Gabriel Sanz-Vozpópuli

  • Alegría ha pactado con Sánchez no dimitir porque “ha venido a Aragón para quedarse”, pero los críticos darán batalla si logra el peor resultado de su historia

Cuando el jueves a mediodía se conoció que el voto por correo para las elecciones aragonesas de mañana, domingo, ha caído la friolera de un 36,44% respecto a 2023, apenas 19.864 papeletas, un rictus de preocupación de apoderó de los estados mayores de los dos grandes partidos, PP y PSOE, habitualmente beneficiarios en el sufragio por correspondencia sea cual sea la elección; particularmente de la dirección socialista, que ve con pavor la posibilidad de que Pilar Alegría, ministra hasta hace mes y medio y enviada allí expresamente por Pedro Sánchez, coseche el peor resultado del partido en unas elecciones autonómicas aragonesas desde las primeras, hace 43 años.

Y el enfrentamiento vivido por ambos con el antecesor de Alegría en la Secretaria General, el presidente aragonés ya fallecido Javier Lambán, en la última década pueda acabar siendo «clave» en ese posible descalabro, admiten fuentes del sector lambanista consultadas por Vozpópuli. «Las heridas están todavía sin cicatrizar», explican, «no tanto dentro de la estructura -el sanchismo controla con mano de hierro lo orgánico- como con esa franja de voto socialista aragonés que sentía bien representada».

Se refieren a los pactos con el independentismo en general, y el catalán en particular, y al «cupo catalán», contra el cual Lambán se opuso con uñas y dientes hasta llegar a un duro enfrentamiento con La Moncloa y la Dirección en Ferraz. Alegría ha terminado por aceptar una «financiaciòn singular» para la comunidad vecina pactado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y ERC con el Gobierno, y eso la ha puesto en el disparadero no sólo de los ataques de Azcón y Vox sino de buena parte de la izquierda más templada en la comunidad porque Aragón sería de las menos beneficiadas en ese reparto. todo un torpedo en la línea de flotación de la campaña de la ex ministra.

Alegría «no es Gallardo»

Ya empezó con mal pie la elaboraciòn de la candidatura. Alegría puso en puestos de salida a fieles -previendo un mal resultado, para evitar su cuestionamiento desde el lunes 10- y eso hizo que cinco reconocidos lambanistas, a quienes relegó a puestos de relleno, renunciaran a ir en la candidatura. Se trata de la hasta ahora portavoz adjunta del grupo en las Cortes de Aragón, Leticia Soria, de Pilimar Zamora, del alcalde de Cariñena, Sergio Ortiz, de Ángel Peralta y de Silvia Gimeno. Solo el candidato del lambanismo que se enfrentó a Pilar Alegría en las primarias, Darío Villagrasa, permanece. «No hizo prisioneros y ahora, tras una campaña para olvidar, le va a pasar factura», resalta una fuente de la anterior dirección.

Al fin y al cabo, al favorito, el barón popular Jorge Azcón, todos los sondeos le dan desde hace meses ganador con una horquilla que varía de 28 a 30 diputados. Sin mejorar apenas sus resultados respecto a hace tres años, la enorme distancia que le separa de su rival socialista hace que el hoy presidente de la comunidad tenga prácticamente garantizada la reelección, bien de la mano de Vox, que apunta a ser la gran sorpresa de la noche -subiría hasta 13/14 sus actuales 7 diputados- o, más improbable, formando el PP una mayoría con Aragón Existe (la versión autonómica de Teruel Existe) y el Partido Aragonés (PAR). Es precisamente la debilidad de estos últimos, los regionalistas de derecha, la que convierte en algo muy difícil esta segunda opción.

El problema para la permanencia de Alegría al frente del socialismo aragonés es que quedarse en 18 diputados de los 23 que tiene ahora el Grupo Socialista en las Cortes de Aragón, incluso bajar más, hasta los 16/17 por el fuerte empuje de Vox, que también afecta al PP, según últimos tracking, generaría una sensación similar a la ocurrida en Extremadura tras las elecciones del 21 de diciembre. A pesar de que inicialmente intentó permanecer al frente del PSOE extremeño, el secretario general Miguel Ángel Gallardo, se vio obligado a dimitir.

Perder «estas elecciones y las siguientes»

«Está claro que Alegría no es Gallardo», reconocen has sus más críticos, pero si la tendencia que salga de las elecciones mañana es la misma que en Extremadura -un PP muy por delante del PSOE con un Vox al acecho- «lo más probable es que hayamos perdido dos elecciones, estas y las siguientes». Y desde esa óptica, la posibilidad de que la derecha que suman PP y Vox superen los 40 diputados de una Cámara de 67 se haga realidad, habrá que analizar, dicen, sí queda en condiciones de afrontar una larga travesía del desierto.

Ese sector sabe que no lo tiene fácil porque Pedro Sánchez no ha elegido a Alegría (solo) en clave electoral, como mejor o peor rival de Jorge Azcón, sino como la persona designada para controlar la federación de cara a las próximas elecciones generales. El líder socialista quiere quedarse aunque Feijóo le desaloje de La Moncloa en 2027, y para eso necesita que la estructura federal del partido no le pida a él su dimisión en la misma noche electoral en Ferraz. Alegría no se la va a pedir.

Desde el equipo de la candidata niegan la mayor. Sostienen en conversación con éste periódico que el PSOE se van a situar en los 20/22 escaños, «por encima de los 18 que sacó Lambán en 2015 y a pesar de lo cual gobernó», y que a la ministra ni se le pasa por la cabeza dimitir. «Estas elecciones van del futuro de Aragón y de los aragoneses, no de mi futuro político», advirtió Pilar Alegría a la SER este jueves, en una de sus últimas entrevistas de campaña. Desde su equipo sostienen que no va a dimitir «pase lo que pase» mañana en las urnas y que ella pactó con el presidente del Gobierno que «ha venido para quedarse».

No obstante, alguna fuente federal reconoce intranquilidad. El episodio de las llamadas telefónicas aleatorias con una grabación hecha por inteligencia artificial en la voz del ex presidente aragonés Marcelino Iglesias resulta sumamente representativo del grado de «desesperación» que emana de la campaña socialista porque no ha logrado frenar, sobre todo en el ámbito rural, donde el partido es más fuerte, el tremendo auge de Vox. Quedar a cuatro o cinco escaños del partido de Abascal y a diez o más del PP sería un «rotundo fracaso», reconocen todos; «y de Pedro Sánchez», añaden los críticos, «porque la candidata es suya y suya ha sido la campaña electoral».