Gorka Maneiro-Vozpópuli

  • El sanchismo va obteniendo lo que merece: su decadencia progresiva aunque todavía no haya muerto del todo

Las elecciones autonómicas celebradas en Aragón han confirmado las últimas tendencias políticas que están en boga en España: la decadencia del sanchismo, la pujanza de Vox y las limitaciones del PP… para poder gobernar en solitario, es decir, sin tener que depender de Vox, la china en su zapato. Porque para que el PP pueda alcanzar la mayoría absoluta en las próximas elecciones generales debe ocurrir una de estas dos cosas: que el PP encuentre la pócima para seguir robando votos a su izquierda pero recuperando a la vez parte de los que ya le ha robado Vox… o que Vox, en beneficio de la gobernabilidad de España, decida disolverse y promover de este modo la reunificación del centro derecha español… dejando fuera a la derecha más extrema. Lo primero sólo podría ocurrir con un nuevo líder que dé con la fórmula magistral que permita la consecución de semejante objetivo mientras que lo segundo es imposible que ocurra porque Vox no sólo ha venido para quedarse sino específicamente para confrontar con el PP… e incluso sustituirlo.

No es que lo haga por maldad sino por interés: los partidos anteponen su interés particular a cualquier otro, y lo que Vox quiere no es que España sea gobernable sino que se gobierne como quieren ellos. O sea, como todos. Es ahora mismo el mayor problema del PP para cumplir sus objetivos: no sólo la existencia de Vox, que parece estar más que consolidada, sino su progresivo fortalecimiento, cosa que está por confirmarse y que depende de varios factores. Pero si el PP piensa que los votantes de Vox volverán porque sí a la casa del padre, ya pueden esperar sentados. No hacer nada para que tal cosa ocurra ya no es una opción viable sino la actitud idónea para que ocurra justo lo contrario. De todas formas no sé qué es peor: si que Vox te robe votos como le pasa al PP o que casi te supere, como le empieza a ocurrir al PSOE en algunas partes de España.

El bipartidismo se resiente

Así que las elecciones de Aragón confirman lo que ya son verdades firmemente asentadas: el sanchismo parece herido de muerte, visualizado en este caso en el fracaso descomunal de Pilar Alegría, uno de sus máximos representantes… y responsables; Vox sigue creciendo, especialmente por el apoyo de los jóvenes y la consolidación de sus ideas ante algunos de los problemas que nos acechan, aunque sea más por la rabia que expresan que por las soluciones que aportan; el PP, consecuencia de sus propios errores y de los aciertos de Vox, se atasca; y Podemos, que pasa de los 14 diputados que tuvo en 2015 a los cero de ahora, tiende a la irrelevancia. Y es que de tanto querer parar al fascismo, Podemos se ha parado a sí mismo y va camino de su defunción definitiva. Tanta paz lleven como descanso dejan.

Vox lo condiciona todo: PP y Vox sacan un quince por ciento de votos al conjunto de la izquierda, el bipartidismo se resiente consecuencia de la fortaleza de Vox… y la única esperanza de Sánchez para mantenerse en la Moncloa o volver a ella es que Vox siga creciendo. Esta es la vía más directa para que el PP no logre la mayoría absoluta y tenga que pactar con Abascal para alcanzarla, lo que utilizaría Sánchez para acusar a Feijóo de entregarse a la extrema derecha.

Porque esto es lo que Sánchez pretende desde el principio: dividir España entre buenos y malos, convertir al PP en enemigo, acabar con la alternancia y fortalecer a Vox para dividir a la derecha e impedir que el PP gobierne nunca. El sanchismo, sin embargo, va obteniendo lo que merece: su decadencia progresiva aunque todavía no haya muerto del todo. Sus críticas a Azcón por convocar las elecciones (que, sorprendentemente, algunos medios y no pocos analistas han comprado) denota más mal perder y alergia democrática que otra cosa. Porque si uno pierde la mayoría absoluta o no logra aprobar los presupuestos, debe ir a las urnas, independientemente de los resultados que se obtengan. Criticar al PP por convocar unas elecciones tras no haber logrado sus objetivos es asumir la tesis de Sánchez: esa según la cual no deben convocarse elecciones si piensas que vas a perderlas, aunque carezcas de mayoría para seguir gobernando.

La foto de Sánchez con Junqueras

Estas elecciones confirman otra tendencia: la decrepitud de la izquierda y el avance progresivo de las derechas, especialmente entre los jóvenes. No hay nada que pueda disculpar ni tapar el estrepitoso fracaso del PSOE, que ha convertido sus políticas en un insulto de lo que fue la izquierda y alejado a millones de españoles de sus siglas… quizás para siempre. Lo que obliga a preguntarnos si de verdad España se está haciendo de derechas y tanto como parece o es que ya no existe el PSOE, o ambas cosas al mismo tiempo. Y si cambiarán las cosas cuando el PSOE recupere la sensatez perdida o haya un partido decente que lo sustituya. Tampoco puede olvidarse que las elecciones de Aragón comenzaron con la foto de Sánchez reunido con Junqueras y el pacto de la vergüenza: la concesión de unos privilegios a Cataluña contra el resto de comunidades autónomas, Aragón entre ellas y con Pilar Alegría como candidata, culmen de la justicia poética.

Mientras tanto, se confirma que los dos grandes partidos se encuentran en serios problemas: el PP depende de Vox para gobernar España y al PSOE ya no le alcanza para gobernar España ni pactando con los que quieren destruirla. Quizás al PP sólo le quede asumir cuál es su única opción y al PSOE asumir que debe dejar de hacer lo que ha hecho hasta ahora.