Cristian Campos-El Español
  • Si la noche del 17 de mayo Juanma Moreno sale al escenario con una mayoría o cuasi-mayoría absoluta, el tablero nacional cambiará de manera irreversible.

En ajedrez, el zugzwang (un término alemán que significa «obligación de mover») es la situación en la que un jugador se ve perjudicado por el hecho de tener que mover. En una posición de zugzwang, cualquier movimiento que realice el jugador empeora su situación o le lleva directamente a la derrota.

Y dado que en ajedrez no existe la posibilidad de «pasar turno», el zugzwang conduce de forma casi segura a la derrota del jugador que se encuentra en dicha posición.

La convocatoria de elecciones en Andalucía es un zugzwang.

1. Jaque primero: el tablero más grande

Andalucía no es una comunidad más. Es la mayor de España, la que cuenta con más escaños en el Congreso, la que durante treinta y siete años fue el granero inexpugnable del socialismo.

Ganar en Andalucía no es ganar unas elecciones autonómicas cualquiera: es mandar el mensaje de que la actual hegemonía del PP no tiene vuelta atrás.

Pero, sobre todo, es mandar el mensaje de que «volver atrás» para los andaluces… es el PSOE.

Cada vez que el PP conquista Andalucía (y ya va por la tercera legislatura consecutiva) le arrebata al PSOE no sólo votos, sino relato, identidad y argumentario.

Pedro Sánchez puede sobrevivir a una derrota en Aragón e incluso en la Comunidad de Madrid, que la izquierda da por perdida frente a Isabel Díaz Ayuso incluso antes de que se pongan las urnas.

Pero no puede sobrevivir a tres derrotas consecutivas en Andalucía.

2. Jaque segundo: la cheerleader como lastre

Sánchez ha cometido un error clásico de soberbia estratégica: enviar a su vicepresidenta y ministra de Hacienda a liderar el PSOE andaluz.

Porque María Jesús Montero lleva en el Gobierno desde 2018.

Y todo lo que ha hecho Sánchez en estos años (la amnistía, los indultos, los Presupuestos que no salen, la deuda que se le perdona a Cataluña, la inflación, la destrucción del mercado de la vivienda, la avalancha migratoria) lleva su firma, su silencio o su aplauso.

Moreno no necesita por tanto atacar a Montero: le basta con nombrar al presidente. La candidata del PSOE es rehén de la Moncloa. Por muy arrobada que esté por el presidente.

Es como jugar al ajedrez con el rey, un rey odiado por la mitad de los españoles y tolerado con creciente incomodidad por buena parte del resto, subido al cogote de la reina.

3. Jaque tercero: el calendario judicial como artillería

La precampaña andaluza coincidirá con el punto álgido del calvario judicial del sanchismo. El ‘caso Koldo’ habrá llegado ya al juicio oral con Ábalos en el banquillo. El ‘caso Begoña Gómez’ avanzará en su fase más mediática.

Montero intentará hablar de listas de espera o de vivienda en Sevilla, pero los telediarios abrirán con la corrupción de la familia y el gobierno de Pedro Sánchez.

Moreno no ha decidido esas fechas en el calendario judicial. Pero sí ha elegido que las elecciones coincidan con ellas. Y eso no es casualidad. Es estrategia. Y mala leche.

4. Jaque cuarto: enroque abortado

El equipo de Sánchez llevaba semanas estudiando la posibilidad de convocar elecciones generales junto con las andaluzas. La lógica era transparente: si el debate se nacionalizara, Montero se desvincularía del territorio y el PSOE podría movilizar a sus bases con el argumento de «ellos o nosotros».

Pero Juanma Moreno ha cortado esa vía de escape.

Al convocar elecciones el 17 de mayo, Juanma Moreno deja una ventana tan estrecha que adelantar generales antes de esa fecha sería un suicidio político.

Hacerlo después significará que el desastre andaluz ya habrá envenenado el ambiente.

Enroque abortado: la jugada del rival queda bloqueada antes de ejecutarse.

