- Ustedes se estarán preguntando por qué razón deberían someterse al suplicio de los debates televisivos. Solo para comprobar que entre los enfermitos neonazis y la izquierda existe un puente invisible que permite transitar con gran rapidez y comodidad. Ese mecanismo de conexión es el antisemitismo
Se pregunta, guasón, el ministro de Exteriores de Israel qué va a hacer el pobre Sánchez sin Maduro ni Jamenei. Nadie respeta a Sánchez, convertido en un paria, en el don Nadie de Europa. Si fuéramos un país pequeñito, nacido tras la Gran Guerra, o tras la Guerra Fría, ni siquiera se molestarían en señalar la ruin insignificancia de Sánchez. Lo notable de esa poquedad impertinente es que la ostente un presidente del Gobierno de España, nación que está detrás de todo lo importante ocurrido en el mundo desde el inicio de la Era Moderna, y durante los tres siglos siguientes. Ahora mismo, nuestras dimensiones y demografía deberían situarnos entre las grandes potencias de Europa, máxime cuando las tradicionales han decidido suicidarse inyectándose islamismo. Polonia nos da sopas con honda partiendo de condiciones bastante peores que las nuestras, después de sacudirse el comunismo. O sea, lo que llama tanto la atención en Sánchez es que un geyperman demacrado esté al frente de la vieja potencia. Quizá ya estén interpretando nuestro declive histórico valiéndose de torpes anacronías.
A través de Sánchez, puede que el vulgo guiri se explique la larga decadencia patria, que le atribuyan las emancipaciones americanas de principios del XVIII, la derrota del 98 y el Barranco del Lobo. Y, sin solución de continuidad, la aparición de ETA travestida a los mandos del Estado. Cuando en realidad Sánchez solo es culpable de lo último. Claro que si nos vamos a los desastres en Marruecos, y por jugar con el tiempo y sus constantes, hay hilos: Abd-el-Krim ejercía el periodismo en España, pero no como Sarita, pues estudió en Salamanca. Poco, en eso sí coinciden. Damos una voltereta de un siglo y vemos que nadie se ha rendido a Marruecos con más facilidad que Sánchez; ni siquiera Juan Carlos I. Nadie se ha puesto más ofrecido que el gran traidor.
Al final va a estar en lo cierto la escuela de la Nariz de Cleopatra, y vamos a ser el Estado apestado de Occidente solo porque a Sánchez le pillaron el contenido del móvil en el moro. ¿Qué esconderá? ¿Y si al final nos enteramos? Lo merece como represalia israelí, vista la fijación antisemita que tiene. No pierde ocasión de molestar, ofender, obstruir, calumniar al Estado hebreo. Por cierto, ayer se me acababa la columna y solo pude apuntarlo, pero por una vez hay que mirar los debates de la tele. Y tomar notas. Comprobarán que el neonazismo, escoria aquí muy minoritaria, está encantado con Sánchez. Por la vía de la judeofobia se junta la hez. Tampoco descarto que los supuestos neonazis sean todos del CNI. Ustedes, que son gente fina (en caso contrario no estarían leyendo esto), se estarán preguntando por qué razón deberían someterse al suplicio de los debates televisivos. Solo para comprobar que entre los enfermitos neonazis y la izquierda existe un puente invisible, un puente aéreo que permite transitar con gran rapidez y comodidad. Ese mecanismo de conexión, unión e igualación es el antisemitismo.