José Alejandro Vara-Vozpópuli

  • ¿Mano derecha en el Gobierno de Delcy? ¿Al banquillo por sus business con el chavismo? El futuro del expresidente español es un sortilegio de interrogantes

“Retenidos” los llamó Sánchez con una indelicadeza infinita. Más bien vileza. Para el presidente del Gobierno los presos políticos españoles liberados por los hermanitos Rodríguez se encontraban simplemente ‘retenidos’, como si se hubieran saltado un semáforo o si circularan sin carnet. No estaban en una comisaría precisamente. Llevaban meses encerrados en las terribles mazmorras chavistas acusados de espionaje, traición, terrorismo y demás delitos a los que recurren las dictaduras para enjaular a gente que considera poco partidaria.

Albares se apuntó rápido a colgarse una medalla por la feliz solución de estos casos y animó al ‘nuevo Gobierno venezolano’ (como si fuera muy distinto al anterior) a seguir por esa senda de apertura. Poco dijo el jefe de la diplomacia española sobre los presos políticos del chavismo cuando estaba el bigotón criminal en el poder. El PSOE evitó sumarse a la iniciativa parlamentaria del PP del pasado año en la que se reclamaba cárcel para el dictador y libertad para los reclusos. PNV y Junts se abstuvieron. ¿Qué votó el melifluo Albares? Eso mismo.

Abrir las prisiones

Jorge Rodríguez, el hermanísimo de Delcy, presidente de la Asamblea venezolana y hombre fuerte de la acual situación, con permiso de Marco Rubio, agradeció la colaboración de Zapatero en el trámite de poner en libertad a los presos . “Una iniciativa unilateral”, subrayó el hermanísimo como si fuera cosa suya y no de Trump que ha ordenado a la banda chavistas algunos gestos en la buena dirección. Zapatero no ha pintado nada. Años lleva dedicado a una turbia labor de mediación con el hotentote del chándal y tan sólo logró, tiempo ha, alguna excarcelación aislada que justificara sus paseos Madrid-Caracas y viceversa. ¿Por qué no se consumó esta liberación hace un año, si los carceleros eran los mismos? Los hermanos Rodríguez mandaban casi tanto como ahora y no mostraban intención alguna de abrir las prisiones al grito de viva la democracia.

La gran incógnita es despejar las dudas sobre el papel que le está reservado a Zapatero en la Venezuela de Trump. Una versión asegura que, dada su estrecha relación con el hermanísimo Jorge, se mantendrá en su destacado papel como mediador, no se sabe para qué ni entre quiénes. Quizás para llevárselo crudo, a tenor de cómo ha aumentado su patrimonio en todo este tiempo de mensajero/negociador.  En la oposición venezolana circula el chiste (o no) de que, dada su fluida relación con Delcy, quien le llamaba ‘mi príncipe’, quizás hasta podría ser nombrado responsable de las relaciones exteriores de su Gabinete con categoría de vicepresidente. Y hasta se aplicaría como interlocutor del secretario de Estado de USA, algo difícil de lograr porque el yanqui no lo puede ni ver.

Los negocios oscuros del trapisondista

La otra teoría abunda en que Zapatero ha caído en desgracia a ambas orillas del Atlántico, se le ha visto demasiado el plumero, ha dejado un rastro sospechoso en sus andanzas caribeñas y hasta en Moncloa han pasado, en horas veinticuatro, de la insistencia en valorar su ‘labor de intermediación’ a un tajante autodesmentido de Exteriores al señalar que “Zapatero no está mediando en el conflicto». O sea que para Albares ya casi es «ese señor dle que usted me habla». Es muy posible que Moncloa se oliese la tostada de que la Audiencia Nacional iba a abrir una causa contra el ‘principito’ de la dama del Orinoco, la temible Delcy, por su ‘colaboración en la estructura criminal’ del régimen de Maduro. Un importante salto cualitativo que dibuja un panorama más bien sombrío para este inquieto trapisondista de las mordidas y los negocietes sospechosos, embajador eficaz de los intereses de Huawei -y China- en nuestro país, así como negocios varios por el Magreb junto a sus amigos y exsubordinados Moratinos Pepe Blanco, el rey de los lobbies.

Poco podrá ayudarle su querida Delcy si se le complican las cosas en los juzgados. Harto tiene la dama ‘represora’, como la califica Maria Corina’, con salvar su pellejo. Lo que, ahora mismo, no está demasiado claro. Y mucho ojo porque si Zapatero tiene algún contratiempo en la Audiencia o en la Corte de Nueva York, Sánchez, su más fiel discípulo, puede pasarlo muy mal. No hay Trump que por bien no venga.