Tonia Etxarri-El Correo
El líder de la oposición lo tuvo fácil, en su segunda visita a Ceuta desde que se desencadenó la avalancha de 80.000 inmigrantes, para hurgar en la herida del abandono institucional y sacar a relucir las contradicciones del Ejecutivo de La Moncloa con su improvisación permanente para anunciar que recurrirá al Tribunal Supremo.
Si la semana pasada dos ministros defendían la devolución de todos los que se habían colado en Ceuta, ayer el Gobierno se inclinaba por el traslado urgente de 500 niñas inmigrantes a la Península. Europa se escandaliza y las mafias se frotan las manos pensando en próximas remesas. ¿Por qué no las devuelven a sus familias? ¿Dónde queda la palabrería oficial sobre la reagrupación familiar?
Para que Ceuta vuelva a recuperar la normalidad (para eso tendrían que ser devueltos todos los que se colaron ilegalmente en la ciudad autónoma), el presidente Vivas necesita acaparar toda la atención posible sobre el polvorín. Antes de que la gente se olvide. Antes de que se apaguen los focos de agosto. Para emplazar al presidente del Gobierno, que no sólo está de vacaciones sino que se le ve noqueado y desconectado, a que sea capaz de corregir sus errores en Ceuta, aunque nunca reconozca haberlos cometido.
Por eso, la segunda visita de Núñez Feijóo significó para el presidente Vivas un apoyo especial en esta situación en la que él se sigue encontrando solo y abandonado por el Gobierno en la defensa de su ciudad, frontera de Europa.
El caso es que la intención del Ministerio de Infancia y Juventud de trasladar a la Península urgentemente a 500 niñas vulnerables ante cualquier agresión sexual, acaba de tirar por tierra el penúltimo discurso oficial del Ejecutivo español, que va mutando según sople el viento de la presión. ¿Cómo encajaría este traslado, que tanto temen en la Unión Europea, con los discursos de los ministros de la semana pasada?
Albares y Marlaska cambiaron su paso al avisar que quien entre irregularmente en Ceuta y Melilla será devuelto a su lugar de origen. Necesitaron escenificar una recuperación de la partitura más dura porque Europa estaba apremiando.
El titular de Exteriores sabía cuál era el estado de opinión de la mayoría de Estados de la Unión. Forzados por las circunstancias, están cerrando sus puertas a la acogida y al asilo porque el endurecimiento de las medidas lo está demandando buena parte de la sociedad. Por encima de la ideología. ¿Cómo cuadra la primera devolución anunciada con el anuncio del traslado de las niñas a la Península? ¿En qué quedamos?
Ceuta está herida de muerte. Su estado presenta un cuadro de fallo multiorgánico. Se agolpan las preguntas. Entrar ilegalmente en nuestro país no es delito. ¿Pero las infracciones no se castigan? ¿En España no se defienden nuestras fronteras? ¿Por qué el Gobierno se resiste a solicitar formalmente la ayuda que está dispuesta a brindarnos Bruselas? ¿Por qué se niega a crear un Mando Único? Y la del millón: si proteger Ceuta molesta a Marruecos, ¿cuál debería ser la prioridad de nuestro Gobierno? Una ciudad española fue invadida hace tres semanas y aún no ha recobrado la normalidad. No hace falta que lo diga Feijóo. Es lo que están viviendo los ceutíes.