5. Jaque quinto: el viento de cola acumulado

Moreno convoca con el viento de cola. El PP acaba de barrer en Castilla y León. Antes lo hizo en Extremadura y en Aragón. El mapa autonómico español está pintado de azul, salvo los reductos que el PSOE sostiene gracias a los socios de investidura.

Cada victoria del PP en una nueva comunidad añade presión sobre el Gobierno central, desgasta la narrativa de Sánchez y alimenta la moral del votante popular.

Moreno convoca elecciones en el mejor momento de su carrera política (su triunfal entrevista en El Hormiguero sigue en la memoria de los españoles) y con el rival en su peor marca histórica de intención de voto.

6. Jaque sexto: el antisanchismo como pegamento electoral

El votante del PP andaluz tiene múltiples razones para votar a Moreno, pero hay una que las agrupa a todas: el andaluz medio no traga a Sánchez.

Las encuestas son unánimes: el antisanchismo es la primera razón de voto en la derecha andaluza. Y Moreno lo ha convertido en una palanca electoral.

En El Hormiguero, Juanma Moreno lo dijo sin rodeos: «presidente, si me estás oyendo, vente a las elecciones conmigo, porque los andaluces no te van a votar».

No era una provocación. Era dejar en evidencia la inferioridad del adversario. En el tablero andaluz, Sánchez es tóxico.

7. Jaque séptimo: la encerrona de María Jesús Montero

Si Montero hace campaña desde el Ministerio, le recordarán que es la ministra que ha sido incapaz de aprobar un solo Presupuesto General del Estado en toda la legislatura.

Si dimite para hacer campaña con plena dedicación, reconocerá implícitamente que ser ministra de Sánchez es un lastre en Andalucía.

Montero no tiene salida. Puede intentar distanciarse del Gobierno central, pero sus votantes de izquierda la necesitan sanchista, y sus potenciales votantes moderados la rechazan precisamente por eso.

Montero está encajonada y no le quedan casillas libres.

8. Jaque octavo: el fin de la fantasía de Vox

Una victoria de Moreno con mayoría absoluta (o rozándola) dejará en evidencia algo que las encuestas ya apuntan y que en la derecha española se discute en voz baja: Vox no es una alternativa al PP, es un techo.

Santiago Abascal puede crecer en Andalucía, puede robar escaños, puede forzar una negociación. Pero no podrá imponerle nada a Juanma Moreno.

El votante que en 2022 fue al PP por primera vez, que votó a Ciudadanos antes o que se quedó en casa, ha encontrado en Moreno lo que busca: un conservadurismo sin estridencias, sin crispación y con gestión.

Cada escaño que sume el PP a costa de Vox es un certificado de defunción de la tesis de que los de Santiago Abascal pueden sustituir al centroderecha en España.

9. Jaque noveno: el efecto dominó contra Ferraz

Una derrota histórica del PSOE en Andalucía (menos de treinta escaños, con Montero humillada en su tierra) no será un accidente local. Será una onda expansiva que recorrerá todas las sedes del partido.

Las federaciones de Madrid, Valencia y Cataluña, de hecho, ya lo saben: «Detrás de Andalucía iremos todos los demás».

El modelo del ministro-candidato, probado y fracasado en Aragón y en Andalucía, recibirá su golpe definitivo en el escenario donde debía funcionar sí o sí.

10. El mate posible: el tablero nacional después del 17 de mayo

Si la noche del 17 de mayo Juanma Moreno sale al escenario con una mayoría o cuasi-mayoría absoluta, con un Vox irrelevante o cuasi-irrelevante, el tablero nacional cambiará de manera irreversible.

La narrativa de que Sánchez puede aguantar hasta 2027 se hará insostenible.

La presión interna en el PSOE para forzar un congreso extraordinario o una renovación del liderazgo será irresistible.

Feijóo tendrá en la mano el argumento definitivo para exigir la convocatoria de generales anticipadas.

Y Pedro Sánchez, el tipo más rocoso de la política española reciente, se enfrentará por primera vez a una pregunta para la que no tiene respuesta: ¿por qué gobierna España alguien que no gana elecciones?