Luis López-El Correo
- La sociedad vasca ha desarrollado una gran tolerancia a la violencia siempre que vaya en la dirección adecuada
Durante la huelga general del martes la circulación viaria quedó seriamente comprometida por los piquetes y por las grupetas de ciclistas galácticamente equipados, en lo que debe entenderse como el refinado perfeccionamiento del país a la hora de conjugar lucha obrera, deporte amateur y tecnología de vanguardia. Es que hizo muy buen día. Y entre ir de manifa o ir de rutilla, pues eso.
En el extremo opuesto en términos de implicación con el cambio social están quienes se movilizaron de manera muy impetuosa. Lo habrán visto. Quienes entraron en las tiendas que no habían cerrado y destrozaron escaparates, desparramaron género, insultaron al personal y arrojaron pintura como en las fiestas hindúes. Los estragos los provocaron, imagino, confiando en que los amos del capital iban a ser quienes doblarían luego el espinazo para solucionar el estropicio, en que iban a ser los gestores de los grandes fondos quienes rascarían personalmente los escaparates con la uña para arrancar las pegatinas y restregarían el suelo para quitar los manchurrones de pintura.
Un momento. A ver si los huelguistas que se fueron a andar en bici, o al monte, o a la playa, van a ser gente que dejó de ir al laburo no por convicción transformadora sino como medida de autoprotección. Para que no les hiciesen perrerías. Me sé de una peluquería que los días previos a la huelga recibió un par de amables visitas recordándole la conveniencia ética y solidaria de cerrar el martes. El aviso llegó condimentado con el tono convincente habitual, desplegando los enviados de la causa las habilidades negociadoras desarrolladas en el país durante décadas. Llevaban también el recuerdo de lo que le pasó al insolidario del comercio próximo que abrió en la última huelga.
Los más timoratos igual reprueban estos métodos tan expeditivos, y lo mismo se duelen de que, como peculiaridad local consolidada, está la colonización de las causas justas por los elementos disolventes acostumbrados. Pero ese, el de la extorsión, es el único idioma que entienden algunos imperialistas.
Ya que sale lo del idioma, y en relación con la divulgación violenta del nuevo catecismo, hay que ver lo que les pasó a los de las Comisiones Obreras. Es el sindicato que ha puesto recursos contra ofertas de empleo público porque exigían más nivel de euskera del legalmente contemplado y eso dejaba en la calle a interinos. Esas exigencias también cierran las puertas de las administraciones públicas a buena parte del público en general. Al 57% de los vascos que no son euskaldunes. Es interesante el debate sobre los equilibrios entre la obligada promoción del idioma, el respeto a los derechos de los euskaldunes y el respeto a los derechos de quienes no lo son.
Pero, ¿para qué andarse con estas complejidades cuando se puede atacar una docena de sedes de Comisiones Obreras por euskarófobos y luego echarlos de la Korrika, fiesta colorida e integradora con derecho de admisión? ¿Acaso hay algo más eficiente que todo eso para profundizar en el fomento de la docilidad y el silencio como mecanismos de cohesión social? ¿Acaso no ha funcionado bastante bien hasta ahora?
Bueno, en la Universidad no. El rector ya dijo hace un mes que había estudiantes agresivos que practicaban el señalamiento y la intolerancia. Y varios profesores denunciaron amenazas y coacciones. Ahora, esos estudiantes se sienten criminalizados y han enviado correos a docentes avisando de que van a pasarse por sus despachos para hablar del tema y tal. Ya se sabe, de la criminalización del alumnado y del fomento del pensamiento crítico, es de suponer que siempre que sea crítico en la dirección adecuada. A los profesores les ha entrado un poco de miedo. Será porque no les gusta el pensamiento crítico.
Ah, y unos hinchas han amenazado y acosado al presidente del Athletic en su casa.
A todo esto, Bildu se ha mostrado muy preocupado porque detecta prácticas antidemocráticas y pseudomafiosas. ¿Por los ataques a comercios, los sabotajes a sindicatos y los señalamientos en la Universidad? No, por los recursos de Comisiones Obreras a las oposiciones.
A veces parece que hay un caudal de violencia asumida y tolerada que atraviesa, que sigue atravesando, la burguesa, acomodada, envejecida, funcionarial y vigoréxica Euskadi contemporánea.