Ignacia De Pano-Vozpópuli

  • La clase currante de hoy día es parte de ese problema facha que la tiene desesperada y cuya destrucción implora

La mujer de Pablo Iglesias, hombre blanco, heterosexual y rico, la tríada maldita del feminismo woke, y madre de sus tres hijos igualmente blancos, estaba afónica. Es lo que suele ocurrir cuando te pasas la vida chillando. Agarrada al micrófono como si fuera un billete de quinientos euros, Irene Montero, cuya única experiencia laboral previa a su oportuno enamoramiento (oportuno sobre todo para su rápido ascenso laboral) del líder de Podemos fue la de ser cajera en una tienda de la cadena de electrodomésticos Saturn de San Sebastián de los Reyes, empezó a gustarse y como si fuera la Pablonaria animando a las tropas en una guerra civil que por supuesto esta vez iba a ganar gritó con todas sus fuerzas:  “¡Quiero pedirle a las personas migrantes y racializadas que no nos dejen solos con tanto facha!” Entendiendo por facha a cualquiera que no solo no la vota a ella, sino que no rinde pleitesía a la pareja que reina sobre el nicho electoral de Podemos con la ayuda de la siempre inquietante Ione Belarra.

Es decir, de lo que deberán defenderla los inmigrantes es de prácticamente la totalidad de la población, aunque los recién llegados ni siquiera entiendan lo que está diciendo y solo vean en ella, en caso de interesarles lo más mínimo sus discursos, una señora burguesa que se acerca a los cuarenta con los deberes hechos de toda niña bien: Mansión con piscina y gran jardín en zona rica, trabajo excelentemente remunerado sin la menor exigencia y un compañero que te saca de cualquier problema en el que te puedas meter.

Y es que Montero ha cumplido el sueño dorado de las madres de las mujeres de mi generación, que es bastante anterior a la suya, pero no parece bastarle. Para ser feliz tiene que librarse también de la práctica totalidad de la población española. Y es que tras esa frase incendiaria Montero continuó con su arenga y soltó por su boca lo siguiente. “Ojalá teoría del reemplazo! ¡Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora! Claro que yo quiero que haya reemplazo: reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores, y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de piel que tenga, sea china, negra, marrona (sic)!”

¿Vividores como Monedero?

Me resulta curiosa esa mención a la clase trabajadora, teniendo en cuenta que su partido hace mucho que no tiene nada que ver con la gente que trabaja para ganarse el pan con el sudor de su frente. Su público objetivo se concentra más en las capas Uclés de la población, los niños pijos que juegan a pobres y los estudiantes universitarios perdidos en la hojarasca identitaria en la que los comunistas se han refugiado tras el fracaso absoluto en la vida real de su modelo ideológico. La clase currante de hoy día es parte de ese problema facha que le tiene desesperada y cuya destrucción implora, siempre y cuando los encargados de hacerlo sean las personas racializadas, difícil encontrar un adjetivo más humillante, porque ella no es de hacer sino de mandar.

Habla también la señorita Montero de racistas, cuando no la he visto nunca levantar la voz tras el ataque de Hamés del 7 de octubre, en el que tantas personas fueron vilmente torturadas y asesinadas. Alguien podría pensar que por tratarse de víctimas judías las considera menos víctimas.

El antisemitismo es quizá, y más por los aún recientes antecedentes históricos, la peor forma de racismo. Menciona también Montero a los vividores, y me imagino que estaría pensando en Monedero y sus conferencias pagadas por el régimen narcoterrorista de Maduro en la helicoidal, la tenebrosa cárcel donde el régimen dictatorial venezolano torturaba a los presos políticos, o la desfachatez de predicar feminismo con una mano y tener a las alumnas en guardia por la otra. El problema de estas referencias tan amplias, por mucho que te quieras cargar a media humanidad, es que de esos hay muchos en tu chiringuito, aunque te hagas la ciega y la sorda.

Absolutamente irrelevantes

La teoría de gran reemplazo, a la que nombra frívolamente en su alocución, se refiere a un supuesto plan deliberado de sustituir la población blanca y cristiana de Europa por población no blanca, de origen africano y musulmán, mediante inmigración masiva y diferencias de natalidad. Mencionando un concepto teórico de forma específica, Montero se delata. Eso es lo que ella quiere, sustituir la población autóctona por otra más vulnerable y desesperada que sea más fácil de controlar a base de paguitas y subsidios y forme una nueva masa de votos que sustituya a la que ya han perdido. Porque a la señora Montero l3 votan cuatro y el de la moto, y de no estar Sánchez en el poder dispuesto a todo con tal de permanecer un día más en Moncloa, serían absolutamente irrelevantes.

Su andanada no ha pasado desapercibida en la aldea global, y hasta el mismísimo Elon Musk, del que dudo mucho que tenga la menor idea de quién es esta mujer, le ha contestado en X. “Está abogando el genocidio. Absolutamente despreciable”.  Montero, desquiciada como suele, ha contestado al dueño de X acusándolo, sin pruebas, de los delitos más ignominiosos. Si el magnate decide querellarse por difamación, los Iglesias Montero van a tener una marrona, por seguir con su peculiar vocabulario, del que no sé muy bien cómo van a salir. Lo mejor que podría hacer Elon es subirla a uno de sus cohetes y mandarla en el primer vuelo tripulado de su compañía a otro planeta, que estará  afortunadamente libre de fachas y en el que Montero podría campar a sus anchas sin roces con otros seres humanos, que es lo que le gusta. Al final, para una chica con suerte que empezó en un Saturn, lo de acabar en Marte es su destino natural.