Julián Quirós-ABC
- Abascal no tiene por qué tragar con todo lo que le diga el PP, pero igualmente no debe bloquear la oportunidad de cambio
María Guardiola es la líder legítima de los extremeños y la ganadora indiscutible de las elecciones autonómicas. Y es además la presidenta que más conviene a mis paisanos, después de cuatro décadas de monocultivo socialista, a excepción de un paréntesis fallido hace una década. Su primera legislatura la ha solventado con notable éxito pese a carecer de mayoría absoluta y ha hecho crecer la confianza en el PP a ambos lados de su espectro. La derecha social merece la oportunidad de probar un modelo alternativo al del PSOE. La primera vez no fue posible porque el líder de entonces ni estuvo a la altura ni entendió la relevancia histórica de su mandato (baste recordar que se dejó manejar por el tal Iván Redondo que pilotó después el aterrizaje de Pedro Sánchez en La Moncloa). Ahora, de nuevo la derecha, Vox esta vez, pone en riesgo una ocasión histórica, porque quiere darle a Guardiola un escarmiento personal. Abascal no tiene por qué tragar con todo lo que le diga el PP, pero igualmente no debe bloquear la oportunidad de cambio; o sea, de acabar con lo de Gallardo y el hermanísimo de Sánchez, Begoña, la amnistía a los golpistas, la España de Koldo, Cerdán y el batasunismo gobernante. El patriotismo se demuestra andando.