Juan Carlos Viloria-El Correo
- Si Ábalos y Koldo se inclinan por seguir los pasos de Bárcenas arrastrarán a Ferraz
Todavía no he visto Torrente 5 y ya se está proyectando en la sala del Supremo Torrente 6. Pero lo del Alto Tribunal no es ficción, aunque a veces lo parezca. Es el juicio político del siglo. No tanto por la magnitud económica del delito como por los efectos colaterales que puede acarrear para los núcleos de poder que durante los últimos años ha aglutinado el socialismo sanchista. Si en el desarrollo del juicio, el desfile de testigos y la posterior sentencia, Ábalos y Koldo demuestran tolerancia o complicidad del aparato socialista con la corrupción, la coalición de fuerzas políticas que sostiene al Gobierno también puede caer contaminada por la riada judicial. Este escenario depende, en buena parte, de la estrategia de defensa que decidan accionar los acusados. Si se inclinan por el modelo Bárcenas, que levantó las alfombras de las cuentas opacas del Partido Popular, acabarán arrastrando a Ferraz por el fango de la financiación irregular.
De momento ya se ha producido, en las sesiones iniciales del juicio, un primer síntoma del método del ventilador cuando la abogada de Koldo preguntó al hermano del acusado si había ido a la sede nacional del PSOE a recoger dinero en alguna ocasión. Koldo, aviso para navegantes, quería que se sospeche en sede judicial que el aparato socialista les financiaba a él y a su jefe algunas actividades que incluyen pagos de pisos a ‘sobrinas’ y viajes de trabajo y placer. El método del ventilador de Bárcenas, que le costó el poder al PP, también tenía como objetivo inicial amenazar a los suyos para lograr protección. El tesorero de Génova pretendía que el Gobierno de Rajoy tapase sus fechorías a cambio de no desvelar los secretos de la caja b. O, al menos, exonerar a su esposa del peso de la justicia. A medida que avance el juicio y que Ábalos y Koldo vayan tomando el pulso a la reacción de los excompañeros de partido y de Ejecutivo, dosificarán la munición a emplear directamente con sus declaraciones o utilizando a terceros testigos del juicio. No se puede olvidar que su horizonte carcelario es para echarse a temblar y, que, en un momento determinado, pueden actuar a la desesperada por no tener ya nada que perder.
Los primeros síntomas son favorables para los intereses de los acusados tanto en la actitud del Gobierno y sus aliados como en la del PSOE. La portavoz del Ejecutivo no hace sangre, Sánchez se quita de en medio, los socios de coalición miran para otro lado, Marlaska, Armengol y Ángel Víctor Torres no sabían nada y el partido oculta los gastos de Ábalos, Cerdán y Koldo porque son «confidenciales». Pero esto no ha hecho más que empezar. Ábalos parece tenso, pero expectante, y Koldo se mesa los cabellos. Veremos.