Paula De las Heras-El Correo

  • El expresidente del Gobierno alerta de la falta de autocrítica en el PSOE, dice que no pactaría con Vox pero «a mucha más distancia estaría de pactar con Bildu» y avanza que votará en blanco en las próximas generales

Felipe González superó hace tiempo las cautelas de no decir algo que pudiera sentar mal al que todavía, y pese a la insistencia de muchos en que se calle o se vaya de una vez, sigue considerando su partido. Y este martes, en Los Desayunos del Ateneo de Madrid, volvió a dar buena muestra de ello. El expresidente del Gobierno, que hizo una vez más gala de su sentimiento de orfandad política con la confirmación de que también votará en blanco para las próximas generales, reprochó al PSOE la nula autocrítica tras los pésimos resultados obtenidos en las elecciones de Aragón, y previamente en las de Extremadura, y se apenó por la falta de contrapesos internos al liderazgo que ejerce Pedro Sánchez.

Nadie en la reunión de la ejecutiva socialista que este lunes valoró los comicios del domingo fue más allá que el propio jefe del Ejecutivo en su breve conclusión de que la convocatoria ideada por el PP para desgastarlo le ha salido por la culata porque ha terminado engordando a Vox. Y ante esa ausencia de reflexión, González recordó la charla en la que el ministro Óscar Puente se refirió al presidente del Gobierno como «el puto amo», y advirtió: «Para que haya un amo tiene que haber gente con una actitud de siervo; esa no es la costumbre del PSOE (…) Es exactamente la definición de Trump. Trump es el puto amo arbitrario, necio, cruel».

El comentario fue replicado por el portavoz de los socialistas en el Congreso, el exlehendakari Patxi López, que ironizó con que «Dios» (como en su día llamó al expresidente Txiki Benegas) «ataque al puto amo». «Hace ya mucho tiempo que me da pena que Felipe González haya dejado de ser una referencia para el PSOE y lo sea para la derecha», dijo. Lo cierto es que el expresidente es también muy crítico con el PP y con su líder, Alberto Núñez Feijóo, al que acusó de no tener más proyecto que el de derribar a Sánchez. «No me interesa», dijo.

En pleno debate sobre cómo contener el auge de la ultraderecha, González argumentó que la mejor manera de combatir el voto de la rabia es hacer «que funcione el país». «Que funcionen los servicios, que funcionen las inversiones en mantenimiento, que funcione la política de vivienda, no sería mal antídoto», remarcó. A su juicio, «España no funciona» por culpa del «bibloquismo excluyente» y eso, también está pasando factura al PSOE, pese a su insistencia en culpar de todo a la herencia recibida. «Cuando uno lleva dos años en el Gobierno empieza a ser heredero de sí mismo», avisó.

González insistió igualmente en su mantra de que el PSOE está obligado a tener «vocación de mayoría» si pretende llegar a algún lado. Y, a pesar de que no lo dijo abiertamente, sí insinuó que vistos los resultados lo lógico sería dejar gobernar al más votado, en este caso, al PP, que tanto en Extremadura como en Aragón tiene más escaños que toda la izquierda junta. «Esto el estatuto vasco lo resuelve bien -apuntó en alusión a la imposibilidad de votar en contra de una investidura en el Parlamento autonómico- pero allí donde no es así se puede resolver por la vía de la estrategia».

No es la primera vez, ni mucho menos, que González se muestra crítico con la decisión de Sánchez de sumar fuerzas con partidos independentistas para gobernar. Pero hoy hizo especial incidencia en su rechazo a la relación con EH-Bildu. «Yo no pactaría con Vox -remarcó-, pero a mucha más distancia estaría que yo pactara con el tipo este que, con una condena de 400 años de cárcel, acaba de poner en la calle una responsable del PSOE -dijo en alusión al exjefe de ETA Txeroki-, que nunca ha pedido perdón ni se ha arrepentido y que se graba por delante mucha gente a la izquierda».

El expresidente ha argumentado que «no hay que hacer el discurso del hijo pródigo». «¿Qué razón tengo para perdonar a ese tío? Que además no perdona a nadie?», censuró. «¿Estamos en una etapa distinta? Sí. ¿Tienen derecho a participar en política? Sí. ¿Tenemos la obligación de pactar con ellos? No». «¿Es que de verdad alguien cree que se preocupan por el bienestar y las políticas sociales de los españoles?» dijo tras desmarcarse de la petición a la UE para sacar a ETA del listado de organizaciones terroristas de la UE.