Tonia Etxarri-El Correo
Tercer año sin Presupuestos. Pero parece que no pasa nada. El presidente del Gobierno, después de anunciar una ronda de consultas con «la mayoría» de grupos parlamentarios (no todos) para pulsar su disposición (desfavorable en el caso de buena parte de sus socios) a enviar tropas a Ucrania en misión de paz, hoy recibe a Oriol Junqueras. Un encuentro más extraordinario de lo que parece. ERC es uno de sus socios más pacientes a pesar de los enfados teatralizados por Gabriel Rufián en el Congreso. No debería suponer un hito político en la agenda oficial que el acogido a los beneficios de la Ley de Amnistía pise las alfombras de La Moncloa. Pero será la primera reunión desde que Junqueras resultó indultado en 2021, lo que da la dimensión de la urgencia del momento político que vive Pedro Sánchez. Y, dado el panorama judicial que asfixia a su entorno, al presidente no le viene mal esta muesca en su calendario doméstico. Hoy debía de haber comparecido el exministro Jose Luis Ábalos ante la ‘comisión Koldo’ del Senado pero, ante la negativa del Tribunal Supremo, no podrá salir de prisión, ni un rato. Ni siquiera por videoconferencia. Así es que, atención, atención: el foco sobre La Moncloa, que actúa Junqueras.
Lo que importa de la reunión de hoy es la insistencia de ERC en que el modelo de financiación singular catalán se materialice. La condonación de la deuda, ¿para cuándo? Junqueras se presenta ante Sánchez sin mantener una vía abierta con los de Puigdemont. Se comunican a través de los medios. Y, como se encargó ayer de escenificar la portavoz de Junts en el Congreso, no están en la misma onda. Ellos no apoyarán cambio alguno sobre la financiación planteada por Esquerra si no hay concierto catalán similar al de Euskadi y Navarra.
Qué menos, metidos en gastos. Palabrita de Miriam Nogueras. No es no. Un torpedo directo a la solapa de Junqueras horas antes de su entrevista en palacio. Así es que, cada cual en su taifa y Sánchez en la de todos.
La quita del FLA no podrá ver la luz si los de Junts no la respaldan en el Congreso. Y al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, le empieza a subir la tensión. Si se produjera la condonación de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica, el Gobierno catalán dejaría de asumir 17.104 millones de déficit. Pero como a Junts le parece que ese planteamiento es «un parche autonómico» y ellos quieren un sistema de cupo que les saque del régimen común, no hay juego. Sus siete diputados son fundamentales para que prosperen las modificaciones legales en el Congreso. Como lo serían los cinco del PNV. Pero los de Aitor Esteban no están en la tesitura del ‘plante’ a pesar de las transferencias pendientes. La deriva de la legislatura ha entrado en barrena y Sánchez intenta que el final tarde en llegar. Este año marcado por tres consultas electorales autonómicas se antoja más largo para el presidente que para la oposición. La posible debacle electoral socialista en Aragón, Castilla y León y Andalucía, anunciada por la mayoría de sondeos, no le tumbará pero sus socios independentistas catalanes empiezan a hacer cálculos. Los de las elecciones generales.