Alberto García Reyes-ABC
- El sanchismo ya sólo resiste en tiendas de campaña. Ha gastado todos los comodines: Franco, el machismo, la especulación, la internacional ultraderechista…
El decreto está clarísimo en el BOE: «Mari Carmen Abascal no es solo un número. Es una mujer vulnerable de 87 años víctima de una legislación machista y retrógrada procedente de una dictadura y de la especulación más voraz». Esta era la frase que se le había traspapelado a la ministra de Vivienda durante sus explicaciones sobre el decreto viperino, uno para Junts y otro para Sumar, uno para el Congreso y otro para el Consejo de Ministros. Ambos para sobrevivir un poco más agónicamente en el Gobierno. El cacao de la ministra con las medidas promovidas por la acampada de Sol, también conocida como ‘protesta Decathlon’, es la consecuencia más ilustrativa del cacao original, que es el pacto de investidura. He ahí el bulo de todos los bulos. Un Gobierno que tiene que gestionar un país cumpliendo al mismo tiempo las condiciones de los independentistas catalanes de derechas, de los vascos de izquierdas, de la burguesía vasca y de los estalinistas sólo puede atender su interés particular, jamás el interés general. Por eso la única salida que le queda es el guion de Ozores, el enredo, la mentira como ‘modus vivendi’ y la confusión. La picaresca. El cacao como hábitat natural. A ver cuánto más se puede estirar el chicle.
En un contexto medio normal, el uso del Boletín Oficial del Estado como programa electoral habría sido un escándalo monumental. Pero en estas circunstancias es casi una anécdota más. Porque el cacao es un arma de destrucción masiva de la democracia que también devasta el pensamiento crítico, el sentido común y la dignidad. Después de ocho años gobernando hay que tener muchísimo desahogo para culpar del desahucio de Maricarmen a una ley franquista y a la «especulación voraz» de una pyme. Meter el «machismo retrógrado» en el cóctel ya es de saltimbanqui. Por eso el sanchismo va a arrasar también al socialismo, porque su cacao no sólo está en la gestión, sino en los principios.
Esta pérdida de papeles viene de cuna: la moción de censura contra la corrupción defendida en la tribuna por corruptos que ahora están en la cárcel, la alianza antinatura para conservar el poder, el ataque a las instituciones, las cloacas, los privilegios familiares, la manipulación propagandística o la criminalización del adversario. Pero ahora el cieno ha llegado al bloque sin ascensor. Los trenes son un cacao, los presupuestos son un cacao, la inmigración es un cacao, los decretos son un cacao, las votaciones en el Congreso son un cacao. España es un cacao. Ceuta y la vivienda anuncian las postrimerías del cacao con la vicepresidenta del Gobierno pidiendo movilizarse contra el Gobierno. El sanchismo ya sólo resiste en tiendas de campaña. Ha gastado todos los comodines –Franco, el machismo, la especulación, la internacional ultraderechista– y sólo le queda tirar los papeles al río hasta que las urnas le hagan ver que Maricarmen no ha servido para arreglar el problema de la vivienda, pero sí el del régimen del cacao.