Editorial-El Correo

  • El pánico cede paso a la solidaridad y Bruselas aumentará su apoyo a Marruecos después de la crisis de Ceuta, que deja pendiente la atención a los menores

La videoconferencia de ministros de Interior, el primer encuentro de representantes de los 27 después de la entrada ilegal de 72.000 personas el jueves en Ceuta, recuperó la serenidad en un discurso que, por lo demás, reafirmó los ejes de la política de seguridad exterior y el combate contra la inmigración irregular. El comisario Marcus Brunner se felicitó por que la UE «ha superado la prueba» que durante varias jornadas cuestionó la protección de la frontera sur y llevó al límite a la ciudad autónoma.

Una frase de Brunner -«esas imágenes dramáticas superan a las mejores estadísticas»- trasluce el pánico o el cálculo político que guio decisiones como la carta suscrita el sábado por 22 países del bloque y el anuncio por Italia de la suspensión de la libre circulación con España. Las manifestaciones de solidaridad que inundaron el encuentro de ayer seguramente no evitarían que nuevos episodios de impacto, reales o falsos pero amplificados por redes sociales, desaten tormentas que envían un peligroso mensaje a aliados de fuera del continente y a adversarios prestos a aleccionar a los europeos sobre cómo deben gestionar sus fronteras.

El austriaco Brunner instó a aplicar «plenamente» el Pacto de Migración y Asilo, el reglamento de retornos, devoluciones más ágiles y a aprovechar el concepto de «país tercero seguro», además de reforzar la cooperación con naciones de origen y tránsito como Marruecos. La colaboración de Rabat en el regreso de sus nacionales, a los que no impidió marchar hacia Ceuta, hace merecedor a su Gobierno de un acuerdo de asociación completo con la UE que le aportará mayor financiación. Una pregunta queda sin respuesta: si esos recursos contribuirán a proporcionar un futuro a los jóvenes marroquíes que depositan su esperanza en los vulnerables enclaves españoles.

El ministro Grande-Marlaska se obceca en negar que el Gobierno fuese alertado del riesgo que se gestaba en torno a Ceuta. Cabe esperar que, a partir de ahora, su reconocimiento a los servicios de información se traduzca en considerar sus advertencias. Aunque el siguiente desafío ya aguarda: la atención al millar de menores que en breve se deberán distribuir entre las comunidades autónomas. Niños y niñas que por su edad y desamparo no pueden volver por donde han venido. La desestabilización de Vox o el chantaje de Junts deben deslegitimarse con una propuesta adecuadamente dotada de medios.