Pablo Sebastián-Vozpópuli
- Si el delito imputado al príncipe Andrés se aplicara ahora en España no quedaría títere con cabeza en el Gobierno de Sánchez
En España, entre grandes catástrofes naturales, graves accidentes, crímenes machistas, acosos sexuales y corrupciones políticas no salimos del asombro que nos ofrecen, a diario y sin descanso, los medios de comunicación. Aunque, de vez en cuando, otras noticias internacionales de cierta envergadura -como fue la caza de Nicolás Maduro por Donald Trump– irrumpen en el debate español tal y como acaba de ocurrir en el Reino Unido con la detención, ‘por conducta inapropiada en cargo público’ del expríncipe Andrés, el hermano del rey Carlos III, acusado de estrechas relaciones con la trama del pederasta Jeffrey Epstein.
Lo que durante unos momentos eclipsó el debate sobre la presunta violación del DAO de la Policía Nacional, José Angel González, de una funcionaria de su propio departamento a la que se le ha puesto una ‘protección de vigilancia policial’ y que había denunciado hace casi un año su violación en un juzgado. Asunto de la mayor gravedad que, al parecer, circulaba en ciertos ámbitos policiales de Interior, pero que el ministro Fernando Marlaska dijo no conocer hasta el pasado martes, momento en el que se le ordenó su dimisión. Lo que está en discusión porque otras fuentes aseguran que el director de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, sí conocía la denuncia contra el DAO. Y si eso es así resultaría increíble que el director de la Policía no hubiera informado al ministro Marlaska.
El sobre de Delcy
Del famoso DAO se dice ahora que ‘le costaba subirse la bragueta’, el mismo problema que tenían Paco Salazar en La Moncloa, o el famoso ‘Tito Berni’, José Luis Ábalos y Koldo García, todos ellos destacados gerifaltes del Gobierno de Sánchez y del PSOE. Los dos últimos con Cerdán a la espera de juicios por corrupción o de ‘guerra sucia’ en el caso de la famosa ‘fontanera’ Leire Díaz. O de la financiación ilegal del PSOE con fajos de billetes que la empresaria Pano entregaba en Ferraz. Y ya veremos lo que contiene el famoso ‘sobre’ secreto que la hoy presidenta Delcy Rodríguez le entregó en Caracas a Víctor de Aldama, quien asegura que en ese ‘sobre’ están las pruebas ‘para derribar al Gobierno de Sánchez’.
Y, hablando de Venezuela, a no perder de vista a José Luis Rodríguez Zapatero que continúa enredando por allí y que, curiosamente, ordenó a sus hijas cerrar su web y negocio en Internet nada más conocerse el secuestro de Nicolás Maduro. Un ZP que anda en coplas del rescate de Plus Ultra, donde aparece su amigo Julio Martínez, ya detenido. Un personaje que pagaba generosamente a ZP asesorías y contrataba a sus niñas como asesoras de Internet, entre otras muchas actividades del ex presidente del Gobierno español en Caracas y Pekín.
Un Gobierno, el de Sánchez, que va de sobresalto en sobresalto por los que han caído en política y escándalos como Miguel Angel Gallardo, Pilar Alegría, José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García, Álvaro García Ortiz, Paco Salazar (y puede que Borja Cabezón) y que tiene en la picota a los ministros Marlaska, Puente y López y a la espera de los nuevos acontecimientos que están al llegar. Y todo este espectáculo de fin de régimen que Sánchez se pasa por ‘el arco del triunfo’ para llegar a las elecciones generales de 2027, es lo que -acompasado por la salida de la cárcel de 30 presos de ETA, sin haber cumplido sus condenas-, y otros abusos del nacionalismo en Cataluña, explica y justifica el hundimiento electoral del PSOE y el imparable futuro gobierno de PP y Vox.
Miedo de Rufián
Ese que tanto miedo le produce a Gabriel Rufián, quien ya sabe que ERC no le renovará la portavocia en el Congreso, y se está buscando un hueco en la política nacional intentando una alianza entre partidos de la extrema izquierda y nacionalistas separatistas, lo que no parece que le vaya a funcionar. Porque ERC, Bildu, Podemos y BNG, le han dicho que ‘no’. Y porque el resto de partidos minoritarios pretenden el reeditar el modelo Sumar de 2023 pero con otro nombre y sin Yolanda Díaz. O sea, que vemos a Gabriel Rufián en un futuro no lejano de tertuliano por Madrid como Pablo Iglesias. Salvo que decida pedir su ingreso en el PSOE y Sánchez lo acoja, porque a Rufián, separatista y golpista catalán, lo único que le importa, como a Sánchez, es el disfrute del poder y por eso dice que lo ‘importante no es ilusionar sino ganar’. Y cree haber encontrado la fórmula para quitarle diputados a Vox, pero no tiene los apoyos ni infraestructura para intentar su pretendida aventura política ‘española’.
Al expríncipe Andrés de Inglaterra lo ha detenido la policía inglesa por ‘conducta inapropiada en cargo público’. Delito que en España no figura en nuestro Código Penal, porque si ese delito existiera y se aplicara en el vigente momento español no quedaría títere con cabeza en el Gobierno de Sánchez, empezando por su presidente. Y una buena parte de la bancada socialista en el Congreso de los Diputados y también entre los escaños de la Oposición.