Editorial-ABC
- Resulta claro que el retorno del Tribunal Constitucional a su terreno competencial propio es un reto inaplazable para la recuperación del Estado de derecho en España
La Sala Segunda del Tribunal Supremo ha demostrado su respeto por las reglas del Estado de derecho y ha aplicado la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la amnistía a todos los procesados y condenados por el 1-O, aun cuando estuvieran pendientes sus respectivos recursos de amparo. Aquella sentencia colmó su texto de críticas desmesuradas contra la Sala Segunda y ha tenido su justa respuesta. La vinculación de todos los tribunales de Justicia a la jurisprudencia del TC sobre derechos fundamentales no ha impedido a la Sala Segunda alzar la voz frente a la mayoría del TC, por los ataques gratuitos e innecesarios vertidos en su sentencia para resolver el caso. Con una prosa contenida, respetuosa y firme, la resolución de la que ha sido ponente Manuel Marchena, reivindica el papel constitucional del Tribunal Supremo, no menor ni secundario que el del TC, y lamenta la desnaturalización del recurso de amparo para convertirlo en una suerte de apelación sustitutoria. Resulta claro que el retorno del TC a su terreno competencial propio es un reto inaplazable para la recuperación del Estado de derecho en España.