto menciona a Escrivá, cuya colaboración en el aplazamiento de la deuda tributaria fue necesario para el rescate de la compañía.
En un país normal, esta resolución pondría fin a la extravagante carrera de Sánchez iniciada en un Peugeot. De auto a auto.