EDITORIAL-EL ESPAÑOL

El rechazo de las bases de Podemos Galicia a presentarse a las próximas elecciones autonómicas gallegas en coalición con Sumar supone un problema de primer orden para Yolanda Díaz y para Pedro Sánchez.

La negativa a compartir coalición electoral con Sumar ha salido adelante con 1.567 votos para el «no» (el 62,36%) y 911 para el «sí» (37,64%). El resultado supone un duro golpe para Yolanda Díaz, que abogaba por el «sí», y un espaldarazo para Pablo Iglesias, que había llegado a pedir el voto para el BNG en detrimento de Sumar.

«Somos la única organización en la que no mandan los/as dirigentes, sino la gente» ha dicho Ione Belarra en su cuenta de Twitter. También ha felicitado a Isabel Faraldo, que será la cabeza de lista de Podemos Galicia.

Diario Red, una de las plataformas de comunicación de Pablo Iglesias asociadas a Canal RED, ha afirmado en un editorial que Sumar apenas les ofrecía puestos secundarios en provincias donde iba a resultar imposible sacar escaño y «46.000 euros».

El editorial también acusa a Sumar de carecer de militantes en Galicia y de haber seguido una «trayectoria de fracaso político creciente», que el texto ejemplifica en los resultados de las elecciones andaluzas de este año.

Sumar, por su parte, se ha limitado a lamentar la decisión y a esgrimir el hecho de haber hecho «todo lo posible» para que la coalición cuaje.

Es inevitable ver en la decisión de las bases de Podemos, claramente inducida por Pablo Iglesias, una suerte de venganza por la «humillación» sufrida por su formación antes y después de las últimas elecciones generales. Es inevitable ver en ello también la revancha por el arrinconamiento de Irene Montero.

Pero la pregunta relevante, más allá de la cuita interna en el espacio antes ocupado por Podemos y ahora por Sumar, es cómo afectará eso al Gobierno de coalición, en primer lugar, y al resultado electoral en Galicia, en segundo lugar.

Es evidente que la «secesión» de Podemos respecto a Sumar, que hasta ahora se había producido únicamente a nivel de liderazgo, pero que ahora ha sido corroborada por las bases en un territorio que será protagonista de las crónicas políticas durante las próximas semanas, debilita enormemente al Gobierno de Pedro Sánchez.

Porque ahora el presidente no deberá lidiar con seis partidos, sino con siete. Y porque a las duplas antagónicas y con intereses excluyentes de ERC-Junts y PNV-Bildu, Sánchez sumará ahora la de Sumar-Podemos. Con el agravante de que la asonada de Unidas Podemos obligará a Yolanda Díaz a radicalizar sus postulados para competir con Irene Montero, Ione Belarra y Pablo Iglesias.

En cuanto a las elecciones gallegas, existe la posibilidad evidente de que la división del voto de la izquierda populista en dos formaciones que comparten un idéntico espacio electoral impida que ambas consigan representación, algo que ya era difícil incluso antes de la votación de las bases de Podemos.

Pero también cabe una segunda posibilidad. Que su electorado, hastiado por la división, decida votar en bloque al BNG y optimizar así unos votos para la izquierda que, de otra manera, muy probablemente se perderían. Una posibilidad que hoy parece remota a tenor de las encuestas, pero que no cabe descartar de plano.