Editorial-El Correo
- La solemne ceremonia encabezada por el presidente alemán y el Rey es un necesario acto de reparación y respeto a las víctimas del bombardeo
El emotivo homenaje rendido ayer a las víctimas del bombardeo fascista que sacudió Gernika el 26 de abril de 1937, en una ceremonia solemne a la que asistieron de forma conjunta el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y el rey Felipe VI, se convirtió en un acto de trascendencia histórica por la importancia de la representación oficial, encabezada por los jefes de Estado de Alemania y España, el lehendakari y representantes de los principales partidos e instituciones de Euskadi. Pero también por el profundo significado que tuvo la visita como necesario acto de desagravio y reparación a las víctimas, 88 años después de la barbarie cometida sobre la villa foral por la Legión Cóndor y la aviación italiana en apoyo al avance de las tropas franquistas durante la Guerra Civil.
En medio de marcados gestos de reconocimiento sin precedentes y de cercanía con la población civil afectada, encarnada ayer por las supervivientes de la masacre Crucita Etxabe y Mari Carmen Agirre, Steinmeier lideró por primera vez una ofrenda floral en el cementerio del municipio vizcaíno. En una declaración de un profundo calado, asumió en presencia del Rey el «crimen brutal» perpetrado entonces por el régimen nazi, tras haber reconocido la «responsabilidad» de su país en aquel tormento. Es lógico que los afectados por ese horror que Picasso inmortalizó en su cuadro universal vivieran la jornada con un sentimiento de agradecimiento y de duelo mitigado.
Aunque el homenaje se desarrolló en un respetuoso silencio y de forma unitaria, el papel de Felipe VI fue cuestionado por el PNV, a pesar de que en la víspera había agradecido a su homólogo alemán el gesto de «concordia» ofrecido por su visita a Gernika, «recordatorio del horror al que conducen los totalitarismos». En línea con Bildu, que se desmarcó del acto, el líder jeltzale, Aitor Esteban, instó a la Monarquía a pedir perdón por el bombardeo al considerarla una institución «puesta por Franco», frente al criterio de los socialistas y de la Moncloa, que sostienen que el ataque contra el municipio vizcaíno fue llevado a cabo por golpistas, no por el Gobierno legítimo de la República. La jornada vivida ayer tiene que pasar a la historia ante todo por el simbólico abrazo dado a los vascos masacrados hace más de 80 años, en un gesto de convivencia, respeto y memoria escenificado por el presidente de Alemania junto al Rey. Todo lo contrario al desprecio mostrado por quienes vandalizaron el mural que reproduce el ‘Guernica’ en el pueblo.