Juan Carlos Girauta-El Debate
  • Un solo hombre puede ganar al sistema. Necesita ganas, equipo, enormes recursos y una motivación vital. Todo eso le sobra a Julio Iglesias

¿Cómo va a restablecer Julio Iglesias su honor sin acceder a la querella que se interpuso contra él? El acceso sí debieron tenerlo los medios de comunicación que, de acuerdo con las dos denunciantes (o con la organización Women’s Link Worldwide, a través de la cual aquellas actuaron), pisotearon la reputación del artista. Una lesión evidente dada la difusión y el encarnizamiento. Se dieron por buenas las acusaciones de elDiario.es y Univisión. Empezando por el Gobierno. Yolanda Díaz: «Escalofriantes testimonios de las extrabajadoras de Julio Iglesias. Abusos sexuales y una situación de esclavitud con una estructura de poder basada en la agresión permanente». Ana Redondo: «Ante el machismo, no se puede mirar para otro lado porque la negación intensifica el problema». Ernest Urtasun barajó retirar la Medalla de Bellas Artes al cantante. Pues bien, según el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, «Julio Iglesias no ha tenido ni siquiera la condición procesal de sospechoso». Y aunque lo afirme para no facilitarle la querella contra él interpuesta, y aunque la condición procesal de sospechoso no exista, sigue siendo así que no hay nada de nada.

Sin embargo, el ni siquiera sospechoso Julio Iglesias se ve privado de un derecho fundamental recogido por la Constitución Española, art. 24.1: «Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela judicial efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión». Todas las personas menos las que molestan, como Julio Iglesias actuando contra el medio amigo del Gobierno y contra la vicepresidente bocazas, por ejemplo. Si la Fiscalía le hurta al indiscutiblemente perjudicado Julio Iglesias la querella sobre la que se construyó el montaje, la Constitución es papel mojado. O sea, su estado habitual en los últimos años.

Lo ideológico se impone a cualquier consideración mediante el abuso del Ministerio Fiscal, que Sánchez cree dependiente de sí. Si eso falla, tiene el comodín del TC, activado para neutralizar sentencias firmes que desagraden al poder. Y si el TC no juega, o no resuelve lo esperado, recurren al indulto. Una gracia bastarda, pues se concede de forma arbitraria. Un privilegio para los afines, aunque anuncien su intención de reincidir, como los separatas golpistas. Una patente de corso de la que el Ejecutivo se jacta, anunciándola de antemano, como hizo Yolanda Díaz en el caso de Las seis de La Suiza.

Pero, aunque el conjunto del entramado institucional esté pringado por acción u omisión, un solo hombre puede ganar al sistema. Necesita ganas, equipo, enormes recursos y una motivación vital. Todo eso le sobra a Julio Iglesias. Lleva cartas ganadoras, don Julio. Juéguelas bien. Sus abogados deberían abandonar una vía condenada al fracaso: la decisión del fiscal negándole la querella no es un acto administrativo. Que ataquen al núcleo de la cuestión: se ha lesionado un derecho fundamental, puesto que sin ver la querella no hay tutela efectiva, y existe un procedimiento especial para ese supuesto, como ellos bien saben.