Rosa Belmonte-ABC
- Ellos tienen a Macron y Gisèle Pelicot, nosotros tenemos a Uclés y a Sánchez
También se presentó en Barcelona la última novela de David Uclés. Desde el primer momento, el entrevistador se interesó por su salud mental, según he leído en ‘El periódico de Catalunya’. Además de las cosas de la cabeza dijo que la derecha democrática podría desaparecer en unos años. Claro que Pelicot habló de su terapia, pero de pasada. Aunque viendo la lucidez de esa señora, su elocuencia, su todo, es fácil pensar en una terapia que de verdad sirve para algo. Contó Pelicot que pensaba estar 15 días en el juicio, pero al ver a todas esas mujeres que la aplaudían a diario y ponían pancartas decidió ir los tres meses de las vistas, una vez que optó por que el juicio fuera a puerta abierta e hizo suya la frase de la abogada Gisèle Halimi en los 70 de que la vergüenza tiene que cambiar de bando. Es como lo de Rosa Parks no levantándose en el autobús, cuando Claudette Colvin hizo lo mismo unos meses antes. Pero era más presentable Parks que Colvin para las organizaciones de derechos civiles. En el caso de Pelicot no es por presentable, las dos Gisèles lo son, sino por lógica ignorancia y el peso de la increíble historia de Pelicot.
Escuchar a la señora multiviolada cuando estaba drogada por su marido es impresionante (también lo es el libro). Da envidia su lucidez. También lo da escuchar a Macron delante del submarino Le Téméraire. España no tiene poder nuclear, pero algo tendrá que decir Pedro Sánchez del lío en que estamos y de su lado correcto. Mola cantar ‘La Marsellesa’ como Macron con todos los que estaban en la base naval. Ellos tienen a Macron y Gisèle, nosotros tenemos a Uclés y a Sánchez, nuestro temerario.