Francisco Rosell-El Debate
  • Así, mientras provoca ruido y ansiedad entre los propietarios y los portales de alquiler se van a negro, trama sacar del dique seco la ampliación del censo electoral por medio de la «ley de nietos» paralizada cautelarmente por el Tribunal Supremo

Ala espera de lo que resuelva el Congreso hoy sobre los dos decretos de vivienda aprobados el martes en barbecho por el Consejo de Ministros sin conocer su texto definitivo en una flagrante ilegalidad, como acreditó la ministra cacao de la materia, Isabel Rodríguez, no debieran albergarse dudas sobre la pretensión última de unas normas cuyo etiquetado no se corresponde con el prospecto del supuesto medicamento. Más al resultar cuasi indescifrable un galimatías que parece haberse fraguado en el fumadero de porros de la acampada montada en la Puerta del Sol, cuyo teatro ambulante parece claro quién lo financia a tenor del raudo respaldo del autodenominado Sindicato de Inquilinas al gobierno.

En este sentido, no cabe preguntarse, como Josep Pla en los años 1950, ante la espectacular iluminación de la ciudad de los rascacielos: «¿Y esto quién lo paga?». Pero sí dónde trabajan o estudian estos activistas, salvo que tengan la notoriedad del portavoz de estos hacendados que juegan a pobres, como el célebre duquesito Menéndez, nieto de un exministro suarista y fundador de uno de los principales bufetes de España con edificio de varias alturas en el privilegiado barrio madrileño de El Viso. Estos rentistas del sufrimiento se arrogan la condición de víctimas expropiando de esa índole a quienes lo son y que se resisten a ser costaleros de esta nueva casta en ciernes como lo fueron los indignados náufragos de la crisis financiera de 2008 con Pudimos hasta apropiarse del movimiento del 15-M de 2011.

Para averiguar la finalidad última de estos decretos de un gobierno que no ha colocado un ladrillo en ocho años y ha elevado a la quinta potencia lo que prometió solucionar a su llegada, basta leer el indigesto y lacrimoso preámbulo de uno de los decretos «María del Carmen» (podrían haberlo bautizado «Madrecita María del Carmen», como la canción de Manolo Escobar). Aun en su ilegibilidad, constituye un estupefaciente panfleto en el que se presenta como mártir del franquismo a una inquilina que ha vivido ilegalmente del sistema de renta antigua de la dictadura abolido por leyes socialistas y que, tras sentenciarse su desalojo, seguirá disfrutando de la bicoca de poseer por 200 euros un piso de tres habitaciones aledaño al Parque del Retiro.

Al estar en el lugar adecuado en el momento justo para el relato gubernamental, una aprovechada se convertía en una heroína contemporánea como tantos impostores del momento a costa de una pyme que, poseyendo ese único activo inmobiliario, se la hacía aparecer como un depravado fondo buitre por un rapaz gobierno que atesora una carroñera gestión en esta materia de primera necesidad. Pero, al margen de que se le prestara la atención debida a su invalidez por el Estado, Maricarmen Abascal ha tenido mejor fortuna que Adoración, una abuela de 63 de Carabanchel desahuciada con sus cuatro nietos de la casa que okupaba y que se quedó en la estacada.

En efecto, en octubre de 2020, Sánchez quiso instrumentalizar igualmente su caso para aparentar que le preocupaba y ocupaba el problema de la vivienda, según el intercambio de wasaps revelado por OK Diario con su entonces doble mano derecha en el PSOE y en el Gobierno, José Luis Ábalos, hoy en prisión y que andaba más entretenido en buscar piso de lujo a su amante Jésica. Ni antaño hizo nada ni hogaño tampoco con esta normativa que se emprende al inicio de mandato y fruto del acuerdo con el resto de partidos y administraciones. Pero a Sánchez le da lo mismo Juana que su hermana.

Así, de la misma manera que demoniza a los fondos de inversión que cortejaba en 2018 en Nueva York recabándoles que invirtieran en España por ser de segura rentabilidad para revolverse hoy contra ellos porque su estado de necesidad política lo exige como vendería a su madre y a su mujer el doncel enamorado. Es lo que obra por sistema cuando se halla en apuros pegando una patada al tablero, organizando una gran tremolina y acometiendo su guerra sucia contra quienes no se pliegan a ello.

Consciente de estos bodrios contra la propiedad y la libertad agravarán la búsqueda de hogar, lo que procura con estas reglamentaciones podemitas, inspiradas en la Venezuela de los Chávez y Maduro, es favorecer el caos para, en medio del mismo, emerger cual ave fénix. A este fin, su permisibilidad con las acampadas de los invasores que desestabilizan la convivencia de Ceuta siendo ayer el único gobierno de la UE en votar ‘no’ al reglamento para acelerar las expulsiones y de los «porroflautas» que convierten a la Puerta del Sol en un vertedero alimenta la excepcionalidad que anhela como bien pescador en aguas turbias.

Así, mientras provoca ruido y ansiedad entre los propietarios y los portales de alquiler se van a negro, trama sacar del dique seco la ampliación del censo electoral por medio de la «ley de nietos» paralizada cautelarmente por el Tribunal Supremo. Al correrle prisa, ha introducido una enmienda intrusa a una ley educativa en tramitación para dar ese rango a la trampa de Sofía Puente, como directora general de Seguridad y Fe Pública, para hacer decir lo que la disposición aprobada en Cortes no dictaba.

Merced a esta morcilla que es un regüeldo legal, todos los emigrantes que marcharon fuera de España entre 1936 y 1950 tenían la condición de exiliados para que el Tribunal Supremo no impida el ‘pucherazo legal’. Aunque los letrados del Congreso han advertido sobre la inconstitucionalidad del guisote de PSOE y Sumar para que descendientes sin vinculación alguna con España diluciden su porvenir, Sánchez se vale de que, al final del camino, siempre está su dispensador de bulas Conde-Pumpido.

Por eso, el objetivo de estos decretos truños que desarbolan el mercado de las viviendas de alquiler y desincentiva la inversión es propiciar otro «momento COVID» que acelere su golpe contra la legalidad constitucional reeditando ese viejo método por el que cada vez que el Gobierno está en aprietos arbitra un decreto-ley –esta vez han sido dos, por si se le perdía uno– a los que humaniza dándole nombre y apellidos –como Iglesias con el pianista James Rhodes cuando era su vicepresidente con la ley de protección a la infancia y a la adolescencia– para que el perro lobo Sánchez vista piel de cordero.

Habiendo dejado pudrir la legislatura con su corrupción sistémica y con todo lo que atañe a la gestión como certifica el expediente abierto ayer por Bruselas por no actualizar su plan de respuesta a apagones, prepara su horizonte plebiscitario para colocar a los españoles ante la disyuntiva de «yo o el caos», habiendo demostrado que él también es el caos. Por esa pendiente, España se precipita en el vacío como el avión con destino a Tel Aviv y 180 pasajeros a bordo, luego de que el copiloto omaní hiriera al piloto, resultando muy aventurado esperar que aparezcan esos heroicos pasajeros que inmovilizaron al kamikaze Sánchez, así que se produzca la milagrosa presencia de dos tripulantes entre el pasaje que debían llevar la aeronave de retorno salvando a todos.