El viernes se cumplían 31 años del asesinato de Gregorio Ordóñez Fenollar. La viuda de Gregorio, esa admirabilísima mujer que se llama Ana Iríbar, glosó la efeméride con un artículo en El Correo. Impecable, como todas sus comunicaciones.

Isabel Díaz Ayuso aludió al hecho con un tuit que decía: “Si nace un nuevo Gregorio Ordóñez en el País Vasco que pueda ganar ampliamente en las urnas, ¿volvería a tener que vivir escoltado?” Y hete aquí que la hermana de la víctima, Consuelo Ordóñez, fiel a su costumbre de arrogarse la condición de albacea del político asesinado, suplantando a su viuda y a su hijo, ha arremetido contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, sin que podamos saber por qué, ni hubiera sido mencionada en el tuit al que replica: “Pues igual sí, pero por el odio que inoculáis vosotros, soy víctima del odio, sufrí el odio de la izquierda abertzale, ahora además y con mucha más crueldad el vuestro, el de la derecha abertzale”.

Esta mujer, lo digo con harto sentimiento, no está bien de la cabeza. O sea, que su difunto hermano tendría que llevar escolta por culpa del partido en el que militaba, partido al que califica de “la derecha abertzale, y que la odia “con más crueldad” que el partido de los asesinos propiamente dicho.

El ministro del Interior que acercó al País Vasco a dos de los asesinos de Gregorio, Juan Ramón Carasatorre y Xabier García Gaztelu, ‘Txapote’, debe de ser del Partido Popular. El acercamiento de este último no estuvo tan mal en su opinión: En su día valoró que el acercamiento de ‘Txapote’ se hizo con «transparencia» hacia las víctimas. Oyéndola parecería que su hermano hubiera militado en Batasuna y lo hubiera asesinado el PP.

Va para siete años que yo rompí con ella cuando hizo una pregunta descabellada a Cayetana Alvarez de Toledo: “¿Dónde estabas tú cuando ETA nos mataba?” Creo haberla respondido que depende, que en los tres años en los que ETA asesinó más, 1978, 79 y 80, Cayetana tenía entre cuatro y seis años y que me parecería un miserable quien le preguntara a ella que donde estaba antes del asesinato de su hermano. Después lo dejé correr hasta que un día no pude más, me di de baja y corté mi modesta contribución económica a Covite. Hay decenas de víctimas del terrorismo que se han apartado en estos años por su culpa.

Pilar Alegría hizo campaña con una foto ante una casa humilde que trató de significar como familiar, al tiempo que aparentaba «pertenecer a una familia humilde y tradicionalmente de izquierdas». Naturalmente no es cierto. Cuenta OK Diario que en La Zaida, que tal es el nombre de su pueblo, a la familia Alegría se la conoce con el mote de ‘los falangistas’. Dos hermanos de la candidata fueron en las listas del PP de Aragón en las municipales de 2003.

Dos por el precio de una. La misma incontinente Alegría: “Estudié y viví tres años en Teruel. Hoy he podido empezar este primer día de campaña junto a José María, Rafa y Mariví, que fueron mis profes en la Universidad de Teruel. Un auténtico subidón”. Un  pleno doble: no existe la Universidad de Teruel. Es un campus de las Universidad de Zaragoza. ¡Ha sido ministra de Educación y es candidata a presidir vla Comun idad Autónoma de Aragón! Lo que sí existe en Teruel es un parador del que parece no querer acordarse.

Cuenta OK Diario que El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dedicado tan sólo tres minutos a la tragedia ferroviaria de Aldamuz, que se ha saldado con 45 víctimas mortales, en su mitin de campaña este domingo en Aragón. Y lo ha hecho para blindar al cuestionado ministro de Transportes, Óscar Puente: «Está dando la cara», ha dicho, lo que deja claro cuál es el sentido de la responsabilidad para este pájaro: dar la cara, o sea, responder a las preguntas en una rueda de Prensa. O sea, lo que él elude la mayor parte de las veces. El mismo significado tiene que “asumo toda la responsabilidad”, que también ha dicho sobre la tragedia. ¿y qué quiere decir eso? Exactamente nada.

Inconsistente e incoherente son los calificativos con los que justamente señala Javier Gómez de Liaño la actuación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional en la denuncia planteada por el feminismo woke de Women Link’s Worldwide  contra Julio Iglesias con un encadenamiento apabullante de razones jurídicas al final de las cuales deja entrever lo que ya se barrunta en el horizonte: las más que probables demandas millonarias que Choclán va a entablar contra los artífices del bulo. Me llena de satisfacción, como decía el Rey emérito, que ha tenido la gentileza de citar algo que en ese sentido decía yo en mi columna del domingo en ‘The Objective’:  «Es cierto que, pase lo que pase en el futuro, ya nunca será posible devolver al cántaro la leche derramada, pero no estará de más que paguen con lo que más les duele, para que otra vez no investiguen tanto y se ciñan a los hechos».

argonauta55 escribía en mi blog: “Sonsoles Onega replicaba a Ramón Arcusa con aire de autoridad woke (¡autoridad moral delante del señor Arcusa!), que no se puede hablar de denuncia falsa en el caso de Julio Iglesias; le responde don Ramón, con su mejor y más divertida sonrisa: tú no, Sonsoles, pero yo sí».

luigi dice: El Tren del Sanchismo  es El AVEstruz. Siempre me había preguntado la razón de que el presidente de RTVE, Pedro Pablo López tuviera cabeza de avestruz. Era para estar a tono.

Nuestro querido Gulliver colocaba ayer su ovillejo dedicado al ministro de Jornada: 

– ¿Sus trolas cómo coloca?

-¡por la boca!

– ¿Si por boca trola ingiere?

-¡muere!

–¡Di quién muere de una vez!

-¡El pez!

Te lo diré sin doblez:

Cuando te escucho, Oscar Puente,

Siempre me viene a la mente:

¡por la boca muere el pez!

CAPÍTULO DE AGRADECIMIENTOS

Javier Gómez de Liaño ha escrito un artículo en Libertad Digital sobre el caso de Julio Iglesias en el que cuestiona con todo el rigor jurídico la actuación de la Fiscalía en este penoso asunto. Al mismo tiempo tiene la gentileza de citar mi columna de ‘The Objective’ del domingo que ayer citaba Atalanta:

Llegados a este punto, entiendo que ante lo ocurrido, no es prudente, ni inteligente, adoptar una actitud de resignación. Lo escribía ayer y lo hacía con mano maestra, Santiago González en The Objective: «Es cierto que, pase lo que pase en el futuro, ya nunca será posible devolver al cántaro la leche derramada, pero no estará de más que paguen con lo que más les duele, para que otra vez no investiguen tanto y se ciñan a los hechos».