Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Una cosa es plantarte ante Rusia por una cuestión de principios y otra muy distinta creer que es un muñeco de trapo al que puedes dar todos los golpes que te venga en gana

La entrevista de Pedro Sánchez en la SER nos va a dar mucho de sí. Déjenme hacer algún apunte más a los que ya esbocé en mi columna del martes. Ya sabemos que con este hombre casi todo ocurre por primera vez. Pero con sus iniciativas -tiene el mando último- y de la mano de Napoleonchu nos está llevando a un abismo. Hemos conseguido lo que no creo que haya logrado nadie en el mundo en los últimos cien años en materia de diplomacia: estamos enfrentados simultáneamente a Estados Unidos, a Rusia y a Israel. Por no mentar nuestro creciente aislamiento dentro de la Unión Europea.

¿Saben de alguien desde hace cien años que fuera objeto simultáneo de ataques y reproches por Washington y Moscú? Históricamente, en cuanto uno de los dos te atacaba, el otro buscaba seducirte para contarte entre los suyos. Hasta que llegó Sánchez con Napoleonchu y arrasaron con una diplomacia mundial centenaria. Somos mejores que nadie. Esto es todavía peor que cuando dos días después de la agresión de Hitler a la Unión Soviética, el 24 de junio de 1941, Ramón Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores, dispuso el reclutamiento de voluntarios para combatir a Stalin en suelo soviético al grito de «¡Rusia es culpable!». Estados Unidos acabaría viniendo a nuestro encuentro. Pero el régimen de Franco no atacó a Estados Unidos. Ahora agredimos a los dos simultáneamente.

Casi sólo nos queda el alineamiento con China, negociado de José Luis Rodríguez Zapatero. Que no se yo qué tranquilidad puede dar. Porque el otro amigo que teníamos era la Venezuela de Chávez y Maduro. Pero con Delcy, la de las maletas en Barajas, ya no nos queda ni eso. Esta mujer de inciertos principios ha abandonado a Sánchez y se ha alineado con Trump. Hay que reconocerle que sus principios son casi tan volubles como los de Sánchez y quizá por eso en esta hora no se encuentran.

Aquí nos inventamos una conspiración judeo-masónica de Rusia e Israel -que ya es difícil que eso pueda ocurrir- y conseguimos que en horas 24 el ministro de Asuntos Exteriores de Israel acuse a España de mentir y el Ministerio ruso pide que se aporte la más mínima prueba de la acusación española. Yo estoy totalmente de acuerdo con el apoyo del Gobierno español a Ucrania frente a la invasión rusa. Es el único acierto que encuentro en la gestión de Napoleonchu. Pero una cosa es plantarte ante Rusia por una cuestión de principios y otra muy distinta creer que es un muñeco de trapo al que puedes dar todos los golpes que te venga en gana.

Pero ésta es una prueba más de que a Sánchez le da todo igual. Sólo piensa en sí mismo y el lunes nos volvió a decir lo que sólo un tirano se atreve a afirmar: que tiene que continuar porque no hay alternativa. Y ¿quién es él para decir eso? ¿No serán los españoles en las urnas quienes tengan que dictar esa sentencia? Pero lo que estamos viviendo es un relato antidemocrático que ayude a justificar el que, si en las urnas sale un resultado que no es el que anticipan todos los sondeos menos los del CIS, esa sorpresa estará justificada porque la población tiene miedo a la «derecha y la ultraderecha». Ya saben, Trinidad y Tobago. Inseparables.