Editorial-El Correo

  • Adelantar elecciones para desgastar a Sánchez ha funcionado a medias porque lanza a Vox; pero solo Azcón puede gobernar

El Partido Popular de Aragón ha ganado las elecciones autonómicas con un margen de ocho diputados y casi diez puntos porcentuales sobre el PSOE, confirmando su primacía política en el territorio y el declive imparable del socialismo, que roza sus peores resultados históricos. Sin embargo, el ascenso de Vox doblando su actual fuerza y condicionando, sin paliativos, la formación de un nuevo gobierno, deja al presidente Jorge Azcón más dependiente de la voluntad de los de Santiago Abascal que antes del adelanto electoral. La táctica del PP aragonés, en sintonía con la estrategia de Génova para desgastar a Pedro Sánchez de cara a unas elecciones generales, solo ha funcionado a medias.

Por un lado, ha conseguido evidenciar el desmoronamiento del sanchismo que, además, había apostado fuerte con una candidata proyectada directamente del Consejo de Ministros y la portavocía del Gobierno para frenar la sangría anunciada por las encuestas. Pero, por otro, el PP de Azcón no ha logrado convencer al electorado de concentrar el voto útil de la derecha en su partido con el objetivo de forzar a Sánchez a adelantar las generales. Por el contrario, el mensaje contra el bipartidismo lanzado por Vox, cargado más de emociones y frustración que de programa, ha conseguido introducir una poderosa cuña en las Cortes de Aragón.

El socialismo puede intentar minimizar su derrota resaltando la pérdida de dos escaños por parte del PP y la importante subida de sus potenciales aliados de la Chunta Aragonesista, pero ha podido constatar que su principal argumento contra el bloque de la derecha, con la amenaza de la llegada de los ultras, ha tenido un efecto contrario. Junto al descontento y la frustración en una parte del electorado, Vox se ha beneficiado de la firma de los acuerdos de Mercosur, que han indignado al campo, y la regularización masiva de inmigrantes en las vísperas electorales.

Pero más allá de los intereses partidistas Aragón necesita un pacto y una fase de estabilidad para consolidar su impulso económico, afrontar la despoblación y defender una financiación ajustada a sus necesidades. Esa prioridad interpela a todos los partidos a hacer un esfuerzo para evitar la repetición de elecciones teniendo presente que sólo el PP de Azcón está en condiciones de formar gobierno. Vox tendrá que optar por una posición constructiva o seguir apretando las tuercas al PP, pero no deberían olvidar que si PP y Vox no consiguen pactar Pedro Sánchez ganará más tiempo.