Isaac Blasco-Vozpópuli
- Washington trata de persuadir a las empresas norteamericanas para que valoren la continuidad de sus actividades en un país que ya no considera «fiable»
La Casa Blanca tardó apenas unas horas en activar su estrategia tras el aldabonazo de Donald Trump contra el Ejecutivo español por su negativa a permitir a EEUU el uso de las bases de Rota y Morón en su ofensiva contra Irán. El gabinete del presidente dio instrucciones precisas la noche del martes para que los Departamentos del Tesoro y de Estado se dirijan a las empresas norteamericanas con intereses en España para avisarles de que recelen de Pedro Sánchez, al que califican en privado de “traidor”, del mismo modo que a su Gobierno.
Las instrucciones remitidas desde la Administración también tratan de persuadir a estas compañías para que valoren la continuidad de sus inversiones en un país que ya no se considera «fiable» como socio. Los gigantes tecnológicos de procedencia norteamericana suponen el grueso de los intereses empresariales de EEUU en España. El mensaje trasladado por Washington se dirige, por tanto, a firmas tan hegemónicas como Amazon, Microsoft y Apple.
Las dos primeras tienen ambiciosos proyectos en marcha en amplias zonas del país. Es el caso de Aragón, donde la compañía de Jeff Bezos prevé acometer una inversión de nada menos que 33.700 millones de euros paras reforzar su infraestructura de centros de datos.
Se trata de un desembolso escalonado en el que a los 15.700 millones de euros de inversión comprometidos en 2024, se sumarían ahora otros 18.000 millones anunciados hace solo unos días en el Mobile World Congress de Barcelona. Los planes de la empresa son los de convertir su centro de datos en la comunidad aragonesa en la estructura esencial para el desarrollo de su plan de inteligencia artificial y computación en la nube a escala europea.
30.000 empleos comprometidos
El proyecto de la firma generará un total de 30.000 empleos en la región más otros 1.800 ligados a los centros logísticos que el gigante de la distribución prevé repartir por las tres provincias aragonesas.
Por su parte, Microsoft implementa el mayor campus de centro de datos del sur de Europa en la provincia de Zaragoza, concretamente en la capital y en los municipios de Villamayor y La Muela. La inversión del proyecto supera los 5.300 millones de euros.
De la incredulidad a la indignación
En fuentes próximas al Departamento de Estado, se destaca cómo la incredulidad ante la actitud del Ejecutivo español dio paso, este pasado martes, a una “indignación” con Sánchez como “nunca se había visto antes”.
Según las fuentes consultadas, en la órbita republicana más proclive a la intervención estadounidense contra Irán se ha llegado a invocar aquel episodio del 12 de octubre de 2003, en el que José Luis Rodríguez Zapatero, a quien le restaban solo unos meses para ser presidente, decidió permanecer sentado en la tribuna de autoridades al paso de la bandera de EEUU durante el desfile militar de la Fiesta Nacional. Al margen de colores políticos, esa escena supuso una inflexión para la dirigencia estadounidense.
La indignación con el Gobierno de Sánchez ha llevado a los más leales a Trump a recordar el episodio en el que, en 2003, Zapatero se negó a levantarse al paso de la bandera de EEUU
En este sentido, fuentes diplomáticas españolas activas durante los mandatos de Zapatero, inaugurados con la orden de regreso de las tropas españolas desplegadas en Irak, significan las “manifiestas dificultades que hubo que sortear y el enorme trabajo que costó normalizar las relaciones bilaterales” en aquellos años. «Lo de ahora será mucho peor«, añaden.
Una brecha en la cúpula de Trump
La ofensiva estadounidense sobre Irán ha generado una brecha en la Casa Blanca entre el sector encabezado por el vicepresidente JD Vance, impulsor de la ‘América profunda’, y el propio Trump, secundado por los secretarios de Estado, Marco Rubio, y del Tesoro, Scott Bessent. El primero de ellos se opone a la intervención estadounidense o al menos la habría querido “más selectiva y puntal”, explican las fuentes consultadas.
Esa dualidad ha provocado algunas vacilaciones explicativas sobre la motivación real del ataque sobre el régimen de los ayatolás y dudas para determinar el horizonte temporal de la operación. Tanto Rubio como Bessent, precisamente los encargados de gestionar la respuesta estadounidense al órdago de Sánchez, han cerrado filas con la orden de Trump de actuar militarmente contra la teocracia chií.