- La ley Bolaños es un intento de echar a los jueces de la instrucción sin necesidad de insultarles. Los dos Óscar y Patxi están abonados al insulto y ahora insinúan un golpe de Estado. Mucho ojito, que en ese tema es el PSOE especialista
Falsificar la foto de una juez junto a unos condones es el Everest de la cutrez socialista. En su historia judicial han hecho cosas peores: matar a un fiscal general, llevarse a punta de pistola el sumario del caso Calvo Sotelo, asesinado por ellos mismos. A la espera de comprobar si el lenguaje de la nueva líder juvenil socialista se materializa en el guerracivilismo y en la imposible reconciliación que sugiere, daremos por bueno que en el siglo XXI los socialistas españoles todavía no han practicado el asesinato. Un esperanzador registro. Por eso, antes de echarnos todos al monte, nos podemos permitir unas críticas calmas, ligeras, que en el oficio del libre opinar gustamos de abordar por las vías ética y estética.
Siendo la citada foto lamentable, incluso deprimente, nótese que se trata solo de una especie de pataleta. La cloaca del PSOE, o sea, la cloaca de la cloaca, la metacloaca, salió a comprar jueces, fiscales y policías. Si no se dejaban comprar, se les administraba el habitual tratamiento de promesa y castigo. Volverás a ser juez, volverás a ser respetado. Bueno, eso no. Saldrás de tu ostracismo, tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos –insisto– como Julia. Si no entraban por el agujero promisorio, venían las amenazas veladas y sin velar. A los más firmes, a los más decentes, se les reservaba una salida a pescar, que es como llaman en EE.UU. a los procesos inquisitorios. Pero sin proceso ni reglas. ¡Encontradme lo que sea sobre esa juez! ¡No puede ser tan honrada! Un inciso aquí: el socialista español cree que todo el mundo tiene un precio porque él tiene un precio; cree que a todo el mundo le gusta el comentario vil porque le gusta a él; cree que nadie es honrado porque no es feliz.
Lo que sí tienen los socialistas es un ascendiente increíble sobre casi todas las instituciones, empresas y partidos. Nos gusta el célebre hallazgo de Hayek: «los socialistas de todos los partidos». Pero Camino de Servidumbre era una deslegitimación de la planificación económica. Aquí, los socialistas de todos los partidos serían aquellos que, sin ser del PSOE, viven en su universo de prejuicios. A los jueces, sin ir más lejos, no los ha querido independientes casi nadie. Mira cómo se viene eligiendo su gobierno. Los quiso independientes Ciudadanos y los quiere Vox. Punto. Pero comportarse con jueces, fiscales y policías como la mafia es cosa exclusiva de los socialistas. El pacto de investidura con Junts, en 2023, ya llegaba amenazando con investigar la «judicialización de la política». Como si el problema no hubiera sido siempre la politización de la Justicia. Iban a investigar a los jueces por lawfare, aunque la rápida reacción de las asociaciones judiciales los achantó. La ley Bolaños es un intento de echar a los jueces de la instrucción sin necesidad de insultarles. Los dos Óscar y Patxi están abonados al insulto y ahora insinúan un golpe de Estado. Mucho ojito, que en ese tema es el PSOE especialista.